Cuando uno piensa en empatía no suele pensar en envidia, culpa, vergüenza u orgullo. Se suele pensar en si hay mucha o poca y cómo subirla. Uno imagina que además tiene que ver con sentir mucho y ser buena gente.
Pero resulta que la empatía sí tiene mucho que ver con un conjunto de emociones sociales como las citadas.
La envidia es una emoción muy curiosa.
Existe más de lo que se parece. Se trabaja muy poco porque da mucho pudor reconocer que se siente envidia. Podemos permitirnos decir que estamos tristes o que tenemos un esguince pero no que somos envidiosos.
A veces opera a través del silencio.
El éxito del otro, de ese que conocemos, que estuvo a nuestro lado siempre, que nos ayudó en innumerables ocasiones, nos incomoda… y somos incapaces de sentir alegría por el otro (uno de los 4 subfactores de la empatía) y preferimos mirar para otro lado, hacer como que no existe y a la vez querer enterarnos (el chismorreo del cerebro social) de qué es lo que hace.
Le damos like a un desconocido, pero a ese cercano que aparentemente es nuestro amigo, nada de nada. Está claro que nos vuelve mezquinos. En el libro cito numerosos problemas, incluso de salud, que tienen las personas que se dejan llevar por la envidia.
La envidia tiene matices.
Si no peleas por los mismos recursos, suele aparecer en forma de Schaudenfraude (alegría por la desgracia ajena) o Glucksmertz (dolor por el triunfo de otro). Pero en cualquiera de sus versiones, a pesar de cierto regocijo y justificación, escondida tras el silencio del que es incapaz de felicitar, reconocer o aprender, es una emoción que limita y bloquea.
Se puede reconvertir. Para bien. Usarla como un diagnóstico que nos enseña los desvíos. Así me lo enseñó un antiguo profesor en el desierto de México.
En
Empatía en un mundo que duele
hay un capítulo específico para todas estas sutilezas de la empatía y su reverso.
Con numerosos ejercicios prácticos para poner luz y claridad.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
Si esto te ha servido...
Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.