La buena gente. Crónica del seminario

Hola,

Desde mayo de 2000, fecha del primer retiro que impartí, siempre hacía una crónica, con intención integradora, de todos los eventos intensivos que realizábamos. Desde hace 10 años no lo hago…, pero ésta vez me apetece :). Sirve para asistentes y espero que para no asistentes porque contiene buenas pistas.

Comenzamos el viernes en la montaña un grupo de personas, pero me salto esta parte 🙂

(I) El sábado comenzó con peticiones específicas de los alumnos. Fueron bastante interesantes porque no pidieron aprender la “técnica X” ni “controlar emociones” ni «cómo combinar mindfulness con batidos de proteínas» tú me entiendes… Tampoco como conseguir cifras de 7 ceros ni cómo ser su propio jefe a toda costa para automaltratarse en vez de ser maltratado.

La dirección era otra, ya venían bastante maduros y por tanto sus anhelos tenían el crudo carácter de la realidad:
“me gustaría vivir con mayor gratitud”,
“desde la pandemia mis dolores crónicos han crecido y cuesta vivir”,
“he tenido muchas amistades y de repente me he dado cuenta de que no son tan profundas como creía”,
“ahora me siento en soledad, en medio de mucha gente”,
“mi sentido de vida era el trabajo, y ahora sé que no lo es, pero cuál debe ser, cómo lo busco”,
“me interesa poder aprender autoindagación de verdad”,
“a veces me siento receloso, desconfiado de la gente”,
“atravieso cierta misantropía con esta sociedad tan cínica e hipócrita”.

(II) Tras eso lo siguiente fue preguntar: ¿qué crees que es desarrollo personal? ¿Qué características crees que debe tener? ¿Qué técnicas o habilidades, de existir, lo fomentan? Hazte las preguntas y toma tu tiempo mientras lees si quieres.

Sugerí como siempre, no utilizar términos un tanto gastados. Del “desarrollo personal” pasamos a “aliviar el sufrimiento”.

(III) Ese alivio, en la tradición, ocurre de 2 formas: gradual o súbita. En general en la actualidad ocurre poco, ni siquiera el gradual. Basta ver con qué se vincula desarrollo personal para entender que el mismo NO puede aliviar el sufrimiento. Lo que hace crecer el Yo no puede hacer disminuir el dolor sino lo contrario.

Les enseñé a detectar en libros y otros formatos, si el docente ha vivido ese alivio de las formas citadas (radical o gradual). Y la respuesta no es si parece buenista.

En el caso del alivio radical y súbito del sufrimiento humano (a través de la mente claro, no a través de la lotería), comentamos cómo  los métodos en esa dirección rara vez pueden funcionar. Esto es oro, porque anda la gente creyendo que si leen “el poder del ahora” y lo aplican su vida radicalmente se transforma. No ocurre ni puede ocurrir. De hecho estar presente todo el rato es un objetivo absurdo porqué no es un fin en sí mismo. Basta haber tenido un profesor serio en la disciplina para haberlo aprendido.

En realidad aliviar el sufrimiento propio, y después el de otros, es un objetivo loable. A vivir hay que aprender toda la vida (y a morir por cierto). Lo sabemos los que desde jóvenes nos dedicamos a las cosas eternas. En ese aprendizaje encontramos recompensa, muy aristotélica, en las propias acciones, no en sus consecuencias.

(IV) A partir de ahí surgen dos grandes ramas: una conceptual y otra sin conceptos. Es decir, el periodista que narra el gol y el jugador que golpea. Uno teoriza, comenta, analiza y el otro corre, respira, suda, impacta el esférico. Ambas son preciosas, pero como tantas veces insisto, las solemos confundir, mezclar y sobrevalorar.

Para los conceptos sobre la mente no hay nada mejor que la psicología y neurociencia de vanguardia. De vanguardia ojo, que no es lo mismo que divulgación ni charlitas TED.
Vamos que los temperamentos de Galeno están muy bien pero le da mil vueltas entender a la luz de hoy en día, los 5 grandes rasgos.
Que la división platónica emoción – razón, que tanto le gusta a la gente del «cociente agallas», la «actitud como medida de todo», los defensores del “grit”/pasión/persistencia (ese raro constructo científicamente muy criticado) no está mal… pero hemos superado con creces en los estudios de la mente una división radical de emoción y razón. Mucho mejor pasarse por el cerebro para impregnarse de algo mejor.

Para lo que no son conceptos, para aprender a «jugar al baloncesto de verdad», los libros sirven poco. Si no lo crees pregunta a Jordan, Johnson, Bird, Malone y Abdul Jabbar cuántos leyeron para ello.
Aquí se han desarrollado métodos específicos en donde se cuestiona el YO, en vez de ordenarlo o volverlo adaptativo, con objeto de aliviar el sufrimiento (parcial o radical). En nuestro tiempo no se entiende mucho lo anterior y no es raro que muchas personas, incluso practicantes de meditación, desconozcan ésta posibilidad. De hecho incluso aplica al dolor físico, no es un tema soso sino crucial.

(V). De aquí saltamos a los problemas. El de la meditación es su subjetividad. Es tal, que muchos se autodenominan profesores de la misma. Suelen creer que meditación es cerrar los ojos, sentarse, poner la espalda recta y atender a la respiración. O buscar buenas sensaciones, esperando relaje e incluso, incluso, para bajar el stress. Eso es como comprarse un Lamborghini y usarlo como mesa para posar los platos.

CUIDADO: La subjetividad interesa a muchos. Puedo divulgar, tener seguidores y hacer de mi capa un sayo. Se llama orgullo alfa, así sin más. Humildad baja, poca tierra, “humus”. Compruébalo tú mismo: abre un perfil en RRSS, hazte una foto con los ojos cerrados + la espalda recta y tendrás decenas de comentarios tipo “guau qué paz”, “pura serenidad” y parecidos. La subjetividad siempre es respetable porque es “mía”, pero conviene ponerla a prueba. Y si uno va a enseñar a otros es una obligación vinculada con la decencia. Como dijo un asistente del fin de semana “Para alguna gente comprender algo es muy difícil cuando el sueldo depende de seguir sin comprender nada“.

Te puedo asegurar, que ni monjes Shinto, ni determinados lamas, ni maestros genuinos de artes marciales, ni hombres medicina Lakota, Huichol o Shuar, que son los lugares y personas con los que yo aprendí NO se basan en su subjetividad porque yo lo valgo. Todos, absolutamente, todos, buscan objetivar sus experiencias y conocimientos, ¡¡ no digamos sus enseñanzas !! ¿Cómo lo hacen? Evidentemente, poniendo a prueba eso que “sienten” o eso que “saben” o eso que “vivencian”. No lo hacen con los colegas en la cafetería, ni con super friends de redes sociales sino con quiénes les han enseñado.

Avisamos en el fin de semana cómo detectar eso y cómo aplicarlo. Y sobre todo porqué hay que huir de quién bajo el paraguas del desarrollo personal, lo que muestra es la indolencia de sin haber tenido guía, guiar a los demás. Sospechoso: no aprendí de nadie, pero me permito enseñar a todos.

(VI). A partir de ahí con buenos pilares sobre desarrollo personal – sufrimiento – conceptos y no conceptos – vías, peligros y soluciones expuse cómo todos los sistemas no conceptuales se dividen realmente en dos. Unos atencionales y otros observacionales + un tercer pilar ético/moral que desde luego no aparece en la mayoría de técnicas. De hecho para que aparezca debe ser una vía no una técnica ni mucho menos un estado tipo disminuir el stress.

(VII). El tema del fin de semana no eran las vías atencionales sino explicar in situ, en vivo, en directo, cómo es un proceso de autoindagación. Choca mucho, porque la gente está acostumbrada a cerrar los ojos y «no hacer nada», o solo «observar los pensamientos», o «dejarlos pasar» o «atender a la respiración»… Pocos conocen porqué eso, pero sobre todo se suele enfocar desde una actitud un tanto pasiva. Estos métodos son lo contrario: hay un lugar al que llegar de forma activa. Toca comprobar cosas no dejar pasar.

Así se nos fue el sábado entero…

(VIII) El domingo repasamos todo y comenzamos con Sentido de Vida. Pero el sentido se construye no se busca, y mucho antes hay que desligarlo de deseos, metas, sueños y anhelos…. Desde ahí pasamos a significados y por fin sentido. Es un proceso de eliminación no de acumulación y empacho.

Curiosamente el sentido se construye más fácilmente desde la personalidad y el talento. Cuando digo talento no me refiero al habitual super talento cósmico ni a la bobada esa de que a los 45 años te digan que descubras tu talento (si no ha sido visible antes hay que sospechar me temo), sino al talento desde una concepción tal como yo lo aprendí en selvas, templos y desiertos, o sea, una especie de sello, de formato, en el que la Vida pulsa en nosotros. Es muy bello y accesible desde esa óptica, y podemos brillar, que no cegar, a propios y extraños. Vimos muchos más detalles aquí, entre otros varios check-list para evitar grandiosidades y autoengaños varios. Le dimos otra vueltecita a los módulos de la mente con la autoindagación.

(IX) Cerramos con la gran Red un concepto vinculado con el quiénes somos a un nivel menos personal, más de gran aceptación y de conexión genuina. Salió el tema de las sincronías y expliqué cómo la mayoría no son tal ni tienen mayor importancia ni significado. Alguna hasta tiene Sentido. Salió el tema de nuestra historia personal, esa especie de memoria autobiográfica con la que unimos con hilo eventos temporales en realidad bastante independientes. Dimos paso a la dicotomía del control desde la neurociencia del libre albedrío por un lado, pero sobre todo desde la experiencia viva de la autoindagación.

Expliqué muchos errores (y apegos) del buscador tipo «Jose tuve una experiencia X hace Z años pero no consigo sentir lo mismo», «me he visto fuera del cuerpo», «tengo conflictos con la materia por la espiritualidad», o algo más básico como «en realidad a pesar de haber practicado X meses o años, el sufrimiento sigue siendo parecido, porqué??». Por ahí, desde la claridad, no desde superpoderes, se despierta.

(X). Tuve suerte porque vino muy buena gente, con menos líos sobre el desarrollo personal, la meditación, el bienestar o la felicidad que la media.

Mostraron una dosis de apertura y sinceridad que permitió ir al grano y además aprender, en vez de defender creencias con grietas.

En el fondo celebramos la Vida, sábado y domingo, incluyendo su misterio.

Me sentí muy satisfecho de compartir, sorprendido de lo muchísimo que pusimos en práctica y agradecido por cómo podemos comprender la naturaleza de la mente in situ y por tanto liberarnos de algunos de los yugos que sin darnos cuenta apretamos cada mañana, simplemente por ser una predecible y lógica historia personal.

Gracias a tod@s los asistentes por la confianza.
23 años seguidos de retiros de verano.
Quién sabe si habrá 24.

Abrazos,

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
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