Buenas tardes ,
Dijo que «las máquinas no piensan ni sienten» con cierto desdén y certeza absoluta. Mi mente se puso a argumentar, no pude debatir y hoy lo comparto contigo. Escribir es parte de mi terapia :).
Evidentemente por máquina no me refiero a una bombilla, que «sabemos» que no piensa ni siente.
Lo primero. Sobre el sueño profundo
Tú has dormido esta noche ¿verdad? ¿Has sido consciente cuando estabas dormida que estabas dormida? ¿O más bien cuando dormías no sabías que dormías porque en gran parte de la noche no había autoconsciencia?
En parte del sueño sí somos conscientes, pero en otra somos absolutamente ausentes de nosotros mismos (no confundir consciente con diurno y no consciente con dormir). Si uno no está, no piensa, ni siente.
En realidad nadie es consciente en la no consciencia. Parece una trampa el argumento pero es así. Nos «apagamos» y «encendemos» en la sensación de ser un Yo autor y decisor con un nombre, una historia personal y unos recuerdos.
De modo que llegado el caso, si una máquina pensara y sintiera, no implica que tuviera que pensar y sentir todo el rato o ser autoconsciente todo el rato. O sea, como nosotros.
Lo segundo. Sobre animales que durante milenios nos ha parecido que no piensan ni sienten.
Hemos pensado así porque varias religiones nos hicieron creer que «somos la especie elegida» y además superior. Darwin barrió todo esto, pero los ecos aún deben de integrarse. No somos la especie elegida, sino uno más que ha evolucionado POR IGUAL (dado que cada especie evoluciona en relación a su nicho ecológico).
Hemos pensado así porque tendemos a un antropocentrismo feroz, fruto de un cerebro que divide fácilmente entre YO (aquí) y el MUNDO (ahí fuera).
Como los animales no «hablan» hemos pensado durante milenios que somos los listos. De hecho este enorme error se mantiene en muchos decodificadores del comportamiento no verbal. Tienden una y otra vez a asociar gestos y expresiones faciales al subconsciente, a un lenguaje «universal» compartido con animales, y lo verbal a la razón. Esto no tiene ni pies ni cabeza.
Resulta que:
a. los animales, muchísimos, tienen lenguajes muy elaborados. Las orcas, por ejemplo, tienen dialectos familiares, los delfines firmas sónicas con su «nombre» y un largo etcétera.
b. los animales, muchísimos, son más conscientes de lo que imaginamos. No lo dice Jose Sánchez. La filosofía perenne atribuye a la Vida más consciencia de sí misma en formas no solo Sapiens. La neurociencia acaba de aprobar el pasado mes de abril en USA una resolución donde los mejores investigadores del planeta demuestran que mamíferos, cetáceos, pulpos y hasta insectos… tienen determinados niveles de consciencia.
Lo tercero. Las máquinas vomitan respuestas, nada más.
Las máquinas «no piensan ni sienten» porque simplemente cogen datos y se basan en probabilidades y correlaciones.
Ojo al dato, nunca mejor dicho:
El cerebro, ese órgano responsable de que seamos conscientes de la vida que nos recorre, ¿cómo funciona?
Pues exactamente así: cogiendo datos, que almacena en una memoria y hace una predicción probabilística de qué está ocurriendo ahí afuera. El cerebro no tiene ventanas al exterior. Recibe información de los sentidos y ésta información se compara con las predicciones y memorias previas. Es algo así como «este olor me suena…, se parece a cuando estuve en Egipto y me lo pasé bien, con lo que este olor lo percibo como agradable». No es que el odorante tenga una propiedad particular química, que la tiene, sino que además sobre ella el cerebro actúa con una predicción probabilística basada en datos.
Eso que nos parece cierto y evidente, es también una predicción cerebral basada en todas las ocasiones que ha ocurrido algo similar.
Lo cuarto. Las máquinas no son conscientes
Podemos preguntarnos aquí qué es ser consciente. Para algunos tiene que ver con dar ciertas respuestas inteligentes o manifestar voluntad. Sin duda, nos parecerá que alguien es consciente si podemos establecer una relación bidireccional coherente.
Si cuando me preguntes qué tal te contesto «argozu en tuparg» probablemente dudes de mi autoconsciencia y voluntad «libre». Hace unos meses observaba atónito en una exposición precisamente sobre IA & robots cómo una mujer mayor interactuaba y se despedía con naturalidad de un robot que hablaba. Aunque los devotos de la comunicación humana digan que las máquinas son eso, máquinas, los estudios ya demuestran que no se trata solo de humano – robot sino del grado de amabilidad en las respuestas. Prefiero una cyborg amable que un humano antipático y malhumorado.
Consciente nos parecerá «alguien» o «algo» que manifieste una relación bidireccional coherente.
Lo quinto. Las máquinas no tienen ojos ni oídos
Hay personas ciegas y sordas, y su cerebro se maneja a la perfección. El que una máquina no tenga «ojos» es una vieja señal antropocéntrica. No todos los animales los tienen, no todos los sistemas sensoriales tienen que ser los clásicos de los humanos. Por cierto las serpientes tienen visión infraroja, los murciélagos ecolocalización y las águilas tienen mejor vista que la especie elegida.
Lo sexto. Las máquinas no tienen emociones, la clave de la vida
En breve grabaré un video que espero disfrutes sobre Inside Out 2, la nueva película de Pixar sobre las emociones. No obstante conviene recordar que hay personas con la capacidad para sentir las emociones muy muy reducidas, como en la alexitimia, la anhedonía y algún tipo de esquizofrenia. Ninguno fallece por no tener emociones. Ahora bien, sin memoria o sin atención sí que la vida corre peligro.
En cualquier caso la emoción (humana claro) tiene mucho que ver con cómo nos activamos ante una situación y qué valencia tiene (agradable / desagradable). Esos dos ejes, llegado el caso, podrían ser entrenados.
Te sonará rarísimo pero hay kilos de evidencia. Los bebés no sienten emociones per se, sino afectos, esto es, esas dos dimensiones citadas a un nivel muy rudimentario. Construimos emociones… con aprendizajes, cultura y memoria.
¿Qué quiero decir con todo esto?
¿Que las máquinas sienten y piensan? NO. No digo eso. Solo que no es posible decir que no desde una mirada elitista humana.
Es muy fácil, por tanto, dictar sentencia y tener certezas humanas basadas en argumentos falaces.
Una inteligencia general, si se llegara a desarrollar, no tiene porqué parecernos humana, con ojitos, cabeza y dos piernas. Por cierto, ese intento se basa en cómo funciona el cerebro humano. Y resulta que, la clave de esa faceta de predicción y análisis no está en regiones emocionales, ni visuales, ni nada parecido.
MORALEJA:
Los elefantes emiten infrasonidos que alertan hasta 8 kms de distancia a sus congéneres.
Que no escuchemos algo, que no entendamos lenguajes, que no hablen nuestro idioma, sean animales o incluso máquinas, no indica que no existan, sean o sientan.
Hay que ser precavidos cuando nos sentimos tan especiales.
Fuera por dinero, por fama o por aspecto Sapiens.
Abrazos
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