una lección para todos
Pulgarcito pasaba tiempo haciendo scroll. Según él, sin sentido, sin haberlo decidido, sin disfrutarlo del todo.
Veía videos absurdos, uno tras otro, noticias sin fin, «zascas», muchos «zascas», polaridad, política y hasta salseo. Ni sabía porqué, ahí estaba móvil en mano moviendo sus deditos.
Se enteró hace no mucho que la palabra del año pasado fue «Brain rot» algo así como podredumbre cerebral, en referencia a este nuevo hábito de uso de los pulgares.
Pulgarcito se puso manos a la obra.
Ya no sigue basura y hasta desafía al mismísimo algoritmo.
Piensa que si sigue una cuenta de Aristóteles, el algoritmo le premiará con más filosofía. No le vamos a desmontar esa creencia. Sigamos observando su conducta.
El caso es que ha añadido cuentas de historia muy solventes, divulgadores de ética que citan al mismísimo Derek Parfit, nuevos hilos sobre Epicteto, dos vídeos de nueve minutos sobre el problema del tranvía, un carrusel sobre sesgos, y una entrevista larga a un neurocientífico moderno.
No consume pseudocuántica ni visualizaciones mágicas ni contenido sobre esa mejor versión que luego nunca llega.
Hoy Pulgarcito ha guardado cuatro reels para «leerlos luego».
Para él ha sido genial porque no ha discutido con nadie, no ha escrito una línea, no ha contrastado ninguna afirmación con su fuente primaria, no ha vuelto sobre nada de la semana pasada. Se levanta del sofá con la sensación de haber aprendido mucho. El algoritmo no le trae ya aquella podredumbre.
Hace todo lo que esta época le «pidió» que hiciera. Informarse, evitar la basura y dedicar horas a cosas nobles.
¿Te identificas a veces como Pulgarcito?
¿O quizá con su versión anterior?
En realidad las pantallas NO te pudren el cerebro.
Hay mucha gente muy muy atrevida que lo repite, porque lo dicen otros en esas mismas pantallas (jeje) pero la evidencia no lo sostiene.
El metaanálisis más reciente (Nguyen et al., 2025) encuentra asociaciones leves con peor atención sostenida y menor control inhibitorio y correlaciones bastante pequeñas con ansiedad, estrés y depresión. Pero es un estudio transversal, es decir, se hace en determinado momento y punto.
Y como era de esperar, se confunde causa con efecto. Es decir, quizá las personas que están mal son las que usan más las pantallas, lo que es no es lo mismo que decir que las pantallas causen malestar (se repite lo de los videojuegos de hace 20 años).
Tampoco vale lo de uso pasivo o activo, tan manido. Tras analizar 145.000 participantes se encuentran asociaciones insignificantes sobre el tipo de uso (Godard 2024).
¿¿¿ENTONCES???
El problema de Pulgarcito es otro. Está más allá de las pantallas.
Es que lo que hace NO fabrica conocimiento. Incluso aunque «siga» a Aristóteles y le ponga likes.
Hay cuatro formas de relacionarse con un material de aprendizaje.
1 Pasivo: recibir sin hacer nada. Ver el vídeo, leer el hilo, escuchar el podcast.
2 Activo: Subrayar, tomar notas literales, pausar y rebobinar.
3 Constructivo: Explicarlo con tus palabras, resumir sin mirar, formular una objeción, dibujar el esquema, aplicarlo a un caso propio.
4 Interactivo: construir con otro en diálogo real, donde tus argumentos se someten a un interlocutor que puede rechazarlos.
Pulgarcito se equivocó. Creyó que al poner a Aristóteles en Instagram solucionaba el Brainrot. Un documental de la BBC consumido pasivamente sigue siendo pasivo.
Con scroll se aprende muy mal pero uno se siente extraordinariamente bien. Caemos en la ilusión de profundidad explicativa (Rozenblit, 2002). Creemos saber algo hasta que lo tenemos que explicar. El scroll jamás te lo pide.
Además buscar información en internet infla cuánto es tu conocimiento propio(Fisher, 2015). El acceso al saber se confunde con el saber. Recuerdo en los 90 tener fotocopiados apuntes y apuntes, y libros y libros de problemas de Termodinámica y esa sensación (falsa) de que ya estaba la asignatura.
Y algo que conocemos bien en las aulas.
Los estudiantes aprenden más con el método activo pero sienten que aprenden más con el pasivo (Deslauriers et al., 2019). Valoramos más la sensación que el hecho.
Pulgarcito nunca necesita recuperar nada.
El feed nunca le pregunta qué decía el hilo de Epicteto de hace dos semanas.
Tampoco hay dificultad alguna.No hay nada que cumplir ni reportar. No hay enseñanza a nadie. No hay lectura sostenida, todo es corto.
Y lo peor, es que en todo ese tiempo, en esos likes y loves a gente desconocida, Pulgarcito está solo.
No aprende, enseña ni comparte con nadie. Casi da igual Aristóteles que videos de gatitos.
No funciona porque «las pantallas sean malas» sino por la arquitectura que anula el aprendizaje, la memoria y lo social.
En Entrena tu Mente – La Comunidad NO hacemos el Pulgarcito.
Si esto te ha servido
Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenar esto con otros, no solo leerlo: Entrena tu Mente – La Comunidad.

