¿Te han gentrificado?

Hola ,

Estuve en Málaga a final de junio trabajando para una empresa, Todo Barro (merece la pena lo que hace), compartiendo cómo el 🧠 construye la experiencia estética, fundamentalmente visual. Les interesaba mejorar el impacto de sus diseños y ahí estuve compartiendo con sus escultores, diseñadores y arquitectos. ¡Aprendiendo de ellos sobre todo! Y es que no hay muchas empresas en su sector tan inteligentes como para estudiar la Alhambra, sus colores, espacios, fuentes y diseños e inspirarse para sus productos.

A la noche estuvimos paseando por el centro de la ciudad… y todo estaba gentrificado. No lo recordaba así. Donde antes había una tienda específica de embutidos del lugar, ahora un supermercado 24 horas de conocida marca. Donde había una entrañable señora que te explicaba hace años cómo ella cocinaba los pescados, ahora una franquicia de heladería italiana que ves en cualquier lugar. Donde había una librería y un señor muy amable al que si visitabas te recetaba libros y silencio, ahora hay una tienda de souvenirs.

Un mes más tarde en Barcelona tenía esa misma sensación. Dicen que las ciudades han perdido su centro, se han gentrificado, así se llama.

Considero que en el desarrollo personal ha ocurrido lo mismo. Cuando yo era un jovencito no se hablaba de meditar para el stress sino de habitar el Ser, el cultivo de sí (como decía Foucault), el autoconocimiento genuino o el duro camino espiritual (si no era duro se sabía que no era correcto, aunque también se sabía que no todo lo duro llevaba a buen puerto).

Ahora lo tenemos gentrificado en forma de «souvenirs y franquicias».
Pero es un problema, porque tu centro es tu centro.

No se llega a él con técnicas generales, ni con técnicas que a tu centro añaden las periferias de:

a. la apariencia,
b. el número de seguidores,
c. el éxito económico, porque «eso también es espiritual» 🤦‍♂️
d. la pérdida de tu intimidad al compartir tu vida privada en redes
e. la técnica de moda del año,
f. las frases de lunes, estoicas o no,
g. la «mentalidad», que ni el que te lo dice se aclara con qué es,
h. la «actitud», porque lo dice un guru que nunca admite preguntas en sus charlas 🤔
i. el número de reproducciones o el «best seller» de Amazon,
j. el reducir el stress a toda costa,
k. el foco en la productividad y meterse con «los que procrastinan»,
l. el creer que el 🧠 y no tú es la clave,
m. bañarte en hielo in the morning para «superarte»
n. cultivar el yo superior, el interior, el verdadero y el primo del Yo
o. habitar «estados de conciencia» y buscar experiencias «cumbre» los weekends
y de ahí hasta la z…

El centro de la ciudad es histórico. Lleva ahí siglos y se aprecia con la sensibilidad y el silencio. No necesita aderezos ni música de fondo ni muchas luces ni demasiada gente. Necesita ser respetado no invadido.

Tu centro es parecido. No necesita añadidos, técnicas, demostraciones, libros, tutoriales, cursos que no terminas, informaciones contradictorias.
Necesita sensibilidad, constancia, sinceridad y silencio. Anota esas 4.

Tu centro es como el románico. Es eternamente simple. Llegamos al mismo restando, no sumando. Quitando, no añadiendo. Bajando a tierra, no subiendo a altares y estrados.

Tu centro no precisa de runners, sino de paseos conscientes. No quiere caminos fijos sino permitirse sentir eso que surge.

Tu centro, salvo que quieras gentrificarlo, se vivencia en conjunto. De hecho adquiere sentido con los otros.

En la selva, uno deja de contarle al hombre medicina sobre tu vida y lo que piensas de las cosas. El contexto solo te deja estar y ser ahí, en ese instante, en tu centro. Si cierras los ojos y te pones a meditar con los ojos cerrados, te acribillan los mosquitos y te pican las serpientes. Una de mis profesoras en la selva, fue una niña de 9 años. Sí, una niña de 9 años, que sabía por dónde había que caminar y por dónde no. Y así uno atendía donde pisa… y no donde piensa.

Desde el centro puedes viajar a otros barrios, conocer otras ciudades y ver si tienen o no centro. Es una de las experiencias más preciosas de la vida. Ver con claridad el centro de ese otro. O apenarte por su ausencia.

Si estamos en la periferia, en el envoltorio, en el caos del tráfico, en el ruido y la masa, solemos andar des-centrad@s y no sabemos volver a casa. Para volver no sirve el tutorial de youtube ni el programa de Pablo Motos.

La candela, la tuya, la encienden esos que a toda costa mantienen su centro. Esos que no vendieron la catedral para hacer un hotel, y prefirieron cerrarla los fines de semana para que no se invadiera de turismo.

La comparten esos que siempre, siempre, siempre, vivieron ahí, en el centro, sin atender a las tentaciones de salir del mismo.

No sé si te molesta o no la pérdida de centro de tu ciudad. Pero muy probablemente pagues muy caro la pérdida del propio centro. Más caro lo paga el que ni sospecha lo que es.

PD: en la Comunidad NO nos gentrificamos. No necesitamos Wim Hof 2021, ni hábitos atómicos 2022, ni Bayas de Goji 2016. Hacemos lo eterno, gracias al 🔥 que prestaron los que saben, incluso una niña de 9 años.

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¿Alguna pregunta? He pensado incluir en estos newsletters un pequeño apartado por si quieres preguntar algo (relativo a neurociencia, comportamiento humano y sabiduría práctica para el día a día) y así puedes estar más activo en estos newsletters. Contestaré de forma precisa y breve, si está en mi mano, o incluso con un newsletter específico.

Abrazos,

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
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