560 meditaciones tengo en mi App

El año pasado estuve revisando varias Apps potentes de meditación para un proyecto. Me sorprendía mucho el concepto por un lado de repositorio de «videos» o «audios» sin más, pero sobre todo el elevadísimo número de meditaciones y prácticas que se incluían.

Meditación para la ansiedad, para el stress, para dormir, para despertar, para después de comer, para comer, para antes de comer, para el dolor, para los viajes, para el aeropuerto, para el tren, para la espera en un hospital, para el pre operatorio, para el post operatorio, para la calma, para dormir, para afrontar el día, para la oficina, para la ruptura sentimental, para los días lluviosos (sí, sí), ¡¡¡para encontrar pareja!!! y un larguísimo etcétera. Unas 560, nada más y nada menos.  De hecho conozco a una persona que gracias a sus enseñanzas de «meditaciones para encontrar pareja», ha encontrado al rey Midas aunque todos sigan solter@s.

Me hacía gracia todo esto porque yo solo practico, conozco y enseño dos: Una de fusión y otra de autoindagación. No las pongo sus nombres en términos budistas, hinduistas, chamánicos o taoístas para no despistarnos mucho.  Supongo que 2 es ridículo frente a 560… pero después de trabajar con lamas, monjes, maestros y hombres medicina de tradiciones salvajes más de 30 años sé que no es nada ridículo. Es más, tener 560 o mismamente 30, te saca de cuajo del camino.

Todo eso no me seduce mucho. Para mí solo hay dos, podrán ser expresadas desde diferentes versiones, pero realmente solo hay dos. El resto es como el Tiki-taka tan criticado del fútbol español: muchos pases pero no tiras a meter gol. Que no te extrañe que haya tiki-taka en la meditación: el objetivo real se ha sustituido por uno ficticio.

A ello vamos.

La App es maravillosa, sobre todo cuando piensas en el «para». Oirás una y otra vez «mindfulness para el stress», «meditación para la ansiedad» o términos parecidos. Quizá sea el paso de estas técnicas por los USA, que parece han tomado buena nota del mantra de la productividad, y tratar de conseguir, hacer, tener un para qué, un propósito y hasta unas agallas para conseguir lo que tu vecino con menos agallas no consigue. Nunca hubiera imaginado que estas cosas que yo hacía a los 15 años en los parques y me preguntaban una y otra vez «¿de qué religión eres?»  acabaran en el sector de la productividad. Dentro de poco nos vendrán con los KPI,s empresariales aplicados a la meditación. Avisado estás :).

La productividad no es mala por supuesto. Es más la cero productividad es el desastre absoluto. Pero hay un matiz que a veces no se capta: es el camino del hacer.

El problema es que si crees que la mente funciona SOLO con el camino del hacer, y por tanto metes «el para» en lo «meditativo» quizá obtengas poco, paradójicamente, a pesar de que tengas hasta 560 prácticas.

Sería un tanto complejo explicar cómo hay numerosas acciones que ocurren más bien con un «no-hacer» (de hecho la mayoría pero no te das cuenta). La más sencilla de entender es el sueño. Si te dices a ti mismo «Pepe, échale agallas, más que tu  y cae dormido ya porque yo me lo propongo porque yo soy la pera y hago lo que haga falta» tu cerebro se enciende como un faro y se aleja kilómetros del sueño.

La productividad y el individuo hiper motivado no ven la de «no-haceres» que pululan por ahí pero lo que pasa es que la meditación es la Reina de los no-haceres. Tan así es, que un famoso psiquiatra americano ya fallecido, DÁquili, muy interesado en la misma y sus correlatos en el cerebro, la llamaba sabiamente la vía negativa.

El para qué, es una vía de más no de menos. Es curioso querer soltarse y a la vez tener 560 opciones según me pille. Es curioso intentar ir al cuerpo a quitar stress, y a la par adherirse como una lapa a una técnica. Es alucinante «meditar para» cuando resulta que lo que eso enseña originalmente es no necesitar tantos «para qués». Como es difícil además hacer algo por «nada» en nuestra cultura de lo productivo – ejecutivo, pasamos la meditación por el mismo barniz y acabamos, ahí es nada, con 560 en nuestro móvil. Evidentemente quien no lo ve, ni sospecha ni sueña cuantas cosas se hacen por sí mismas.

La sabiduría no está del lado del hacer. Puede estar la riqueza, la pasta, la fama, el narcisismo, la polaridad del ellos-nosotros, el triunfo, los likes… incluso el conocimiento, pero desde luego la sabiduría no. La sabiduría viene de la claridad y de soltar los miles de «para qués».

Yo no practico 560 meditaciones y que según el día me pille elegir el para qué. Más bien desciendo a la fusión o ilumino la claridad de la mente con la autoindagación. Todo el no-hacer se desvela una y otra vez y eso… serena, calma y abraza la incertidumbre, el hastío y la propia vida. Y sí, la vida brilla pero no porque las cosas vayan necesariamente bien o perfectas, sino porque se vivencia su cualidad.

Desde ahí incluso uno ve mejor las causas… y no tanto las consecuencias: stress. Y no usa 560 meditaciones para paliar consecuencias. Mejor dos para ver las causas.

En la Comunidad enseño una de las dos. La otra en el programa avanzado. Quien se aburre de repetirla es que esperaba «hacer». Por fortuna hay muchos que comprenden que uno no se aburre de ser, como una flor no se aburre de su aroma ni un pájaro del canto que emite en medio del misterio.

Si has dado 560 vueltas entre meditaciones, libros, youtube, frases de lunes, cursos y todo sigue parecido echa un ojo aquí:

Plazas abiertas aquí para la Comunidad de Sabiduría 2023.

Si tienes dudas o comentarios escríbeme.


Abrazos.

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