Todo el mundo defendemos la igualdad de oportunidades.
No conozco a nadie que no esté de acuerdo.
Pero tengo la impresión que en muchísimas ocasiones muchas personas confundimos igualdad de oportunidades con igualdad de resultados.
De ser cierta esta impresión, resultaría que podemos caer en una superioridad moral evidente y en una censura a otros ridícula.
No solo eso, estaríamos presos de una falacia sin saberlo.
Toma unos minutos. Merece la pena.
Carlos y André s son hermanos.
Mismos padres, casa, barrio y colegio público a tres calles de casa.
Mismas vacaciones, mismos libros en el salón y conversaciones a la mesa. Andr és termin ó ingeniería, hoy dirige operaciones en una compañía mediana.
Carlos también empezó ingeniería, la dejó a los dos años y a los 35 sigue intentando “ encontrar lo suyo”.
En la última comida familiar Carlos lanza una frase:
“ Vosotros tuvisteis más suerte que yo. Yo no tuve las mismas oportunidades”.
¿Más suerte?
Vivieron en la misma casa. Comieron lo mismo.
Recibieron el mismo cariño, la misma ayuda con los deberes, las mismas extraescolares.
La idea de que algo externo le ha jugado en contra es su explicación.
Cualquier alternativa, que su personalidad sea más impaciente, que sus decisiones hayan sido más reactivas, que su tolerancia a la frustración sea menor, que el azar profesional haya sido distinto, que sus intereses le hayan llevado por caminos peor pagados le resulta intolerable.
La historia de Carlos y Andr és, o parecidas, es una falacia.
Falacia que recorre el debate público hoy: inferir que puesto que los resultados son desiguales, necesariamente ha habido oportunidades desiguales.
Es la falacia de la afirmación del consecuente vestida de moralidad.
OJO: Si A → B (desigualdad de oportunidades produce desigualdad de resultados), NO IMPLICA que B → A (desigualdad de resultados implica desigualdad de oportunidades).
Si lo creemos distorsiona tanto una conversación o una política pública.
IMPORTANTE: la igualdad de oportunidades, por buena y necesaria que sea, nunca producirá igualdad de resultados.
Imaginemos por un instante que llevamos este ideal al extremo.
Construimos una sociedad utópica en la que cada niño, sin importar dónde haya nacido, recibe la misma educación: profesores excelentes, materiales id énticos, nutrici ón perfecta desde el embarazo, atención sanitaria universal, mentores disponibles, bibliotecas igual de accesibles y un sistema de valores compartido que premia el esfuerzo, la honestidad y la cooperación. Una sociedad sin pobreza, sin discriminación, sin los puñeteros enchufes, sin colegios de élite vs de barrio.
Igualdad de oportunidades total.
Pasan 20 años.
¿ Qué encontramos? Resultados muy desiguales.
¿Sería correcto decir que dado que hay resultados muy desiguales se debe a que No hay igualdad de oportunidades? La tentación está ahí, pero es un error.
Hay causas que no tienen nada que ver con las oportunidades. Te cito algunas, sin ser un listado exhaustivo:
1 Capacidad cognitiva o física. El CI tiene una heredabilidad que en la adultez se sitúa entre el 60% y el 80% (Bouchard). Guste o no, hay gente muy muy lista que pilla la ecuación diferencial a la primera y gente que jamás podrá comprender una derivada. Gente que sin entrenar con 16 años hacen los 1000 metros en 3 minutos 10 segundos y otros que no llegan a terminar un kilómetro corriendo.
2 Personalidad.
Los rasgos de personalidad tienen heredabilidades del 45-5 5 %. Hay personas con alta responsabilidad de partida, otros muy baja. Unos muy extrovertidos, otros tremendamente nerviosos y neuróticos.
3 Los Jeta s. Hay quien puede decir que la ansiedad es un programa y el cerebro se entrena con ondas alfa y no se le cae la cara de vergüenza. La capacidad de venderse o de pedir, o negociar, o inspirar confianza se distribuye de manera desigual.
4 Intereses. Aunque pongamos a todos los niños con las mismas opciones, no a todos les gustarán las mismas cosas. Volveremos sobre esto.
5 Azar y serendipia. No gusta en la falsa cultura del mérito pero ahí está. Conocer a la persona correcta en el momento correcto. Estar enfermo el día de aquel examen. Meter canasta justo el día que pasó el ojeador del Barsa.
6 Decisiones individuales. Algunas personas eligen dedicar su vida a la familia, otras a una pasión aunque no ganes tanto dinero, otras a sumar ingresos, otras a profundizar en el silencio más que en el “éxito”.
Esto no es accidental ni cultural.
La mente no es una pizarra en blanco sino un conjunto de módulos cognitivos con sesgos, intereses y disposiciones que difieren entre individuos DE PARTIDA
.
Por mucho que mejoremos educación, sanidad, vivienda, redistribución, anti-discriminación, siempre quedará un residuo de desigualdad estructural que no podemos eliminar: la lotería genética, la lotería familiar (el cariño, la conversación a la mesa, los libros del salón), la lotería del azar. Acercarnos al ideal es enormemente valioso. Confundir el ideal con un objetivo alcanzable es un error de categoría.
Aun así, a pesar de estas 6 o más características sería la mejor sociedad posible… y hay que luchar por ello.
Pero conviene saber que: nunca habría igualdad de resultados, y que estos no implican diferencias de oportunidades.
¿Dónde aparece la manipulación?
Cuando se presentan como discriminaciones de facto los resultados dispares, que hemos visto son inherentes a la variabilidad no al desprecio.
Si has llegado hasta aquí enhorabuena. Ojo que lo que viene puede sorprender.
Los kibutz de Israel Los kibutz israelíes, fundados a principios del siglo XX bajo una ideología muy concreta, propusieron eliminar la familia tradicional y los roles de género. C riar on a los niños de forma comunitaria, hombres y mujeres realiza ban exactamente el mismo trabajo. Niños y niñas se educaban juntos, dormían en casas comunes, y se les ofrecía id é ntico acceso a todos los oficios.
¿Qué crees que sucedió al pasar unos años?
Piensa por un instante…
Tiger y Shepher ( Women in the Kibbutz 1975) estudiaron lo que ocurrió tras una y dos generaciones: las propias mujeres del kibutz, no las del exterior, presionaron desde dentro por recuperar el cuidado directo de sus hijos, y gravitaron mayoritariamente hacia oficios de cuidado, educación y servicios.
Los hombres, hacia la agricultura intensiva, la mecánica y la seguridad. Lo notable es que esto sucedió en contra de la ideología oficial, no a favor.
Las preferencias reemergieron por presión interna de los propios supuestos beneficiarios.
La paradoja nórdica Es un documental que recomiendo siempre en clase en la universidad. La intuición ingenua me dice que a más igualdad social habrá menores diferencias entre sexos. Pero ¡pasa exactamente lo contrario!
En los países con mayores índices de igualdad de género ( Noruega, Suecia, Finlandia, Islandia) las diferencias de género en elecciones carreras STEM (técnicas, matemáticas, ingenierías) son mayores que en países menos igualitarios como Argelia, Albania o Emiratos.
Sorprendentemente el patrón se replica en otros dominios como los rasgos de personalidad, la aversi ón al riesgo y altruismo, satisfacción vital, o la participación en ajedrez (Vishkin, 2022).
La explicación: cuando se eliminan las presiones económicas que empujan a la gente a elegir por necesidad, ¡algo bueno!, las personas eligen más en función de sus preferencias intrí nsecas.
Recomiendo encarecidamente ver «La paradoja de Noruega» ( Harald Eia, 2010; está en youtube).
Un metaanálisis poderoso Balducci et al. 2024: 2,5 millones de adolescentes de 85 países.
Analizan resultados del conocido programa PISA (2006-2018) de la OCDE que evalúa estudiantes.
1 Las niñas obtienen mejores resultados que los niños en comprensión lectora en las cinco oleadas y, sin excepción, en todos y cada uno de los países analizados. Es la diferencia de sexo más universal y consistente del estudio.
2 Los niños obtienen ventajas modestas en matemáticas y ligeras en ciencias, pero: en bastantes países no hay diferencia o son las niñas quienes superan a los niños.
“ los chicos son mejores que las chicas en matemáticas” no se sostiene con los datos.
3 Fortalezas académicas personales.
Es aquella materia en la que cada estudiante destaca más respecto a sí mismo.
El resultado es contundente: los chicos son más propensos a tener las matemáticas o las ciencias como su fortaleza personal y las chicas la lectura. R eplicando la paradoja de Noruega, todo eso es mayor en países más igualitarios.
· La ventaja masculina en ciencias como fortaleza personal es más grande en países con mayor igualdad de género.
· La ventaja femenina en lectura es mayor en los países más ricos.
Cuanto más igualitario y próspero es un país, más libertad tienen los estudiantes para seguir sus fortalezas, y más se traducen las diferencias intraindividuales en diferencias agregadas de carrera.
Hay otro dato, bastante complejo de explicar, que tiene que ver con la mayor variabilidad de extremos en los XY respecto a los XX. La mayor varianza, y no la discriminación per se, explica científicamente resultados desiguales.
Luchemos cada día por la igualdad de oportunidades. Me temo que es un fin moral irrenunciable para todos.
Pero cuidado, yo el primero, si interpreto la diferencia de resultados siempre como una métrica objetiva de falta de oportunidades.
Como en todo, analizar, conocer, no dejarse llevar por las tripas, discernir es clave. Lo que no se hace en estos tiempos de polaridad y tribalismo.
Si no distingo podría estar atribuyendo mi frustración a enemigos invisibles a los que nunca podré vencer.
Referencias si quieres ampliar información Balducci, M., Larose, M.-P., Stoet, G., & Geary, D. C. (2024). The Gender-Equality Paradox in Intraindividual Academic Strengths: A Cross-Temporal Analysis.
Psychological Science, 35(11), 1246–1259.
Eccles, J. S. (1983). Expectancies, values and academic behaviors. En J. T. Spence (ed.), Achievement and Achievement Motivation (pp. 75–146). Freeman.
Falk, A., & Hermle, J. (2018). Relationship of gender differences in preferences to economic development and gender equality.
Science, 362, eaas9899.
Hedges, L. V., & Friedman, L. (1993). Gender differences in variability in intellectual abilities: A reanalysis.
Review of Educational Research, 63, 94–105.
Karmin, M., et al. (2015). A recent bottleneck of Y chromosome diversity coincides with a global change in culture.
Genome Research, 25(4), 459–466.
Lehre, A.-C., Lehre, K. P., Laake, P., & Danbolt, N. C. (2009).
Greater intrasex phenotype variability in males than in females is a fundamental aspect of the gender differences in humans.
Developmental Psychobiology, 51(2), 198–206.
Stoet, G., & Geary, D. C. (2018).
The Gender-Equality Paradox in STEM Education.
Psychological Science, 29(4), 581–593.
Tiger, L., & Shepher, J. (1975).
Women in the Kibbutz. Harcourt Brace Jovanovich.
Trivers, R. L. (1972). Parental investment and sexual selection. En B. Campbell (ed.), Sexual Selection and the Descent of Man (pp. 136–179). Aldine.
Vishkin, A. (2022). Queen’s gambit declined: The gender-equality paradox in chess participation across 160 countries.
Psychological Science, 33(2), 276–284.
Eia, H. (2010).
Hjernevask ( «Lavado de cerebro»), serie documental NRK. Capítulo « La paradoja de la igualdad de género».
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
Escribo cada semana.
Sobre Ciencia, cultura y contemplación contra el stress, la falta de sentido y la idiocracia.
Si te ha servido, te mando el próximo.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.