Espero que te sea útil este análisis. Creo que no es habitual.
¿Cuántos libros hay que leer?
A. La influencer
Te sonará que una famosa, me enteré porque salió en prensa, se medio jactaba hace unos meses de no leer libros. Mucha gente opinó que eso era vergonzoso y otra parte que era una sin-vergüenza que vivía del cuento.
Entiendo el calentón de la gente, porque no parece que una ola de anti-intelectualidad pueda solucionar jamás ningún problema humano.
Para la influencer la respuesta a la pregunta de hoy es clara: CERO libros.
B. El info productor
Hace unos 4 ó 5 años ya, estaba en un proyecto que me ilusionaba mucho, pero como suele suceder aunque pongas todo no llegan ni a empezar y te quedas chof y plof.
El caso es que presentamos ese proyecto a un conocido infoproductor. Fue muy gracioso porque se dormía, literalmente, en el zoom, y dijo luego que no le parecía nuevo y que eso estaba en los 500 libros que él recomendaba. Ese era su producto. En ellos había un conocimiento increíble y tú, podrías optar a todo ello.
Luego lo de siempre… en vez de hacerlo tú, vago redomado, te lo doy yo mascadito con resúmenes, PDF´s y fichas de trabajo. Yo eché un ojo al listado y me sorprendió que hubiera libros muy contradictorios.
Ejemplo: uno donde te habla del super poder de estar presente y el ahora, y otro donde visualizas tu futuro abundante porque ahora no es precisamente un super poder. ¿Oxímoron?
Uno de que el trauma está en tu cuerpo y otro de todo es mente.
Y así varios…
De aquellos 500, si me los regalaran hoy, solo aceptaría uno.
Los otros 499 los echaría a la chimenea. Buen invierno sería.
Y de hecho ese 1 forma parte de mi biblioteca.
Es el conocido «Pensar rápido, pensar despacio» de Kahneman.
Tengo por tanto dos objeciones:
I. No solo es cuánto lees, sino qué lees.
Alguien dirá que no, que un libro te lleva a otro. Hombre no creo que «La magia del poder psicotrónico» te lleve precisamente al «Ulises» de Joyce ni a «Los hermanos Karamazov» :).
y II. Eso de los resúmenes hechos por otros suena a productividad express mal entendida.
Mira te resumo el Quijote: un señor muy loco, recupera la cordura y muere.
Lo interesante de una lectura, lo que de verdad importa, es su capacidad de congelar el tiempo, activar procesos mentales de imaginación, empatía o inteligencia.
500 suena como que la cantidad es más importante que la calidad.
Resúmenes suena como un atajo super cool. Lástima que no funcione.
Igual si un libro se puede resumir en cuatro ideas, incluso buenas, es que le sobran páginas.
C. Lectura rápida y Memorizadores
Es otro gran bloque. Conozco esos métodos porque a los 17 me alucinaba en el kiosko una enciclopedia semanal llamada Top Memory. Recuerdo lo que costaba ahorrar para tener semanalmente el fascículo y cinta ¡de cassette!
También conozco a esos supermemorizadores, a algunos de hecho en persona. Aquí la tesis es que puedes leer mucho más rápido, 2x, 5x, 10x, porque la educación es muuuuu mala, muuu alienante y tu cerebro estaba esperando el truco para desatar su potencial.
Si bien técnicas que ya inventaron los griegos (y que por cierto se enseñan en la asignatura de Psicología de la Memoria desde hace décadas) funcionan para memorizar datos o números sin sentido como la altura del pico Peñalara, la realidad es la que es: te van a dar gato por liebre, es decir, memoria por inteligencia. Son dos cosas distintas.
Un supermemorizador de «dígitos», «letras» o «números» no correlaciona con inteligencia. Te puede ser útil para sacarte las oposiciones de bomberos con preguntas tipo test de números… pero poco más. Es espectacular y asombroso lo que hacen pero con las patas muy cortas. Ponles un capítulo de Wittgenstein y verás lo que han comprendido.
Con la lectura rápida sea 3x o 1000x sucede lo mismo. Está más que estudiado que la comprensión BAJA cuando intentas leer a 3x o 5x.
Y si te meten la palabra «subconsciente», mi consejo es que huyas… pero tú mismo.
D. Leamos buenos libros, ¡filosóficos!, literatura, etc.
Este es otro bloque. A, B, C no me estimulan nada, D evidentemente sí. Nada en contra. Se supone que son buenos libros… ¡olé!
Si empezamos con los resúmenes de libros y esquemas tengo mis reservas. Yo quiero leer La Iliada y deleitarme cada vez que dice «Aquiles, de pies ligeros», «el divino», «el Pelida», aludiendo a su físico, su carisma o su linaje.
Sobre malos libros habría que decir algo digo yo.
Hay libros que ganan premios y dicen los expertos en literatura que son pésimos. No lo digo yo. A los escritores que conozco les produce una tristeza enorme esa decadencia… pero los tiempos son lo que son.
Pero aún así, aunque el premio sea un insulto a la literatura hay opiniones para todos claro. Respetable.
Pero OJO: una novela mala puede gustar a alguien y quizá sea inocua.
Pero un libro científico que diga que la ansiedad y la depresión son opuestos y se curan con frecuencias de neurofeedback no es tan inocuo.
Es engaño.
E. Los buenos no siempre son conocidos
Esto es difícil de creer y aceptar en tiempos de RRSS, o sea, Redes de Recompensa Seudo Sociales (ya no son sociales, son de recompensa y atención).
Es difícil de creer porque dicen que «el que no está en internet no existe».
Para triunfar y llegar a miles de personas «tienes que ser visible en internet y tal». Es relativo.
Yo he ayudado a miles de personas en mi vida y no tengo un plan detallado y super bien diseñado en internet. No digo que esté bien eso, digo que no conocido no siempre implica menor calidad. En algunos casos es casi lo contrario (léase lo de los premios).
Dos ejemplos.
La mayoría de gente no conoce a Derek Parfit y su libro «Reasons and Persons». Es un libro muy difícil al que entro de vez en cuando pero es excepcional, aunque casi desconocido para el gran público.
El otro día terminaba una formación a especialistas en Comunicación No Verbal. Al final les compartí la biblia de su disciplina: «Human Ethology», un tratado brutal de 800 páginas de un impresionante investigador, Irenaus Eibl. ¡¡Curiosamente no lo suelen conocer los que se dedican a esta disciplina!! Puedes escuchar todos los podcasts del mundo de especialistas en gestos y posturas y no aparece Eibl. Guau, da que pensar.
F. La clave no es cuanto lees sino… cuánto comprendes
Y eso cuesta aceptarlo pero es innegable.
Es frase poco marketera, pero acá nos importa la honestidad.
Hay personas que comprenden muchísimo y:
sacan jugo a una lectura, entienden la trama oculta, ven la psique no expresada del personaje o captan la profundidad de una tesis científica.
Como ese que coge una guitarra el primer día y alucinas mientras que yo tardaría años en un acorde.
Y hay personas que NO comprenden tanto… y no pasa nada.
Lo suyo sería ajustar el nivel del libro que lees al nivel de comprensión posible y así ir avanzando, pero eso está mal visto decirlo, aunque a medio plazo es lo más útil.
Me recuerda a la gente que lee y «entienden» papers, porque luego dicen «según una publicación científica» pero en realidad ni siquiera pueden distinguir entre un modelo mixto, un ANCOVA, o un análisis de clusters.
Hay libros que ahora puedo leer, pero hace 10 años no. No pasa nada.
¡Por fin puedo entender algo!
G. La influ tenía razón :), pero por otros motivos
Paradójicamente hay muchas cosas sobre las que NO deberíamos leer.
O muy poco. ¿Cómoooooooooo? ¿NO LEER?
Hay muchas cosas sobre las que NO deberíamos leer…
porque…
hay actividades que no implican conocimiento
sino sabiduría.
Ni Messi, ni Jordan, ni Barysnikov, ni Muhammad Ali alcanzaron su nivel por leer mucho. Mi tío, que era soldador de primera en gasoductos y para ello hay que tener una habilidad manual exquisita, tampoco. Ganaba mucho dinero pero leía poco para su profesión.
Y aquí viene lo difícil. Mucha gente lee o quieren leer sobre conocimiento que NO ES CONCEPTUAL.
Dos mega ejemplos:
I. Las emociones.
El catedrático de las emociones sabe mucho de ellas, pero las regula muy poco. El trabajo no sería «conocerlas» sino acumular horas reales.
No me dan mucho miedo las peleas físicas, porque tuve que pelear bastante de niño en la calle y luego en las artes marciales. Si no hubiera hecho miles de horas de tatami, saber de emociones no me serviría.
¿Cuál es tu «tatami» emocional?
La lectura no es un tatami. Hablar de ellas tampoco. Recordarlas tampoco.
II. La meditación.
Antoine Lutz es quizá uno de los neurocientíficos que más «sabe» en el mundo de meditación. Pero aunque conozca a la perfección el cerebro, si no tiene tatami meditativo, no vale. Y lo contrario. Alguno de los expertos que ha puesto él en su laboratorio llevan miles de horas de meditación pero apenas libros.
La tradición es clara: no es un conocimiento conceptual.
H. ¿Qué leo yo?
Yo leo sobre todo papers. Desgraciadamente :). Normalmente 2-3 al día. Es muy duro. Comprender este por ejemplo, y eso que es de temas y técnicas que algo conozco (meditación, magnetoencefalografía) me puede llevar unas 2 horas y media.
Otros como éste, 20 minutos.
Leo 4 periódicos de izquierda y derecha 30 minutos a la mañana. Desde el no apego a las identidades sociales, ¡qué ligereza!
Leo algunos libros de lo «mío», neurociencia, psicología, cerebro social. Ahora estoy con Conexiones de Karl Deisseroth.
Leo poca literatura. Me gustaría más claro. Llevaba tiempo anhelando leer a Stephan Zweig y me ha encantado Carta de una desconocida.
No leo por instagram o Linkedin. Me inspiran más confianza los investigadores, y más mérito. Pero si algo me gusta, en X sobre todo, voy al autor y a su libro para aprender. Paso del formato corto scroll al largo.
Me pasa lo mismo con los podcasts.
Si el entrevistado es un jeta o una flipada, en 2 minutos lo dejo.
Si es muy bueno a veces ni acabo el podcast y voy a sus libros / papers.
Si es buenísimo y amo el tema me presento en su despacho o en su curso y me pongo de alumno desde el absoluto cero. Ese método le uso desde los 20 años y así he podido estar con los mejores, costara lo que costara. Nada de decirle al tipo, tengo similitudes contigo :). No, no, justo lo contrario, ¡quiero aprender de ti que no se lo suficiente!
¿Sobre qué no leo?
Evidentemente sobre sabiduría.
Sobre meditación por supuesto. En todo caso medito y comparto visión y alcance con mi profesor despierto.
No leo de chamanismo claro.
Ni de psicodélicos, salvo si es por lo neuro. Empecé como Obelix a los 32.
No leo de artes marciales. Tengo tatami.
Y ahora tampoco leo de jugar al pádel. Me faltaría un profe aquí, no un libro.
Sí, podemos decir que una parte es que también somos un Club de Lectura cuatro veces al año.
Pero atendiendo a todo lo explicado, la mayor parte del tiempo tenemos «tatami», o sea, prácticas.
Por tanto mi respuesta a ¿cuántos libros hay que leer? es:
Algunos pero buenos, a veces, y para algunas cosas.
Y para otras, nunca libros.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.