Ya me has escuchado alguna vez que no cambio la vida a nadie. No tengo ese poder. Además dado que la Vida depende de un gran misterio, nadie tiene ese poder. De hecho me ocupo en darme cuenta de lo que la Vida es y así construyo sentido. Desde ahí no hay mucho que cambiar la verdad. Sabe tan rico… que las cosas se hacen porque sí, desde un lugar… no tanto para alcanzar algo que falta.
Además si en la vida «consiguiéramos» todo lo que deseamos y fuéramos tan ciegos de creer que lo hemos conseguido solo por nosotros mismos, no siempre aprenderíamos las lecciones.
Eso no quiere decir que todo problema sea una oportunidad. En absoluto, hay cosas que se llaman trauma, violación, duelo, enfermedad, ERTE, deshaucios, desprecio, ostracismo, desolación, traición, estafa y son puro sufrimiento, más que buena suerte. Otra cosa es que luego podamos reconstruirnos, reconducir, transmutar y crecer, a pesar de la dificultad.
Por eso la ecuanimidad es más importante que «reducir el stress». Fíjate si lo es que desde ahí la tensión se disipa por sí misma.
El éxito no es sobresalir, sino extenderse.
Aunque si vivimos como «inmortales» no lo sabemos. No pasa nada. Un día toca darse cuenta.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
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