«Experimentos» no locales sin amor a la verdad

En defensa del rigor (III)

Vimos que la pregunta interesante es ésta:

¿Se comporta la mente como algo alojado en el cerebro, o como algo que solo pasa por él?

Vimos que la respuesta es al sumar un sinfín de evidencias al Lesionar, Estimular, Cambiar química y Leer el cerebro.

Pero ante esto algunos se sacan de la chistera «otros estudios» y alguna conspiración que otra. Te dirán que hay intereses ocultos y todo eso… O la bobada de la ciencia es limitada (recuerda que la religión también lo es y la pseudopalabrería no es limitada, es tontuna infinita).

Esto me lo conozco, desde hace 25 años.

Rescato cosas olvidadas así que vamos con ello.

Como la evidencia no vale, vamos con la «suya»…

1 El láser de Radin

Dean Radin, del Institute of Noetic Sciences publicó que meditadores concentrándose desde otra sala alteraban el patrón de interferencia de una doble rendija. ¿Dónde lo publicó? En Physics Essays, una revista marginal especializada en acoger lo que las revistas de física rechazan.

¿Qué pasó cuando se puso a prueba en serio?
Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias.

Cuando eso ocurre, otros científicos tratan de replicarlo. En 2019, una replicación preregistrada financiada por el Fetzer Franklin Fund, ejecutada en el laboratorio del propio Radin y con Radin a los mandos, encontró dos cosas: ningún efecto con los meditadores reales, y un ¡¡“efecto” estadísticamente significativo en las sesiones de control con la sala vacía !! Es decir, que con nadie atendiendo a nada encuentran lo mismo que el hallazgo original (Walleczek y von Stillfried, 2019).
Si tu método para detectar poderes mentales en una habitación sin mentes encuentra algo se llama artefacto estadístico. Me temo que no has descubierto la no-localidad de la conciencia.
Las replicaciones preregistradas independientes del físico Gabriel Guerrer tampoco encontraron nada en los análisis comprometidos de antemano.

El super experimento de Radin “publicado” se quedó en agua de borrajas. Conozco estas historias por el Instituto Monroe, del que formé parte de su división profesional tres años 2009-2011, dado que allí se trataban, investigaban y en muchos casos se creía, en asuntos bastante esotéricos.


2 La precognición de Bem

Daryl Bem publicó 9 experimentos según los cuales los estudiantes “presentían” estímulos futuros (Bem, 2011). Las replicaciones masivas fracasaron (Ritchie, 2012; Galak et al., 2012). El caso se convirtió en cómo las prácticas estadísticas flexibles (parar de recoger datos cuando conviene, probar mil análisis y publicar el que sale) fabrican hallazgos falsos.  De ahí nació la revolución del pre-registro. Es decir, que si hago un experimento comparto en ciencia abierta los datos, digo lo que voy a medir y testar y de este modo se gana en transparencia y replicabilidad.


3 El laboratorio PEAR

El laboratorio PEAR de Princeton durante veintiocho años buscó la influencia mental sobre generadores de números aleatorios. Cerró en 2007 con desviaciones diminutas, concentradas de forma sospechosa en muy pocos operadores, imposibles de replicar por laboratorios independientes (Jeffers, 2003).

4 Las miradas de Sheldrake

La “sensación de ser observado” que Sheldrake reportó con porcentajes llamativos se evaporó cuando se examinaron sus secuencias de ensayo dado que no eran aleatorias sino adivinables, y los sujetos aprendían el patrón (Marks y Colwell, 2000).
Su resonancia mórfica cumple veinticinco años sin producir una sola predicción cuantitativa.


5 Las experiencias cercanas a la muerte

Los pacientes merecen respeto sin duda, las conclusiones que se sacan son otra cosa.
Van Lommel (The Lancet, 2001) documentó algo real e interesante: un porcentaje de supervivientes de paro cardíaco reporta experiencias vívidas y estructuradas.
Lo que ese estudio no hizo ni ningún otro es algo que he comentado extensivamente en numerosas ocasiones. Daría para un libro esto, de hecho lo empecé a escribir pero paré. El hype está en el otro lado y de poco serviría escribirlo…

Lo que digo es que:
ningún estudio, caso o experiencia demuestra que ésta ocurriera durante el electroencefalograma plano y no en los  segundos o minutos de entrada o salida, antes o después, con un cerebro hipóxico e hiperactivo en redes muy concretas o de “vuelta” del infarto.

No lo hay ni lo habrá porque si tú narras un sueño a la mañana, cuando despiertas, jamás puedes demostrar que el sueño fue a las 3.55 y no a las 3.57 am. Pero a los defensores de las ECM les da igual…

No solo eso. El EEG, que conozco bien por usarlo años en el laboratorio, mide actividad eléctrica de la corteza cerebral, NO de redes o regiones profundas, las cuales se sospechan pueden permanecer activas más tiempo en ausencia de oxígeno.

Hay muchos más datos, no me extiendo. Por ejemplo la ausencia de lesión cerebral posterior hace sospechar que precisamente hubo actividad cerebral, por ejemplo, la comprensión torácica genera 30% de low flow cerebral entre otros datos.

Por eso la falsabilidad siempre es clave.

Así que ¿qué tal si colocamos imágenes en estantes altos de cientos de salas de reanimación de hospital, visibles solo desde el techo desde donde los pacientes dicen flotar?

Tras años y miles de paros: ni un solo paciente, jamás, identificó una imagen (Parnia et al., 2014; AWARE-II, en 2023, tampoco).

La conciencia que “sale del cuerpo” nunca trae de vuelta el único dato que NO podría haber generado el cerebro.

Lo explico en Mente Salvaje con un viejo cuento oriental del fantasma y las lentejas, que tanto ayuda cuando uno se sumerge en “estados no ordinarios de consciencia”. ¡Más te vale coger las lentejas!

A su vez la ketamina, el DMT y otras reproducen experimentalmente toda la parafernalia ECM: el túnel, la paz y la disociación, los seres queridos.

Esto ya lo hemos vivido, no una, sino decenas de veces EN VIDA los que hemos incursionado muy fuerte en el chamanismo, en mi caso, los Shuar o en más de 300 entierros del guerrero. Las intrusiones REM y la anoxia explican el resto del repertorio. La unión temporoparietal también explica el “viaje fuera del cuerpo”.
Así que fenómeno real con interpretación no local sin una sola verificación en cuarenta años.

IMPORTANTE. CREER NO ES MALO. De hecho para el que puede, necesita o quiere CREER es buenísimo, le da beneficios personales y sociales. Cada uno que crea lo que necesite. Pero teñir una creencia de ciencia, de experimentos que no son tales, de veracidad no demostrada no ayuda a nadie.
Al creyente le debilita en su FE, que ahora precisa de «datos». Al no creyente le parece una tomadura de pelo y una invasión sobre un terreno que no compete.
Tengo buenos amigos creyentes que están enfadados con toda esta parafernalia cuántica, pseudomística y de pseudoexperimentos. Les basta creer para tener una guía en su vida. No pretender demostrar la creencia, en tanto ésta, saben, va de fe no de datos.

Los maestros espirituales genuinos también alucinan con esto. Nunca la espiritualidad se preocupa de asegurarse la continuidad del Yo. Más bien se preguntó, si ese yo existe o es completamente ilusorio.
¿No será que la tradición tiene razón y la eternidad es ahora y sin el Yo éste que quiere trascenderse?

 

6 Los corazones con memoria

A Claire Sylvia le trasplantaron el corazón y tuvo hambre súbita de nuggets.
Los esotéricos son especialistas en anécdotas recogidas por un solo autor en una revista dedicada a ECM (Pearsall, 2002). Ojo, sin grupo control, con familias que conocían datos del donante, y sin atender a que los corticoides e inmunosupresores alteran el apetito y ánimo de forma notoria, que un trasplante es una experiencia que cambia a cualquiera, y que la expectativa hace el resto.
Un poquito raro que el miocardio, un músculo, almacene preferencias gastronómicas. Si donara el mío y te apetecen palmeras de chocolate ahí estoy.
El “pequeño cerebro del corazón” son 40 mil neuronas que regulan el ritmo cardíaco. El intestino tiene un número muy superior, pero no parece que en trasplantes de colon haya recuerdos de nadie, ni hambre de nuggets.

7 La energía escalar de Tesla

Un farol clásico. Tesla pretendía transmitir sin cables la energía generada en una central usando la Tierra como conductor. Lo patentó, sí, aquí tienes los códigos de las patentes: US 645.576, US 787.412, US 1.119.732. Proponía distribuir sin cables energía producida convencionalmente, nada de energía «libre» extraída del vacío. Marconi se adelantó y cruzó el Atlántico por radio en 1901 con equipos que costaban una fracción.
Para los fanáticos de Nikola Tesla que creen que «fue un ser de luz al que no se le permitió que la humanidad floreciera para siempre» que sepan que:
¡¡Era un eugenésico de manual!!, no un ser de luz. No pasa nada, ninguno somos perfectos, además era común en la época pensar en la eugenesia, no solo en el nazismo, así que si escuchas Tesla = Santo ya tienes datos que lo desmienten.

En resumen de todo lo visto:

¿Se comporta la mente como algo alojado en el cerebro, o como algo que solo pasa por él?

Tras los cuatro puntos y los «experimentos ocultos» no tan ocultos está claro.

Sí, se comporta como algo que está en el cerebro y con el cerebro.
Creer lo «no local» no te hace más especial, ni más espiritual.
No cambias tu estado de consciencia ni tu vida por creer en «no localidad».
Sin rigor eso sí, difícilmente podrás avanzar en claridad y conocimiento de la propia mente.
Hay que entrenarla, sin duda,
pero cuidado con qué estímulos la riegas.
Desgraciadamente la claridad en estos tiempos escasea.

Yo entreno la mente de muchos. Con rigor, con humildad y honestidad.
Con ciencia y espiritualidad unidas.
No tienes que elegir una porque no son dos.

«Vale Jose, ¿pero algo «raro» habrás visto con tanta meditación, indígenas, ritos, sustancias, métodos? ¿Eso cómo encaja?»

Muy breve. Sí, muchísimas veces pero no contradice nada lo anterior. Si la noción de ti mismo cambia, porque te relajas mucho por así decirlo, no atiendes al yo y por lo que sea modificas profundamente tu estado de consciencia, TU SENSACION de ti mismo puede ser vacua, ligera, etc. Te podría parecer que los pensamientos vienen de fuera, que hay mucha información, o que eres puro amor sin duda. Tenemos un problema en nuestra cultura con los estados de consciencia (explicado en En defensa del chamanismo I y II). Pero todos esos estados, no ocurren sin cerebro, sino con el mismo vivito y coleando, aunque tú te sientas hueco, vacío o amor puro. Y por tanto son dignos de investigación, no de rechazo. La no dualidad, el sueño lúcido, la disolución del Yo, la fusión con todo implican regiones, redes y activaciones precisas. Se puede ser abierto, experimentar algo no ordinario y mantenerse en el rigor en vez de en la creencia absurda. Se debe además. Y por eso se debe tener guía profesional en vez de algoritmo de youtube. Otra cosa es el interés o importancia de todas esas experiencias. En realidad son secundarias al objetivo principal de la sabiduría y del tiempo limitado de Vida y del despertar. La tradición pasa de los estados, pero a la gente le flipan. Allá ellos.

 

Por todo esto y mucho más no hay que elegir entre ciencia y espiritualidad.

Hay que elegir entre rigor o su ausencia.

Algunas referencias utilizadas

James, W. (1898). Human Immortality: Two Supposed Objections to the Doctrine. Houghton Mifflin. Huxley, A. (1954). Las puertas de la percepción. Clark, A. & Chalmers, D. (1998). The extended mind. Analysis, 58(1), 7–19. Harlow, J. M. (1868). Recovery from the passage of an iron bar through the head. Publications of the Massachusetts Medical Society. · Scoville, W. B. & Milner, B. (1957). Loss of recent memory after bilateral hippocampal lesions. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 20, 11–21. (El paciente H. M.) Ellis, H. D. & Young, A. W. (1990). Accounting for delusional misidentifications. British Journal of Psychiatry, 157, 239–248. (Síndrome de Capgras.) Penfield, W. & Perot, P. (1963). The brain’s record of auditory and visual experience. Brain, 86, 595–696. Brown, E. N., Lydic, R. & Schiff, N. D. (2010). General anesthesia, sleep, and coma. New England Journal of Medicine, 363, 2638–2650. Tang, J., LeBel, A., Jain, S. & Huth, A. G. (2023). Semantic reconstruction of continuous language from non-invasive brain recordings. Nature Neuroscience, 26, 858–866. Walleczek, J. & von Stillfried, N. (2019). False-positive effect in the Radin double-slit experiment on observer consciousness. Frontiers in Psychology, 10, 1891. Bem, D. J. (2011). Feeling the future. Journal of Personality and Social Psychology, 100(3), 407–425. Ritchie, S. J., Wiseman, R. & French, C. C. (2012). Failing the future. PLoS ONE, 7(3), e33423Galak, J. et al. (2012). Correcting the past. JPSP, 103(6), 933–948. Milton, J. & Wiseman, R. (1999). Does psi exist? Lack of replication of an anomalous process of information transfer. Psychological Bulletin, 125(4), 387–391. Jeffers, S. (2003). Physics and claims for anomalous effects related to consciousness. Journal of Consciousness Studies, 10(6-7). (Sobre PEAR; el laboratorio cerró en 2007.) Marks, D. & Colwell, J. (2000). The psychic staring effect: an artifact of pseudo randomization. Skeptical Inquirer, 24(5), 41–49. van Lommel, P. et al. (2001). Near-death experience in survivors of cardiac arrest: a prospective study in the Netherlands. The Lancet, 358, 2039–2045.

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
0 / 5

Your page rank:

Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social y profesor en UNIR. Autor de «Mente Salvaje».

Si esto te ha servido...

Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

Comparte: