Rumiación, reflexión, autoindagación

Muchas personas sienten un batiburrillo de ideas y pensamientos en la cabeza, que en muchas ocasiones no para y agobia y agota.

Hay RUMIACION constante y uno mismo se convierte en su peor enemigo. Se sufre mucho. A veces basta que nos diga alguien algo, para estar 3 días dándole vueltas y no se nos va de la cabeza. Intentamos meditar y funciona poco. O si funciona, suele volver. Es muy común.

Después tenemos la REFLEXION. Analizamos conceptos, ideas, memorias y en función de nuestros apegos, inteligencia y memorias, esas reflexiones son de buena calidad o también de calidad pésima. Como existe una epidemia de estupidez creciente (hablaremos de ella cuando le dedique 6-7 entradas en verano), cuando alguien «reflexiona» no siempre llega a buen puerto.

De hecho es un dato muy muy triste que la mayoría de personas que llegan a la vida adulta no saben distinguir entre dato y opinión.

Si reflexiono «bien» hay cierta claridad y orden. Hay, no obstante, quienes confunden reflexión con meditación. Un buen Mindfulness produce cierta distancia del pensamiento y posteriormente podría reflexionar algo mejor. Acá no se sufre como en la rumiación, pero ojo, hay reflexiones tan pobres, tan absurdas, que llevan a las personas a defender apegos, creencias, estructuras y planes que no funcionan ni liberan.

La tercera palabra que me interesa hoy es AUTOINDAGACION. Cuando se escucha la gente tiende a creer que es pensar sobre uno mismo, bien rumiando o bien reflexionando. En absoluto es eso. Es un método que se utiliza en algunas tradiciones, que tiene todo el sentido neurocientífico y que si lo explico con profundidad serían los programadores informáticos los que mejor lo entenderían.

La AUTOINDAGACION se diferencia de cualquier tipo de reflexión y autoconocimiento es que NO ES AUTODIDACTA.

Si alguien te dice que practica autoindagación solo no lo es. Por la sencilla razón de que las preguntas que te haces en autoindagación y quieres resolver, no las pones tú, sino un guía. Es más, las respuestas que obtienes no te las quedas tú sino que se comparten.

La AUTOINDAGACION no es como la clásica meditación, donde dejas pasar y observas sin más. Esa es magnífica pero no suele permitir ver la propia construcción del sujeto. De hecho es pasiva: dejar pasar… La Autoindagación es ACTIVA. Buscas algo. Y lo que encuentras lo compartes y compruebas.

Como sabes he caminado mucho y podría morir hoy que me temo he vivido 7 vidas en una con intensidad.

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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