Juan es amigo mío, y poco a poco tenemos confianza para contarnos intimidades. Es un gran tipo. Se quiere separar lo sé. Ya me lo ha comentado sutilmente hace 3 años y esta vez va en serio.
Parece que es una buena decisión pero siente culpa por un lado y por otro tiene miedo de quedarse solo y vivir solo y de no encontrar a nadie justo cuando acaba de cumplir los 50. Se debate en la indecisión una y otra vez.
Es de los que se explica así mismo, con diagnóstico, problema y solución jejeje. Yo soy de los que puedo estar días sin decir nada si no hay nada que decir.
Un día parece que deja un hueco y me dice eso de:
«como tú haces cosas raras de esas del cerebro tío, explícame porqué yo tengo claro lo que quiero hacer pero no lo hago».
De alguna manera su modelo del mundo está construido sobre esta explicación:
“el cerebro es un ejecutor de deseos”.
¡Ojo!
Se fue a terapia, con buenos profesionales, ha sido constante y metódico con ello lo cual no es baladí. Parece por lo que me cuenta que el modelo del mundo de los que le ayudan es:
“lo que te pasa tiene sus raíces siempre en el pasado”
e incluso:
“hombre que no se atreve a sentir, no se muestra vulnerable nunca, vamos a explorar emociones que ahí hay chicha guardada”.
Yo soy un neurocientífico normalito, pero te aseguro que no es que sea mi modelo porque soy muy especial porque he pasado horas en el sarcófago de la pirámide de Keops (que lo hice 🙂 🙂 🙂 ),
sino que el modelo del cerebro NO es ninguno de los citados.
Es más bien un sistema de anticipación.
- El cerebro no se pregunta ni se inmuta por “¿qué quiero lograr?”, sino por “¿qué es lo más previsible ahora?”.
- Le importa un comino visualizar y menos aún si le pones emoción (te dejo eso para que lo pienses)
- Y perdona que insista newsletter tras newsletter pero es que el cerebro y tú sois uno…
La historia continúa…
Juan parece que pasados unos meses ya siente “más”.
Cree que está escuchando el cuerpo dado que “tiene” información.
Información que incluso se “libera”: ¡¡otro modelo del mundo!!
Pasó tiempo, al final se separó pero dice que en el fondo sigue igual.
Anda intentando construir otra identidad me dice. Una nueva…
Yo le digo que igual es más sensato ver que
es irreal la que ahora mismo lleva y que sin eso algo fallará siempre.
Hay un punto muy interesante donde el cerebro predictivo – social se vincula con lo que he denominado modelo del mundo.
Este modelo opera en varios niveles y lo predominante en Juan no es el nivel de la emoción que es al que por defecto se tiende.
Conocer a fondo qué es eso de
“¿qué es lo más previsible ahora?”,
puede ayudar mucho a tener cierta claridad y guía cuando estamos con el otro.
Porque como decía mi maestro leyenda de Tai Chi,
«es ridículo discutir sobre si es mejor el estilo Yang o Chen, no pierdas el tiempo ahí».
De forma similar
a veces es ridículo perderse en cuál es la técnica adecuada sin mirar en qué nivel se aplica y a qué modelo.
Todo esto lo trabajaremos de forma 100% práctica
el 28 de febrero.
Hay un gran problema soy sincero.
Y es que a la gente le encanta las «Técnicas»
Pero amig@:
no es el arco, es el indio.
No solo es la técnica, también es quien mira, desde dónde, qué es el otro, qué es eso tan previsible ahora.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.