Unas lágrimas en otoño

Quien bien te quiere…

Anda el Yo siempre buscando sentido *. Hasta le convencieron de que puede encontrarlo por propia voluntad. Y que cuando un Sapiens encuentra el sentido, el propósito, lo encuentra todo. Va a terapia incluso para ello, para el autoconocimiento, sin chequear si ese que le refleja se ha conocido lo suficiente o anda como él, también buscando propósitos.

En realidad es incapaz de abrazar la existencia tal y como es, con su profundidad bella e infinita.

Anda el Yo buscando «clímax» **. Sentirse especial, siempre en el logro. La psicodelia le fascina porque le cuentan que un Yo espiritual le espera. Se inunda de contenidos con la sustancia y por fin trasciende. Le nombras estados de consciencia y tiene mini orgasmos. Le hablas de meditación y piensa en beneficios, versión optimizada, cerebro hackeado, individuo que modula su respiración a voluntad…

Anda el Yo buscando tiempo ***. Confiado en que su versión del pasado le limita su nueva creación del futuro. Busca en un antes que alimenta sin darse cuenta, trata de vivirlo en el presente «a través del cuerpo» y lo proyecta en un futuro en el que eso no estará.

Si no aparece la linealidad del tiempo y la autoestima que debe proteger y mejorar se queda alelado. Nunca ve que lleva toda la vida sintiéndose insuficiente. No ve que autoestima y Yo es lo mismo. Y aunque se lo digas le da igual. Ya ha construido el personaje. Va a seguir sintiendo que debe mejorarse y subir su valoración, en el futuro, cuando consiga A, B, C y se comporte «adecuadamente».

He estado en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Vitoria este mes presentando Empatía en un mundo que duele.

Sin muchos planes * sobre lo que hay que decir o lo que se espera. Conversaciones pero no para lograr visualizaciones a costa de captar la atención, promocionar la mentira bajo la «libertad de expresión» o similares. Conversaciones, lenguaje, ese regulador emocional tan desconocido. Sin propósito claro. El sentido no es lo que se logra. Lo que es no lo precisa.

Paseando las ciudades con esa sensación de joven, donde sientes que la noche es eterna. Sin necesidad de selfie personal. ¿Cómo hacerse una foto cuando en realidad lo interesante es lo que ves, no lo que pareces? He caminado sin clímax que lograr **.

Acompañado por personas muy muy especiales para co-presentar.

Alvaro y Ana en Madrid, Montse y Yolanda en Barcelona, Teresa en Valencia, Aitor y Raquel en Bilbao, Irune y Silvia, ayer en Vitoria.

Con sorpresas, con detalles, con regalos que valen oro: una pastilla de jabón natural, una tarjeta con una poesía, una palmera de chocolate deliciosas, un agua de manantial bendecida, un dibujo lindo, un pasa páginas artesano, un recuerdo de un chiste del pasado.

Si hubiera metido el tiempo ***, no hubiera apreciado su cariño.

He estado también en Radio Intercontinental, en Uppers, en Golden Circle podcast de nuevo diseccionando mitos, peligros y bondades de la empatía.

En otoño suele aparecer aquel impulso de joven de reclusión y silencio, de que en épocas del Kali Yuga como decía un viejo profesor, lo más apropiado casi es apartarse. Pero he sentido esperanza esta vez.

Todos esos citados son para mi héroes de verdad.

Espontáneos de empatía afectiva, premeditados de empatía cognitiva. Reales, enraizados en los actos cotidianos de sus propias vidas.

Comprometidos con esos a los que tocan en sus barrios y trabajos.

En ninguno de ellos he visto estridencias, histrionismo, necesidad de aprobación, superficialidad barata, psicología de «tips» o autobombo. Así explico el heroísmo desde un punto de vista científico en el libro.

Qué fortuna estar ahí un rato, a su lado, sin «optimizarme». Solo Ser.

Tras cada lugar alguna lágrima ha caído.

A veces en el tren, a veces en el coche, a veces al girarte en las despedidas, con ese amor un poco tímido de pura inocencia.

El invierno ya está aquí. Quizá todo esto me anime a un tercer libro.

Aunque no tenga sentido en el mundo del ruido, ni busque climax ni optimice futuro alguno.

Quien bien te quiere…

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

Si esto te ha servido...

Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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