Una de givers, el podcast de Uri y prometo estarte agradecido

Buenos días ,

Me gustan los que comparten y dan primero (givers) y trato de ser, rodearme y acercarme a ellos. Analizamos ese comportamiento un poco más.

Como sucedió el pasado mes con el programa de TV en Cuatro,
os agradezco muchísimo
a todos esos «givers» que han compartido
y comentado el contenido del podcast con Uri Sabat.

Pongo emoticono para la ocasión: 😍

Aprovecho por ello para comentar sobre Givers & Takers, y Tit for Tat.

Conozco gente que de perfil de Whatsapp tiene una frase que empleo desde hace años: «Atiende donde pisas y no donde piensas. Eso es todo».
Me encanta que algunas cosas dejen poso. Para eso están. Como dije en el podcast no se trata de resaltar (vertical) ni de llegar a cimas (luego conviene bajarlas) sino de extenderse (horizontal). Ni de reclamar autoría.

Otros cogen por ejemplo mi cuestionamiento sensato al neo estoicismo y lo ponen en sus redes sociales. Digo «mío» porque lo habitual es decir que sí a todo lo que se pone de moda. Ya comenté que Ataraxia no es Nirvana y que las emociones en Roma no son exactamente las de 2024 en nuestra sociedad. El caso es que me alegra la extensión y que se compartan cosas.

Pero hay un paso más…

La diferencia entre un giver (que da y comparte) y un taker (que coge y coge) es que el giver practica la reciprocidad. Aquí entra en juego el concepto de «Tit for Tat» de teoría de juegos o las emociones sociales (culpa, vergüenza, envidia, orgullo) o la actitud de cooperación.

El giver te devuelve algo, te cita, te comparte, te agradece, no solo te coge información, dinero, aprendizaje, conocimiento, contactos, amigos. Por cierto en ciencia es una práctica común. Cada frase lleva entre paréntesis al autor original. De este modo una publicación aparentemente propia, se convierte en algo de ¡muchas personas!

Pero nos cuesta esa reciprocidad…

Conocemos personas que les cuesta reconocer que aprenden, o que son enseñados, o que les han ayudado. Reconocerlo es ser pelota, así lo sienten. Confunden la adulación con el agradecimiento. Son takers.

A veces creemos que si damos, si somos givers, perdemos oportunidades de «subir», como si subir dependiera de que otros no lo hagan o como si hubiera una única meta común.

Por otro lado a veces hemos dado tanto, tanto, que nos sentimos tontos. Nos volvemos takers rígidos, incapaces de abrir la mano. No regalamos ni los muebles usados. Venderíamos hasta una vieja taza del váter en Wallapop.

Si me pongo de positivo inocentón te diría a los 4 vientos que si eres un giver el universo te traerá todo aquello que es adecuado. Esta es una tontería cósmica en tanto el universo es un lugar vacío y la vida nos trae cosas que a veces nos destrozan, que provocan trauma, que pueden ser irreparables, que no nos las merecemos o que no parecen tener relación lógica alguna con los eventos.

Los estudios nos dicen que tanto givers como takers pueden triunfar, sea eso lo que sea, en la escala social y personal. Lo que pasa es que a los que comparten y dan les lleva algo más de tiempo, pero su red e influencia es mucho más estable. No es tanto el universo, sino la gente que ha recibido de ti, la que una parte te devolverá o compartirá en reciprocidad.

¿Qué tiene que ver todo esto con el cerebro social?

Todo.

Las emociones NO surgieron como evolución de un cerebro reptiliano (espero que no aceptes eso de que tienes un lagarto en la nuca jeje) sino como respuesta al ambiente social. Por cierto, la razón también.

En los grupos humanos primitivos de Sapiens, y sabemos casi seguro que también en Neandertales, aparecieron las emociones sociales.

  • La cooperación se mostró como una ventaja adaptativa para el grupo.
  • La culpa, ese daño a otro, como una forma de corregir una acción y reparar un daño.
  • La vergüenza, como una exposición ante o por parte del grupo para bajar de status a la persona que pone en peligro al resto.
  • El orgullo, como un reconocimiento que el grupo otorga a aquellos que han favorecido la supervivencia y estabilidad del grupo.

Pero unos pequeños genes se colaron por ahí…
En un escenario cooperativo, si un individuo es egoísta, coge de los demás pero no devuelve, tiene cierta ventaja. Se aprovecha.
En un escenario basado en confianza, si un individuo es un estafador, tiene cierta ventaja momentánea. Acumula.

El estafador NO es un maestro de la persuasión, no confundamos. Es un taker que se aprovecha de un modo por defecto de cooperación.

¿Y esto es así porque lo digo yo? No, porque vemos una y otra vez en los estudios que desde pequeños y de forma automática, hay un instinto para la compasión y la ayuda. O sea un pedazo de cerebro social.

Por cierto al podcast de Uri va gente más interesante que este ser biológico con fecha de caducidad de nombre Jose. Ferrán Adriá o Toni Segarra entre otros.

Como dijo Rosendo, prometo estarte agradecido.

Abrazos y buen fin de semana eterno

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