Una parte de mí está en el MUNDIAL

Alguno de aquí conoce la historia. En diciembre de 2006 tuve una llamada de la FIFA por parte del director mundial de arbitraje, Jose Mª Gª Aranda, para encargarme de la formación mental de los 152 árbitros de élite de todos los países cara al Mundial de Sudáfrica 2010.

Todo un reto para el que no estaba preparado… pero sí dispuesto a atravesar.

Tuve la suerte y el honor de ayudarles 4 años y de viajar por todo el mundo a la vez. Después trabajé para la Confederación Asiática, para Emiratos, Oceanía y hace poco, de 2022 a 2025 en la Federación de Arabia Saudí donde viajaba allá cada 6 semanas.

Durante 18 años he trabajado con árbitros, o sea:

deportistas de élite con una edad en la que se ya no está en la élite y con una presión psicológica superior a la de los jugadores.

No soy muy futbolero, lo veo con perspectiva, pero he aprendido a disfrutarlo y lógicamente voy con los árbitros :).

Hay un detalle que no falla en los mejores.

Veo en el Mundial a Ning el árbitro de China, y a Faghani el árbitro iraní (uno de los posibles candidatos a pitar la final), a quienes tuve de alumnos en 2016, 17 y 18 en Kuala Lumpur.

Recuerdo muy bien una característica de ambos: la capacidad de escuchar, abrirse a nuevas visiones y la humildad en el aprendizaje.

No es fácil que alguien que en su país o confederación es un número 1, confíe en un instructor, que apenas conoce, y que le dice que puede prevenir conflictos e influir en el manejo del partido si domina ciertos aspectos.

Recuerdo a Nishimura, el árbitro japonés, e Irmatov, el uzbeko, en 2010 con la misma actitud. Ambos tuvieron un desempeño excepcional.

Esta característica no es habitual.

No sé si más en asiáticos, en el arbitraje desde luego, pero la capacidad de colocarse como alumnos en todo momento, con curiosidad para aprender y con respeto al formato de aprendizaje – enseñanza es habitual en ellos.

Son personas que:

hacen poco ruido, son más bien silenciosos, bromean pero no flaquean, están presentes pero no estridentes, no «lideran» más bien son, se quejan poco pero son sinceros y tienen un alto sentido del respeto.

En personalidad hay un rasgo que se parece a todo eso.

Se llama Apertura a la Experiencia.

Suena tan bonito que todos creemos puntuar alto en «Apertura a la experiencia». Pero en realidad poca gente lo hace.

Apertura no es probar diferentes restaurantes, o que te gusten muchos estilos literarios por ejemplo. Es más bien capacidad para inhibir eso que ya conoces en favor de otra dirección.

– Si uno es esotérico y niega la ciencia puntúa bajo.

– Si uno es científico y cree que solo lo verificable puede ser cierto, puntúa bajo.

– Si uno defiende a toda costa su profesión, incluso aunque esté sostenida con mimbres, puntúa bajo.

– Si uno profesa una creencia o identidad y la defiende a ultranza, puntúa bajo.

– Si uno defiende que su partido no es tan corrupto como el otro, puntúa bajo.

– O si cree que los otros salvarán el país que estos hunden. Puntúa bajo.

– Si uno ve los datos nuevos, que contradicen lo que pensaba y no cambia, puntúa bajo.

La Apertura a la Experiencia es complicada.

Para aprender hay que ser humilde.

Hay que estar dispuesto a asumir el error como parte del camino.

No solo hay que acumular el conocimiento, hay que tirar el que no sirve. Y si costó dinero, tiempo y tienes título de ello, también.

Eso, neural, psicológica y socialmente, es complicado.

Implica mucho esfuerzo reiterado en una dirección nueva, lo que genera en el camino enorme incertidumbre.

Implica una sensación de soledad, como espacio entre lo viejo que no sirve y lo nuevo que aún no se domina.

Implica, incluso un doble coste (hablaremos de ello), como precio entre ser fiel a la verdad o a la pertenencia.

El Apego suele ganar a la Apertura. Es normal. No pasa nada. Hay que saberlo. No somos peores por ello.

Alsheri está en el Mundial. Es un magnífico árbitro de Arabia Saudí.

El primer día le dije que disfrutaba mucho al verle correr. Para mí era «Alsheri, de pies ligeros», como diría Homero.

Fue de los que escuchaban en silencio, de los no estridentes, de los pacientes y respetuosos. Trabajó duro esos 3 años. Hoy está en el Mundial.

Poco antes de ir me escribió esto:

Mensaje del árbitro internacional Abdullah Alshehri a José Sánchez García antes del Mundial

Porque una de las características de los que aprenden es la gratitud.

Hacen buena mi definición de éxito:

«éxito no es sobresalir, sino extenderse. Extenderse en el corazón de los demás».

Gracias Alsheri. I will never forget you.

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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