El campo magnético del corazón tiene…

Queremos bienestar, el que sea, en estos tiempos de incertidumbre.

Mientras nuestros jóvenes se suicidan más que nunca, hay quien se pone a hablar de «salud mental» sin ningún tipo de vergüenza, decoro o formación.

Así andan las cosas…

Los escritores mosqueados con los «premios» Planeta.

Los músicos ya no digamos.

Los filósofos ahí apartados, que no es momento de pensar.

De los políticos no comentemos.

Los chinos lo tienen claro. Han prohibido que en redes sociales, podcasts o similares la gente pueda decir cosas si no tienen ni puñetera idea de lo que dicen. Si hablas de cáncer, es porque estudiaste oncología. Si no, multa al canto.

Sí, corta la libertad de expresión… pero por otro lado permite poner coto a las mentiras y probablemente incentive a los verdaderos expertos.

¿Tú qué harías? ¿Qué es «peor»? ¿Qué es lo apropiado?

En estos tiempos conviene mirar con perspectiva.

Cuando observo la reacción a la incertidumbre me encuentro varios bloques definidos:

Los más machotes, en formas neoestoicas de aguanta y sé fuerte, mal reflejo de Diógenes. Porque te tienes que dedicar a lo que puedes «controlar», como si eso que puedes «controlar» no tuviera relación alguna con lo que no puedes «controlar». La ilusión del libre albedrío anda por ahí sin cuestionarse ni un ápice.

Los más sensibles también aparecen. A los que todo les afecta en un círculo vicioso de sensibilización peligroso donde no se entendió al premio Nobel de Medicina 2001 que les daría una buena pista. Por no dársela yo, que evidentemente no me van a hacer caso.

Surge también un resurgir de la fe porque sí, a veces marketera como en alguna artista que de repente defiende la mística, a veces en forma de certezas sobre reencarnación en absurdas críticas a la ciencia.

Es una fe un poco extraña, porque no emerge de la confianza sino del stress o de la moda. Lo que antes era algo íntimo, ahora hay que sacarse la foto rezando o leyendo el libro sagrado que toque.

También están los del status quo. Usted regule su stress, su postura corporal y su respiración. Ponga sus hábitos saludables a tope que para eso tiene 5 horas al día para meditar, estar sano y tomar barritas proteicas. Aunque vivir de alquiler según la ciencia envejece mucho más que tener una mala postura corporal o una respiración superficial, los del status quo lo tienen claro. Baje el stress usted, regule su relación corazón – cerebro que nosotros no hablamos de las causas estructurales.

La psicología pop se inunda de pacientes. Hay mucho sufrimiento… Pero de todo hay en botica. Desde el que «en nombre de la ayuda» consigue que te financien los tratamientos psicológicos una aseguradora, de esas que te meten intereses abusivos de los que Bruselas multará en 5 o 10 años. En nombre de la ayuda…

Con mucho pop se dice que el cuerpo grita lo que la mente calla. Uno busca un bloqueo anterior del pasado, que una vez descubierto, desborde el caudal de la vida en el futuro jejeje.

Y para ello la emoción, en el cuerpo claro, es la clave. Tampoco sirve mucho explicar el «predictive coding» del cerebro. Ni aunque lo explicara Friston.

Las emociones se vuelven el centro de la terapia… y como siempre hay y habrá emociones y son inestables… pues termina tú la frase.

El esoterismo tiene su lugar. De ahí el título de este artículo. Nos dicen que tiene 5 metros para justificar empatía en una especie de campo que nos rodea. Si ese campo existe, no es ni puede ser magnético por motivos evidentes. Te comparto uno de ellos y es que el campo magnético se reduce con el cuadrado de la distancia, con lo que a 20 centímetros es ridículo, imagínate a 5 metros.

Por no explicar que tu lavadora tiene un campo magnético miles de veces más potente. No hablo de la cuántica claro. Sobra.

Si miras con perspectiva, verás todo esto.

personas, gremios, canales posicionadosen uno de estos sectores de forma fiel.

El Ser, el rigor, la sabiduría práctica permanece impasible ante todo esto.

Eso que te permite sostenerte incluso en este ensordecedor ruido no está al alcance de ninguna de esas versiones porque:

1. lo que «controlo» depende también de lo externo «incontrolable»,

2. ser más sensible no es ser mejor ni más bondadoso ni más empático,

3. creer muy fuerte en algo no lo hace cierto (prueba con creer a salvar a niños de cáncer en el hospital Niño Jesús de Madrid por favor, ¡algo útil!),

4. regular la postura ya lo hace un militar o un bailarín y no por eso son felices o reducen el sufrimiento,

5. mirando las emociones infinitas inestables no se permite ir al centro

6. no va de campos magnéticos sino de seres humanos.

Para mí no es fácil, te soy sincero.

Sientes que:no vale con haber pasado las pruebas más salvajes, haber podido trabajar en grandes organizaciones, o estudiado y aprendido de los mejores catedráticos.

Lo más apropiado, en mi vida cotidiana para ser que es el silencio.

No aplica gritar más alto en redes sociales.

Lo que se oirá es:lo más clickbait, lo más viral, lo más simple…

desde detectar absurdas microexpresiones en el rostro tipo FBI

hasta decir salvajadas como «no hay pruebas de que no existe»

¡¡¡ joder, si no existe cómo va a haber pruebas alma de cántaro !!!!!

Pero aquí, en mi casa que es esta en la que escribo, me permito compartir. No estoy solo, están los que me acompañan siempre.

Y no soy el único… hay una horda de profesionales de todo tipo que no dan crédito, pero no se les oye apenas.

Lo que te quiero decir es que:

no es tiempo de información sino de criterio.

Y de ahí surge enorme alegría, ligereza,

sabiduría cotidiana sin perderse en enredos.

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

Si esto te ha servido...

Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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