Estábamos hace unas semanas en Holanda en una preciosa ciudad, Tilburg. Tan maravillosa que coges la bici en el hotel y hasta llegar a la universidad vas pedaleando por un carretera de hayas, robles, castaños, y en donde la mayoría, desde niños a ancianos van en bici. Lifestyle del bueno. Más que viaje del héroe, era viaje del ciudadano :). Entrañable.
El motivo era asistir a Emotions Conference 2023, un congreso internacional científico sobre emociones, mi tema de investigación. Fui allí acompañando a un catedrático con el que tengo la suerte de investigar. Es un crack mundial, pero siempre de perfil muy bajo. En el tren de vuelta me preguntaba: “pero ¿se lo creen?”
Se refería a las personas que defienden con inusitado apego lo que las caras humanas comunican y significan en lo que se llama primeras impresiones.
Vimos esos días como cuando personas sienten asco al abrir una comida con gusanos, rara vez ponen cara de asco, en una emoción supuestamente “visceral, primitiva y antigua”.
No solo eso. Sujetos que se les anima a tirarse de un trampolín olímpico de 10 metros de altura a la piscina, se lleguen a tirar o no, y sintiendo temor, no muestran externamente signos clásicos de ese miedo peliculero tipo Inside Out (Del revés, Pixar).
Veíamos de nuevo como la amígdala, esa estructura que suelen vincular al miedo, resulta que se activa mucho más con otras emociones (además de que no se dedica solo a ellas).
Qué decir de la Ínsula en el cerebro, una región que se vincula al asco, pero resulta que en los experimentos de neuroimagen con situaciones en donde se siente asco, no destaca la ínsula.
A nivel histórico sucede lo mismo. No podemos comparar la emoción de triunfo cuando España ganó el mundial con la que debieron sentir los romanos cuando César volvió de las Galias, cruzó el Rubicón y encima se atrevió a ir a por Pompeyo hasta que huyó.
Hablábamos de todo esto estos días, entre ponencia y ponencia y de lo importante que es el conocimiento fidedigno, el más práctico. Lo decía ya Lewin: “no hay nada más práctico que una buena teoría”. Comentábamos también al hilo de esto la confusión de «todas las opiniones son respetables» con «todas las opiniones son válidas».
El 25 de noviembre voy a destilar todo eso de la A a la Z.
Va a ser muy útil porque te puede ahorrar algún que otro disgusto,
evitar meterte en terrenos enfangados de apariencia
y sobre todo aprender algo más directo, práctico y lógico que las primeras impresiones para las relaciones sociales y el desarrollo personal genuino.
De momento te dejo la frase del catedrático:
“pero ¿se lo creen?”
Continuará.
Abrazos,
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
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