Buenas tardes ,
Tengo un conocido muy devoto del estoicismo. Cada mañana se inspira con una de las frases de aquellos grandes pensadores romanos. Dice incluso ser «estoico». No sé si es que le han dado un carnet tras leer libros o superar pruebas. No le pregunto. Le gusta el memento mori de Marco Aurelio. No soy muy de frases motivadoras de lunes ni de super charla TED ni de mega conferencia de speaker. No por nada, en ocasiones son realmente magníficas que quede claro, pero es que difícilmente la motivación que ejercen supera el efecto gaseosa. Me recuerda cuando de pequeño veíamos a Jackie Chan en «El mono borracho a la sombra del águila» en el cine y al salir todos dábamos saltos (o golpes 🙂 ). Luego había que ir al gimnasio… años…
Le digo a mi amigo que el memento mori es otra cosa. Que si quiere leer 3 escritos que comenté el año pasado porque quien realmente aplica esa máxima, desde dentro, no la mezcla con apegos y super metas, esas señales de inmortalidad confusa. Pero los neoestoicos han descubierto el mundo y mi amigo los adora. Y no va a leer a este pesado.
A nada que uno mire con perspectiva se da cuenta de que en tiempos convulsos, donde los sistemas ahogan a la mayoría de individuos, se fomenta el culto a super héroes. Los super héroes (de las pelis y las redes) siempre reprimen y trascienden las emociones, en vez de vivirlas. Son héroes por ovarios y testículos fundamentalmente no por redes neuronales complejas que abrazan lo diverso. Los depres para ellos son cobardes, y los obesos, vagos. Destacan por la voluntad y el esfuerzo, y así nos reflejan a todos en tiempos difíciles. Lo estoico moderno encaja en ese modelo: contención de las pasiones, racionalidad in the morning, controlar lo que se puede controlar (conviene leer a Spinoza para dudar de ello, o meditar un poquito 🙂 ), e incluso cierto masoquismo físico. Me recuerda a: «los hombres no lloran». O los adultos.
Un día que mi amigo me dejó algo de espacio le comenté mi clásica pregunta: «¿por qué los estoicos y no los cínicos, los peripatéticos o los epicúreos?»
Es una manera de decir que oye, igual hay que escuchar a los filósofos que conocen toda Grecia y Roma antes de elegir, vía RRSS, que lo «cool» es «ser estoico», ¿una nueva marca?
Le pregunté que cómo llevaba él que Séneca no consiguiera aplacar ni un gramo la ira de Nerón, a pesar de ser su consejero, o cómo Marco Aurelio, un hombre de «paz», fuera un militar ejecutor de bárbaros germanos o como el hombre ecuánime enchufó a su hijo Cómodo nada más y nada menos que a emperador. NO se lo dije para hacer revisionismo histórico ni para disminuir la enorme grandeza del cordobés o del emperador, sino para cuestionar un tanto la visión neoestoica de las emociones… ciertamente similar a la represión.
Hace más de un año que escribí aquí en 3 artículos una parte respetuosa y otra crítica sobre el neo-estoicismo. Mi predicción no fue muy errónea. La ciencia demuestra actualmente que esta fiebre tiene su «downside». * Puedes leer varias referencias abajo.
Se pone de manifiesto algo evidente. Reprimir las pasiones, favorecer cierto masoquismo, apelar a la voluntad, a controlar, no es tan sencillo, ni tan inocuo.
Es lógico. Las emociones no son universales, ni horizontalmente hacia las culturas, ni verticalmente en el tiempo. Creer que el miedo es miedo en Roma e igual al miedo en 2024 es erróneo, porque las emociones, aunque tengan terrenos biológicos preparados se construyen DESDE el lenguaje y por tanto CON la cultura y de ello derivan numerosos matices.
En realidad Ellis y Beck, padres de la terapia cognitivo conductual ya se basaron en el estoicismo original para crear una corriente psicológica científica. La reevaluación de una situación, puede ayudar a adaptarnos, modificar la visión y transitar por un problema. Pero conviene entender bastante más desde dónde, para qué, en relación a… en vez de comprarse el carnet de «estoico», una etiqueta más por cierto de la que en algún momento habrá de desprenderse…
Discernir en vez de creer y adoptar porque sí. En efecto si conoces a los epicúreos, los cínicos y los peripatéticos podrías contextualizar mejor los estoicos. Si conoces las emociones, cómo se construyen en el cerebro, podrías ver con claridad que era de cajón que los estudios mostraran el lado no tan amable de «controlar las pasiones». Si transito por Ellis y Beck, puedo aplicar la reevaluación cognitiva sin parafrasear como un loro a Marco Aurelio.
Si entiendo en vez de repetir, si comprendo en vez de adorar, igual funciona todo mejor.
O sea, un amor por el saber, que nos de más libertad. Si simplificamos, copiamos, reducimos, esquematizamos o nos lanzamos porque sí a algo, incluso bueno, suelen pasar estas cosas… que los parecidos con el original son pura casualidad.
Algo más… curiosamente un joven filósofo, amante del saber, de gran intelecto y cultura, manifestaba hace unas semanas que atravesaba una depresión. No encontraba en sus ideas y conocimiento, la salida… Probablemente tiene a Marco Aurelio, Plotino, Crísipo y los clásicos en su cabeza… pero la depresión aparece. ¿Curioso no?
De eso hablaré en la Segunda parte que recibirás en breve. Recuerda que no es spam porque mandé muchos escritos 🙂 o porque no son lo breves que recomiendan los «marketers». Simplemente escribo y comparto con cierta cadencia, según surge, por amor al conocimiento y compartir un camino de vida. Más que suficiente.
El filósofo depre en breve.
Que tengas un bello domingo.
Referencias:
- Kaukiainen, A., & Kõlves, K. (2020). Too tough to ask for help? Stoicism and attitudes to mental health professionals in rural Australia. Rural and Remote Health, 20(2), 5399. https://doi.org/10.22605/RRH5399
- Greg Murray, Fiona Judd, Henry Jackson, Caitlin Fraser, Angela Komiti, Pip Pattison, Alex Wearing, Garry Robins (2008). Big boys don’t cry: An investigation of stoicism and its mental health outcomes.Personality and Individual Differences. Volume 44, Issue 6,2008, Pages 1369-1381, ISSN 0191-8869 https://doi.org/10.1016/j.paid.2007.12.005
- Moore A, Grime J, Campbell P, Richardson J. Troubling stoicism: Sociocultural influences and applications to health and illness behaviour. Health. 2013;17(2):159-173. doi:10.1177/1363459312451179
Abrazos,
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