Podemos hablar incluso de lo que estamos

Buenos días,


Lo sabía. El mero hecho de nombrar la palabra conspiración o fake news en la newsletter del sábado pasado iba a tener consecuencias :).

A pesar de que dije que:

  • No conviene juzgar personas
  • Todos podemos ser conspiranoicos
  • Quizá haya conspiraciones aceptadas que no lo parecen
  • No todo es blanco ni negro


Una persona pasó directamente al insulto pero quiere seguir recibiendo las notificaciones. Me gustan las personas directas, no pasa nada.


Cuatro pasan a darse de baja del newsletter y mira que promuevo que se den de baja antes.

Una dice que es “spam”, cuando spam es cuando alguien te envía información que no has pedido. En absoluto esta newsletter lo es dado que uno se inscribió en ella o a un seminario, curso, Master Class. Estoy yo a estas alturas para ir haciendo spam. En fin.

Otra se definió como “soy negacionista, adiós”. Yo era del Atleti por cierto (sufría mucho de pequeño y lo dejé. Y no me pasé al Madrid que conste).
Y otra le ha dado al  “y tú más” con el típico “no todo es ciencia Jose”. Ya lo sé yo, por eso medito desde los 16 y garaje de oscuridad de mi padre a los 17 y … Aunque claro tampoco todo es religión faltaría más, ni todo es economía por supuesto, ni todo es venta como dicen los marketers, ni todo es no verbal como dicen algunos compañeros (en realidad lo contrario es más cierto: todo es verbal).
Ninguna me ha ofrecido un mísero argumento que es de lo que se trata o una hipótesis de investigación o algo más allá de opinión.
Les ha dolido por tanto. Por fortuna son menos del 0.1 % de las personas que están inscritas aquí.
Pero por feo que resulte el agravio gratuito, las entiendo. No me enfado, es parte de esto.
El dolor social activa las mismas redes cerebrales que el físico.
Ante un mínimo conflicto, como puede ser escuchar algo tan grave como que alguien quiere hablar de cómo son las personas conspiranoicas sin haber dicho ni una letra sobre si son o no son más buenas, malas, inteligentes, clásicas, religiosas o intuitivas, uno va y enciende su cingulado anterior como un faro y conecta con regiones cerebrales de interocepción y le molesta como una puñalada. Normal…
Así es nuestro cerebro social y así de poderosos (y rígidos) son nuestros sistemas de creencias. Blanco y en botella me lo han puesto.
Ya sabes que suelo “incitar” a que las personas se den de baja por varios motivos.
El principal es que no busco seguidores ni followers ni likes, no lo necesito.
Tampoco busco “trabajo” a partir de crear “autoridad” en redes sociales en solo 2 días y de ahí clientes. Buff qué tostón.
Pero hay otro.
Después de 33 años y miles de personas con las que he trabajado, hay batallas en las que pelear y otras en las que es mejor abandonar. Si uno NO posee un mínimo espacio de cuestionamiento, de valoración del conocimiento, de apertura a lo que uno quizá no conoce a fondo, no hay que perder el tiempo. Hay mucho que amar y curiosamente uno ama mucho mejor cuando sabe que no sabe, e incluso cuando sabe que no puede llegar a saber apenas.


Por eso NO me dedico al buenismo ni a lo políticamente correcto ni a las modas.

Amig@ con buenismo no te iluminas. Te lo aseguro.
Y con defensa férrea de las creencias menos.
Vale cambia iluminación por disminución radical del sufrimiento y multiplicación por 5 de la intensidad de la vida.

Con buenismo o con defensa férrea nada.
Apaga el «cingulado», o sea más abierto y más discernimiento y verás lo que ocurre.

Te animaré a conocer mejor a las personas que creen en conspiraciones y fake news en próximas semanas. Sirve para comprender a los demás, en vez de prejuzgarlos por lo que creemos que es correcto o dejarnos llevar por primeras impresiones, tan cortas y débiles ellas.


El sábado escribo algo sobre “prefiero ser feliz a tener razones”, una frase que una amiga me contaba de vez en cuando hace ya 20 años. No me falles.

O date de baja aquí abajo ya sabes :).

Abrazos

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
0 / 5

Your page rank:

Comparte: