Hola,
En meditación, mindfulness y similares escuchas mil veces hablar del stress, “estar presente”, seguir la respiración y sobre todo “dejar los pensamientos pasar”.
En la práctica no queda claro si los dejas de pasar el resto del día o debes atenderlos. Esa paradoja se suele resolver de forma precaria justificando ambas opciones opuestas: “es que es bueno reducir la velocidad de los pensamientos un rato al día”. Se parecería por tanto a comer sano los viernes y atiborrarse el sábado. Queda pendiente para el practicante cómo resuelve ese puzzle. De lo que sí puedo alertar, tanto desde la experiencia, como desde las tradiciones como desde la neurociencia, es que esa dicotomía no se resuelve insistiendo e insistiendo. Puedes estar años “dejando los pensamientos pasar como nubes en el cielo” y a las dos horas tener nubarrones negros de pensamientos que provocan tormentas, apegos, broncas, emociones, emociones y emociones. ¿Te suena?
Conozco muchos practicantes que entran en vergüenza en esos casos y dicen:
“ya me vale, si llevo años haciendo esta práctica de…”.
“ya me vale, si llevo años haciendo esta práctica de…”.
Otros directamente en culpa: “no valgo para esto es de cajón”.
Algunos en apego: “hago meditación X, con el gurú Y, validado por ciencia Z, con mis compañeros T y es muy bueno y sí sí tengo que practicar más claro”.
Por último los hay que dudan no solo de ellos sino del entendimiento, o de la propia práctica o herramienta: “¿será que no es para tanto? ¿Algo me estoy perdiendo?”.
Muchos de ellos han aprendido con una App, con un libro, con un tutorial de YouTube de un doctor que dice que la amígdala baja en la meditación, con un divulgador que quiere que dejes de procrastinar porque eso es el infierno de Dante y te enseña a enfocarte con meditación para que seas productivo.
Otros hacen lo que les han dicho en una escuela, la que sea, aunque realmente no sepan porqué hay que poner la atención en el bajo vientre y no en la nariz. Tampoco saben explicar porqué es tan crucial y nuclear tener la «espalda recta» y cómo eso impacta cero en los apegos rechazos.
Algunos simplemente respiran o se relajan o lo mezclan con estiramientos.
Otros con el afamado programa de 8 semanas y otros con profesores renombrados y serios.
Pero pocos, muy pocos, con un guía al que pueden preguntar siempre, y con un camino marcado donde el fin NO es hacer meditación porque sí sino atravesar etapas de claridad. Etapas que en la tradición están claramente definidas: de Samsara a Nirvana, o en castellano, de la fusión del Yo a la ilusoriedad consciente del Yo.
Muchos dicen que no les funciona como supuestamente les funciona a los demás. Esa es una cruda realidad que a veces se mira, y otras veces se evita.
Otros hacen lo que les han dicho en una escuela, la que sea, aunque realmente no sepan porqué hay que poner la atención en el bajo vientre y no en la nariz. Tampoco saben explicar porqué es tan crucial y nuclear tener la «espalda recta» y cómo eso impacta cero en los apegos rechazos.
Algunos simplemente respiran o se relajan o lo mezclan con estiramientos.
Otros con el afamado programa de 8 semanas y otros con profesores renombrados y serios.
Pero pocos, muy pocos, con un guía al que pueden preguntar siempre, y con un camino marcado donde el fin NO es hacer meditación porque sí sino atravesar etapas de claridad. Etapas que en la tradición están claramente definidas: de Samsara a Nirvana, o en castellano, de la fusión del Yo a la ilusoriedad consciente del Yo.
Muchos dicen que no les funciona como supuestamente les funciona a los demás. Esa es una cruda realidad que a veces se mira, y otras veces se evita.
Si tienes guía genuina puedes ir a lo importante. Y no es si pones la atención en el vientre o la espalda recta o si sigues la respiración (que no te despisten plis).
En tu práctica ¿realizas que el observador es lo observado?
Si te suena a chino,
o si estás muy lejos de ello,
o si incluso crees que no es importante…
es más que probable que hayas entrenado un sistema de relajación sin más y no tanto uno de meditación.
Uno de reducir el stress paliando síntomas y no uno con capacidad de autoindagación sobre la naturaleza de la mente.
No pasa nada… toca elegir.
El observador es lo observado es crucial en un proceso de autoindagación. A veces lleva años darse cuenta de ello, no digamos estabilizarlo.
Cuestionamos quién observa esos pensamientos, quién o qué los deja pasar.
¿Por qué se busca?
- Porque forma parte del proceso que un genuino guía propone.
- Porque desde ahí se vivencia mucho mejor cómo reducir el sufrimiento.
- Porque forma parte de la naturaleza de la mente a descubrir.
Acechamos la mente, como acechaba este verano a la fotógrafa de abajo en acción. La observadora era observada y no lo sabía. No es si la fotógrafa reduce el stress, o pone la espalda recta. Es qué observa y quién la observa.
Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).

