El arte de la disculpa (II). De izquierdas y derechas

Aviso a navegantes: hoy toca nombrar a la izquierda y derecha como ejemplos erróneos de pedir disculpas. Pulsa aquí ya mismo si quieres: «Cancelar suscripción» si nombrar a estas personas es un pecado.


Iré ágil, esto no solo va de reyes que al disculparse no reducen sino que incrementan la desconfianza o el agravio. Tenemos ejemplos políticos de sobra que nos pueden servir de repaso para que veamos este arte de pedir disculpas.

a. Bush, Blair y Aznar encontraron gigantescas armas de destrucción masiva, que nadie había visto, ni siquiera los analistas de inteligencia. Como todos sabemos, sirvió para aniquilar personas y vidas. Sus disculpas no es que no existieran, es que ni aparecieron, o fueron leves. Las de Blair, algo funcionaron. Revisa y piensa porqué.
b. A los famosos Griñán y Chaves de los ERE,s de Andalucía no se les escuchó disculpas. El expresidente Zapatero incluso dijo sentirse orgulloso de ellos. Pilar Alegría, portavoz de su partido dijo «lamentamos los hechos». Con cara triste que conste. Pero no mucho más.
c. El señor de IU de las tarjetas Black de Madrid algo parecido.
d. El del Palau de la Música reconoció en una carta autoinculpatoria su responsabilidad. Aunque también argumentó que lo que hacía lo hacía todo el mundo.
e. Algo parecido con la policía de Londres hace años o los casos de Abu Graib por parte del ejército americano en Irak.

y así podríamos seguir horas y días con casos y casos…

NO pretendo colocarme por encima moralmente de estas personas ni ejercer de buenismo ni nada parecido. Igual yo en su caso lo hago peor. Solo quiero mostrar que, en general, a personas que la justicia o los hechos declaran culpables y que en principio lo son, no suelen pedir disculpas y si lo hacen, no funcionan, no llegan, no empapan, no calan e incluso enfadan. Su ejemplo nos sirve para entender situaciones que a todos nos pueden suceder.

No disculparse no reduce el agravio ni el daño ni el dolor.

Evitarlo, olvidarlo, enterrarlo, dejarlo pasar no funciona… lo que hace es que a la persona con la que te has sobrepasado NO pueda solucionarlo.

Pero disculparse a medias, de estas maneras, curiosamente encoleriza, frustra, abate al otro.

  • ¿No te ha pasado que te piden disculpas y te llevan a alejarte más de la persona?
  • ¿No te ocurre que muestras tu dolor o vulnerabilidad o esfuezo y tesón y la reacción del otro hace que ya no cuentes apenas nada y te desinfles?


¿Por qué?

La respuesta está en el cerebro social pero piensa antes cómo los grupos humanos crearon esquemas y emociones sociales para garantizar la cohesión y supervivencia del grupo. Emociones mal vistas por el mundo «happy» son en realidad garantes de la vida social. Culpa, vergüenza, orgullo, bochorno y envidia entre otras permiten mantener y regular normas morales y estándares de la vida en común.

Hay una forma de aplicar el arte de la disculpa. Será mañana.

Abrazos,

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