Hola jeef,
NOTA: hemos tenido problemas con el servidor (DNS). Es posible que no te haya llegado
«Amae, la emoción japonesa que no comprendemos del todo (5)».
Si así es, contesta a este mismo mail y te lo hacemos llegar.
J. Panksepp, uno de los mejores investigadores de todos los tiempos de las emociones básicas lo llamaba «Seeking». Ese impulso natural a… a lo que sea. Deseo.
En realidad cuando pensamos en emociones solemos creer que existe un número concreto de ellas, como si fueran esencias o personajes tipo película Inside Out 2. Curiosamente lo que se ve en la película NO se parece en nada a la realidad cerebral o mental.
A este paso acabaremos teniendo las emociones que Hollywood quiera. Yo me niego. Es triste que incluso psicólogos manifiestan que la película es un gran ejemplo para entender la mente y las emociones. Estoy grabando (lentamente me temo) un video sobre ello.
Los investigadores de las emociones básicas nunca se pusieron de acuerdo en cuántas hay. Les tendría que haber hecho reflexionar algo más quizá. No serán tan básicas cuando no coinciden apenas entre ellos. Pero como a la mayoría de personas solo les sonaba uno de ellos, Paul Ekman, le dieron mucho crédito.
Panksepp tenía un listado muy curioso de emociones básicas, mucho más fino y elaborado que el famoso Ekman. Una de las que incluía es el juego y otro la citada «seeking», buscar algo, el deseo.
Descartes tenía también su listado de emociones básicas, y el deseo era una de ellas. También creía que las otras emociones surgen por combinación de básicas, algo que sabemos ahora que no tiene sentido y que cerebralmente no es así.
Los estoicos tenían 4: placer, dolor, deseo y miedo. Para ellos la ira por ejemplo era deseo de revancha. Es evidente que la ira no necesariamente siempre es revancha.
Que me perdonen los neo-estoicos por no ponerles en el centro de todo como padres de las verdades universales eternas y como filosofía «práctica» como si Aristóteles fuera bobo. Ejem, ejem.
Actualmente en la sociedad de la exposición, el deseo está bien valorado.
Pero el deseo siempre trae problemas, no solo beneficios.
La neurociencia y la psicología nos enseñan bastante sobre el deseo. Vamos con ello.
Frijda una de las primeros investigadores decía que el deseo es una emoción, estado o tendencia de acción que surge para atraer situaciones de satisfacción. Diferenciaba sabiamente de otras emociones «reactivas» casi reflejas.
Panksepp decía que el sistema de deseo/búsqueda es esencial para el resto de emociones básicas. ¡Chapeau! Coloca por fin una jerarquía. Este sistema hace que los organismos muevan sus cuerpos hacia la búsqueda de algo que necesitan y anhelan. Este sistema incita a la curiosidad, el interés, el entusiasmo y la euforia. Incluye buscar los recursos necesarios para la supervivencia y los lazos sociales. No está mal.
Berridge y Robinson dos neurocientifícos, nos iluminan extraordinariamente cuando descubrieron dos sistemas diferenciados en el cerebro: el «wanting» y el «liking».
(🙏 Uso los anglicismos aposta porque liking es más indicativo que «gustando»).
Podría parecer que buscar algo y encontrarlo no pueden ser disociados.
Berrington nos mostró que en absoluto:
- Hay drogadictos que matan por encontrar una droga que luego no disfrutan.
- En ratas que no querían comer encontraron que disfrutaban de una comida si se les forzaba la ingesta.
Wanting se refiere a la motivación por conseguir una recompensa y se vincula con el sistema dopaminérgico mesolímbico. Es decir que la dopamina se libera cuando existen estímulos que anticipan una recompensa, generando así una sensación de búsqueda y motivación.
Liking se refiere a momentos hedónicos, pequeños momentos de placer al recibir la recompensa. Este proceso NO es dopaminérgico, sino que depende de opioides endógenos, como las endorfinas, que generan en nosotros la sensación de satisfacción y disfrute.
Y ellos dieron por tanto con la clave. Si estos dos sistemas se desequilibran el DESEO muestra sus oscuras curvas dopaminérgicas. Puedo activar el «wanting» independientemente del «liking».
Algo así como esto: Wanting > Liking = PROBLEMA GIGANTE
Y es lo que vemos (y sufrimos) día tras día.
Estamos tan involucrados en el éxito,
- en alcanzar, en lograr, en sentir la validación de otros,
- en hacernos visibles porque «si no estás en internet no existes»,
- en ser más y más,
- en mejorar nuestra productividad para no ser puñeteros vagos procrastinadores pecadores desenfocados distraídos,
- en visualizarnos ricos, libres,
- en levantarnos a las 5 am a hacer burpees y dominadas,
- en leer a Marco Aurelio sin reflexionar porqué enchufó a su inútil hijo Cómodo al poder,
- en sobrevivir como sea al descrédito de instituciones, sistemas y estados,
- que no nos queda tiempo para el liking.
Si te paras,
- si te aburres, si procrastinas un buen rato y abrazas la imperfección humana,
- si te conformas con dar un paseo tranquilo con los tuyos con un bocadillo,
- si meditas desde el ser en vez de para ser emprendedor (antiguamente llamado autónomo),
- si tienes tiempo para escribir sin más sin tener que ser supercopywriter fucker palabrotero independiente persuasivo de mentes débiles,
- si cortas la cebolla y te ríes de tus lágrimas,
- si en vez de cambiar la vida a los demás, simplemente aportas tu grano de arena,
- si vas a hacer running free como canta Iron Maiden,
- si dejas que las cosas sucedan no solo con tu esfuerzo…,
pues tienes mucho más liking.
Los problemas del deseo NO se solucionan con «ayunos de dopamina».
Hay términos que son alucinantes la verdad. No doy crédito. Hablar al mundo desde los neurotransmisores es poco científico y poco útil. Dopamina placer, pero luego ayuno de dopamina, oxitocina 8 segunditos todos a abrazarnos y a cultivar serotonina el domingo mirando al sol.
El problema del deseo se entiende bien desde el modelo llamado «sensibilización al incentivo» (Berrington).
En él se va produciendo tolerancia a eso que conseguimos, de modo que necesitamos aumentar la dosis, y para ello obsesionarnos con la motivación y la expectativa de alcanzar. Pasado un tiempo uno ha desregulado los mecanismos cerebrales de la recompensa y se ha perdido en el deseo, QUE NO EN EL PLACER jeje
Otro modelo, llamado alostático (Koob), explica muy bien cómo uno buscaba algo para encontrarse mejor, y acaba buscándolo para no encontrarse tan mal cuando no lo logra. Es decir que partías de un 6 y querías un 9 pero estabas no del todo mal, y ahora el 6 es una KK. Ya ni te sostienes. Buff, durísimo.
La psicología distingue sabiamente entre varios tipos de deseo: logro, poder y afiliación, pero todos se rigen por estos mecanismos.
Los mejores maestros para entender la naturaleza del deseo están en el budismo y el taoísmo, mis primeras escuelas.
En el Sutta Nipata, dicen:
«Cuando el deseo, la avidez y el egoísmo son aniquilados, cuando todos los apegos y ansiedades se disuelven, entonces uno se libera completamente.»
En la segunda noble verdad del budismo primigenio se explica que el deseo nos mantiene atados a la rueda (samsara).
Un buen maestro me decía: «el deseo es beber agua salada».
Intuitivamente vieron que el wanting puede arruinar al liking.
Tilopa, el maestro de Marpa, decía una frase que siempre incluyo en la enseñanza:
«El problema no es el deseo. El problema es el apego».
Otro que apuntaba al centro de la diana.
Algunos de ellos hasta crearon prácticas tántricas, y en otras corrientes taoístas algo similar. En ellas el deseo NO se vincula con la sexualidad exclusivamente, sino con la vida. Se vive en éxtasis y gozo, pero esto se entiende siempre como que la gente extiende sus orgasmos en el tiempo y ya los notan hasta en el ascensor.
No ayudan a ello los divulgadores de la retención del semen y la retroeyaculación que se afanan por cantar al mundo que son multiorgásmicos y longevos.
Si vivieran en el éxtasis y gozo búdico o taoísta, no dirían eso, ni de esa forma, ni algo tan absurdo como que el hombre después del sexo se cansa. Oye, después de un partido de padel también jejeje. En realidad va por otro lado, más gozoso y menos superyo.
La desinformación abunda y en lo espiritual es infinita. Asumí hace años que no queda otra que el silencio. Me dolía demasiado todo eso. Está bien así por fin.
Cuando quiero entender algo más del deseo,
uso a Berrington y Robinson, a Panksepp,
me inspiro en Tilopa y Marpa,
pero sobre todo voy al texto que mejor lo describe: el Tao Te King de Lao Tse
Lao Tse dice:
«Sin salir de tu puerta, puedes conocer el mundo. Sin mirar por la ventana, puedes ver el camino del cielo. Cuanto más lejos vayas, menos sabrás» (capítulo 47).
«Siempre sin deseos, se observa el misterio; siempre con deseos, se observa solo la manifestación» (capítulo 1).
«No hay mayor error que consentir los deseos.
No hay mayor desgracia que ser insaciable.
No hay mayor vicio que ser codicioso.
Quien sabe contentarse siempre está saciado» (capítulo 46)
«¿Cuál es más importante, la fama o la vida? ¿Cuál es más precioso, la ganancia o la pérdida? ¿Cuál causa más daño, el éxito o el fracaso?» (capítulo 44)
«Vestirse ropas lujosas,
ceñir afiladas espadas,
hartarse de bebida y de manjares,
retener grandes riquezas,
es como el robo;
no es Tao» (capítulo 57)
Dedicado a Paco, buen amigo, practicante y taoísta genuino.
Humilde, sencillo y pausado.
Mis mejores deseos para ti.
Abrazos
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