Te van a hablar de voluntad

Cada poco tiempo vuelve a tocar oír hablar de VOLUNTAD en muchísimos lugares.

Yo NO

así que te voy a explicar porqué de forma directa y científica.

Eso implica discernir, aclarar, filtrar, aplicar rigor, ejercer espíritu crítico.

No confundamos eso con criticar o juzgar.

No se juzgan personas nunca, se analizan datos, argumentos, evidencias y se busca aproximarse a lo que tiene

+

evidencia,

no a lo que carece de ella.

Evitar discernir es un problema gordo. Podrías seguir algo que no tiene ni pies ni cabeza y por no aplicar rigor perderte. A mí me ha pasado, no soy inmune a ello.

Por tanto:

La VOLUNTAD es el tema.

Me da igual que se diga:

  • en forma más grosera tipo «fucking panza»,
  • o en términos de corte USA  tipo «mindset», «mentalidad»,
  • o más castellanos tipo «cociente agallas», «Testículos y ovarios»,
  • o de corte político «los que quieren trabajar lo consiguen»,
  • o con mantras de «productividad»,
  • o con tinte de «mejora continua».

Con todo ello

se le dice al INDIVIDUO

que:

  • madrugue y haga ejercicio (que sabemos que es bueno)
  • que medite para sus objetivos 😳 (esto me apena bastante soy sincero)
  • que haga técnicas de manejo del tiempo, etc
  • y que sueñe, anhele y se esfuerce para una vida TOP y todo eso.

La pregunta es muy sencilla. Viaja conmigo en ella.

Si la gente pudiera usar la voluntad libremente,

si se trata de levantarse a las cinco y ponerse en marcha,

si el truco es leer unos libros de motivación,

de inspirarse con un guru de masas que nos anima a vivir sin límites,

si es cuestión de estar cachas, comer tofu 0% grasas y respirar 14.3 minutos

y un largo etcétera…

si se trata tan solo de elegir hacer eso,

¿por qué los seres humanos durante MILENIOS no lo hacen?

Respuesta BANAL: «

porque son unos putos vagos», «porque no quieren», «porque prefieren quedarse en casa durmiendo», «porque la gente pone excusas», «porque la gente es pequeña», «porque son cobardes, tóxicos», «porque no son gente vitamina» o «porque no tienen agallas, actitud, voluntad y mindset»…

Esto se llama

PENSAMIENTO CIRCULAR y es TRAMPA.

Lo siento, no te enfades conmigo, no es nada personal, ni es que bebo aceite de ricino. Es que es trampa. Punto.

La falta de explicación

no puede ser la explicación de la falta.

Mi respuesta

va a ser contarte una historia real, científica y apasionante que no tiene nada que ver con eso.

Aquí va:

Guerra de Vietnam.

Uno de cada cinco soldados americanos

era ADICTO a la heroína o al opio. OJO: ¡adictos!

Es decir que los mecanismos de recompensa y regulación del cerebro están afectados, por tanto, no es nada sencillo plantearse una mínima meta. No puedes «hacer ejercicio para estar mejor», porque lo único que puedes es buscar imperiosamente la droga. Fíjate si es fuerte que dejas familia, trabajo, dinero, sexo, todo con tal de obtener la droga.

Se acaba la Guerra.

Vuelven a casa decenas de miles de drogadictos.

Pasa un año…

¿Qué porcentaje de ellos

crees

que seguían siendo drogadictos? Tengamos en cuenta que una droga es altamente adictiva. La heroína una de las más potentes y no es nada fácil dejarla.

Para no consumir hace falta ser XXX o hacer XXX (rellena tu la X mentalmente).

Piensa en ese porcentaje y porqué.

Quizá creas que solo se recuperaron de la DROGA aquellos que tenían MUCHA VOLUNTAD, AGALLAS, MINDSET, ACTITUD, MENTALIDAD, OVARIOS Y TESTICULOS…  ¿Cómo es que entonces cayeron a la droga?

El 95% no volvió a ser adicto.

Así de simple. De aquellos hombres que eran dependientes en Vietnam, alrededor del 5% recayó durante el primer año en casa. El resto, no.

Probarla, la probaron bastantes: uno de cada diez volvió a tocarla ese primer año. Pero volver a caer, no. A los tres años, los que habían vuelto a ser adictos en algún momento eran el 12%.

El trabajo es de Lee Robins y su equipo, publicado en 1975 a partir de entrevistas con 898 hombres a su regreso.

OJO: el ejército excluía a quien tuviera una enfermedad mental conocida, así que aquella muestra no era la población general de adictos. Hay que decirlo. Aun así, la distancia entre un 5% y un 90% es demasiado grande para que la explique ese sesgo.

Y ahora el contraste que lo cambia todo. En esos mismos años, los adictos a la heroína tratados dentro de Estados Unidos recaían en torno al 90% de los casos. La misma droga, el mismo país, los mismos profesionales.

¿Tenían los soldados una voluntad hercúlea que a los civiles les faltaba? Vuelve a la pregunta de antes, que es la que abre la puerta: si esa voluntad estaba ahí, ¿cómo cayeron?

No hay voluntad que explique un 5% frente a un 90%. Lo que cambió no fue el carácter. Fue el mundo alrededor.

En Vietnam había heroína barata, miedo sostenido, aburrimiento largo y una vida sin ninguna de las anclas que sostienen a una persona: casa, oficio, familia, horarios, gente que te mira a los ojos. Al volver desapareció todo eso de golpe. Otro país, otras calles, otras caras, otras señales. Ninguna esquina que recordara al consumo.

Y los que sí recayeron volvían, en buena parte, a barrios donde la droga seguía estando.

Esto es lo que la neurociencia lleva décadas repitiendo y casi nadie quiere oír: la conducta no sale solo de dentro. Sale del encuentro entre un cerebro y un contexto. Cambia el contexto y cambias la conducta de una manera que ninguna arenga consigue.

Por eso me incomoda ese discurso.

Pone toda la carga en el individuo y ninguna en las condiciones. Y cuando la persona falla, y vuelve a fallar, el mismo discurso ya tiene lista la explicación: no querías lo suficiente. Pensamiento circular otra vez.

No te digo que no dependa de ti. Te digo dónde está la palanca.

La pregunta útil no es «¿cómo consigo más voluntad?». Es «¿qué cambio a mi alrededor para no necesitar tanta?».

Con quién comes. Qué tienes a mano cuando estás cansado. Qué hay en tu mesa, en tu móvil, en tu nevera, en tu agenda. A qué hora te encuentras contigo. Qué le has pedido a la gente que tienes cerca.

Eso sí se cambia. Y cuando lo cambias, lo que llamabas falta de voluntad empieza a parecerse a lo que siempre fue: falta de condiciones.

Y una cosa sobre el idioma, antes de terminar.

Mentalidad. Actitud. Mindset. Cociente agallas. Empoderamiento. Tu mejor versión. Fuerza de voluntad. Son la misma palabra con siete trajes distintos, y todas nombran algo que se supone que está dentro de ti, que nadie puede medir y que nadie puede contradecir.

Por eso funcionan tan bien para vender y tan mal para explicar. Si te va bien, la tenías. Si te va mal, te faltaba. Nunca falla, y justo por eso no dice nada.

Aquellos soldados no cambiaron de mentalidad al bajar del avión. Cambiaron de calle. Jeje.

Que no te vendan agallas.

Referencias

Robins, L. N., Helzer, J. E. y Davis, D. H. (1975). Narcotic use in Southeast Asia and afterward: an interview study of 898 Vietnam returnees. Archives of General Psychiatry.

Robins, L. N. (1993). Vietnam veterans’ rapid recovery from heroin addiction: a fluke or normal expectation? Addiction, 88(8).

Hall, W. y Weier, M. (2017). Lee Robins’ studies of heroin use among US Vietnam veterans. Addiction, 112(1).

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

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