Hola ,
Me encanta esa fábula de Esopo y la comparto hoy, ¡todavía verano!
La conocí en 2001 cuando un profesor en medio de 45 personas me dijo que la estaba utilizando. Me puse colorado como un tomate. Habíamos hecho una práctica de respiración durante una hora y como no había dado los resultados que yo esperaba, supuse que ésta no me iba a funcionar y se lo comenté. El profe, que buscaba machacar la importancia personal no lo dudó: “Sí claro, y las uvas ahora estaban verdes. ¿Cuando no las puedes alcanzar?”
En un ambiente polarizado, tan poco acostumbrado al debate, a las diferencias de argumentos (si es que aparecen), a la «marca personal» que te vuelve predecible y frágil, es curioso que aparezcan mucho las uvas verdes.
La calidad de una persona a veces se ve por cómo usa la zorra y las uvas.
- Antes (uvas maduras). Eres muy bueno en lo tuyo y quiero que des una conferencia en mi evento.
- Después (uvas verdes). Tienes aires de superioridad.
- Antes (uvas maduras). Eres la persona más cariñosa que he conocido.
- Después (uvas verdes). Eres seca y lejana.
- Antes (uvas maduras). Has cuidado muy bien de nuestros hijos estos días.
- Después (uvas verdes). Fue un irresponsable.
- Antes (uvas maduras). Esta empresa es increíble.
- Después (uvas verdes). Esta empresa es la peor del mundo.
- Antes (uvas maduras). A los alumnos les encanta tu clase.
- Después (uvas verdes). Dicen que tu forma de enseñar es horrorosa.
- Antes (uvas maduras). Me interesa muchísimo lo que comparte.
- Después (uvas verdes). Los temas son aburridísimos.
Y una graciosa :).
- Antes (uvas maduras). Quiero inscribirme a ese newsletter.
- Después (uvas verdes). Por favor reportar como spam
Si alguien usa mucho las uvas verdes pero antes estaban maduras… conmigo o contra mí.
Si no toleramos la diferencia,
si sentimos como un atentado la diversidad de preferencias,
si nos saltamos el rigor y favorecemos nuestros sesgos mal vamos.
Me alucina que para alguna persona podamos ser dios y diablo, amoroso y horroroso, profesional e irresponsable, idóneo y desastroso según sople el viento.
Al revés, cuando alguien es capaz de reconocer haber aprendido, haber sentido amor con esa persona, haber tenido una oportunidad en tal lugar, haber compartido ilusiones y dudas, aunque ahora no se den, se discrepe o se tomen otros caminos, habla mucho de su calidad.
No hablo de justificar lo malo, el desprecio o el engaño. Hablo de lo extraño que resulta la polaridad extrema del blanco al negro.
Siendo sincero, prefiero en todo caso ser un poco diablillo siempre, en las duras y en las maduras. Coherencia.
Ese que me puso colorado me explicó que así uno madura de verdad.
Abrazos,
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