Dieta y ejercicio no son suficientes

La dieta y el ejercicio son importantes. La evidencia los respalda.

No estoy en contra.

Estoy en contra de

la simplificación que los convierte en respuesta única o «lo más importante»

.

Cuando alguien pregunta cómo prevenir el deterioro o entrenar el cerebro o incluso hacer desarrollo personal, el guión habitual es casi automático:

“come mediterráneo, muévete 150 minutos a la semana, duerme bien”.

Punto.

En parte es verdad. Los estudios lo confirman:

  • La dieta MIND (Morris et al. 2016) reduce incidencia de Alzheimer.
  • El ejercicio aeróbico aumenta volumen hipocampal (Erickson et al., 2011).
  • El sueño consolida memoria y limpia residuos neurales.

Pero es una verdad a medias.

En

Lancet

han sido muy rigurosos sobre este tema. Identifican

14 factores modificables

que explican el 45% del riesgo atribuible.

Algunos son los clásicos: hipertensión, obesidad, diabetes, inactividad física.

Otros no son tan clásicos:

Educación baja,

p

érdida auditiva no tratada

,

depresión

,

aislamiento social y otros…

Muchos, hasta un total de 9, NO se resuelven con “dieta y ejercicio”.

Hay dos que son especialmente duros:

aislamiento social

y

depresión

.

Ambos impermeables a las dominadas, la ducha fría, las afirmaciones cuánticas de abundancia y las ensaladas de espinacas.

La dieta y el ejercicio son fáciles de vender

. Son visibles, cuantificables, compatibles con el lenguaje de bienestar contemporáneo. “Come esto, muévete así” cabe en un Reel de Instagram junto al consejito express de salud mental.

Además son fáciles de monetizar y de comisionar con porcentajes

. Gimnasios, apps de fitness, programas de nutrición, ¡¡¡ muchos suplementos!!! aunque no haya evidencia de la gran mayoría.

Además evitan complejidad en la sociedad de la prisa

. El vínculo social y práctica cultural sostenida cuesta «paquetizarlo» en programa express de 8 semanas. Requiere más profundidad que un Excel.

Pero la reserva cognitiva no se construye con quinoa + clase de spinning.

Se construye con práctica cognitiva exigente sostenida a lo largo de la vida. Esta práctica cognitiva debe ser cognitivo-social.

La reserva cognitiva se construye con cognición

.

Punto.

Dieta, ejercicio y sueño son el suelo. Pero el edificio lo construye lo que haces con tu mente y con tus vínculos durante décadas.

Estoy

a favor del entrenamiento que funciona

y en contra del que se vende con promesas vacías.

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

Si esto te ha servido...

Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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