En defensa del rigor (I)
Igual es muy básico y no te hace falta este texto.
Pero hace poco una persona conocida mía se tragó parte de esto. A otra persona con la que hablaba hace una semana le daba igual hecho que suposición, ver vs imaginar, metaanálisis que opinión.
Creía que esto estaba superado, que era pseudo Bull shit del año 2000… pero igual no.
Por si las moscas, aquí algunos argumentos contra la tomadura del pelo cuántica.
Ojo, esa tomadura de pelo lo es no solo a la ciencia, sino aún + en relación a la espiritualidad. Así está el patio.
En unos días la segunda parte, discusiones que tengo con una científica y amiga a la que le gustan estas cosas, con preguntas que nunca me puede dar respuesta.
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En Quantum Golfum ® que ® lo tienen claro y pobre de ti como lo compres.
Te aviso. Buscan gente crédula, con cero espíritu crítico.
O gente con poco conocimiento de ciencia.O que por motivos extraños la han olvidado.O gente desesperada, normalmente por pobreza o necesidad.O con un ego tan inflado o tan débil que necesitan cuántica en sus vidas, aunque no tengan ni puñetera idea de lo que es. O peor aún, gente enferma, que se sienten tan mal con su dolencia que lo darían todo por curarse. O gente tan buena que son capaces hasta de sentirse culpables por estar enfermos si eso les ayudara a sanar.
Las gilipolleces que a continuación te citaré te las dicen personas con un doctorado en “Quantum Medicine” y “PhD en Medicina Vibracional”.
La estafa es de traca.
Todo el mundo lo sabe, salvo unos pocos que caen ahí.
El emperador está desnudo.
Pero llenan conferencias, entrevistas y podcasts.
Y nadie les hace las preguntas adecuadas, por las razones que sean.
Si has pensado que es «libre expresión y así la gente decide», creo te equivocas y lo entenderás al final.
Sigue leyendo…
Ni la “medicina cuántica” ni la “medicina vibracional” existen como disciplinas académicas.
Busca un programa de doctorado en Medicina Cuántica en cualquier universidad pública española, europea o americana.
No lo hay. Los títulos con esos nombres los expiden instituciones privadas online, con sede en Hawaii por ejemplo, no acreditadas, que los venden como quien vende una ordenación a obispo por carta. Con mucha jeta se hacen llamar doctorados sin serlo.
Los que tenemos un doctorado sabemos lo que conlleva. En mi pequeño caso, universidad pública española, en centro de investigación, con publicaciones en revistas internacionales para la tesis y con sobresaliente cum laude tras la mega paliza.
De hecho que sepas que la salud mental de los doctorandos suele ser precaria, por stress, mega esfuerzo y poca recompensa.
Inventarse un doctorado debería ser delito, no motivo de entrevista.
Te preguntarás porqué escribo de esto. Va por ellos. Lo entenderás al final.
Burradas cuánticas que todo hijo de vecino debe conocer.
1 “La salud es coherencia”.
Y la enfermedad incoherencia claro. ¿Qué demonios es eso?
Si se refiere a la coherencia cuántica, dicen los físicos cuánticos que es una propiedad matemática precisa de los sistemas cuánticos para mantener superposiciones de estados.
Problema: para ello se necesita estar cerca del cero absoluto de temperatura, o sea, -273 ºC. Un cuerpo humano es lo contrario: caliente, húmedo, 36-37 ºC.
En el cerebro las superposiciones neuronales se destruyen en 10⁻¹³ a 10⁻²⁰ segundos, entre diez y diecisiete veces más rápido que cualquier proceso neuronal que opera en milisegundos (Tegmark, 2000).
Quien afirme que su consciencia mantiene estados cuánticos coherentes que dialogan con sus células es un ignorante, un farsante o ambas. Llamar “coherencia” a la salud y mezclarlo con la cuántica es un juego malvado de palabras.
El mayor defensor de la cuántica y la consciencia, y que presenta una alternativa a Tegmark, el matemático Roger Penrose, se aleja él mismo y así lo manifiesta de toda especulación pseudo mística esotérica mágica de la misma. Esos proto-eventos no son mentes, no piensan, no sanan, no reciben intenciones; y la conciencia propiamente dicha solo aparece cuando un cerebro organiza.
2 “La enfermedad es un desorden del sistema”.
¡Vaya! Un tumor es lo contrario. Es un orden patológico donde las células proliferan y crean clones perfectos una y otra vez. Será que no hay enfermos de cáncer en mi país… Hay que ser jeta…
Claro mi amigo de 46 fallecido fulminantemente de COVID, amigo de sus amigos, de su familia, de sus 3 hijos, sano donde los haya, cuidador de sus 20 trabajadores… vivía en desorden entonces.
Claro si yo medito un rato visualizando mi cuerpo verde (más viejo que la pana esto) mi sistema se ordena mágicamente y nunca enfermo. Hombre pues no. Te sientes bien, enfocas la atención, te unes a esa «deidad» de tu tradición, entras en parasimpático, favoreces la salud… pero no te libras de la enfermedad o del dolor o de la desgracia. Si lo haces con un maestro, sabes además porqué, desde dónde, qué papel juega en ese sistema ese ejercicio y qué implica para el camino. Pero no te evita la incertidumbre, sino que acaso te enseña a aceptarla y vivir en ella.
3 “Los sistemas vivos no funcionan únicamente mediante procesos bioquímicos, sino también a través de patrones eléctricos, campos electromagnéticos y procesos de información”
Oiga que ¡¡¡una fractura de fémur no es un problema de frecuencias!!!
La fenilcetonuria (un error genético del metabolismo que se detecta en la prueba del talón al nacer) no se corrige “vibrando mejor”, se corrige con dieta, concretamente quitando el aminoácido fenilalanina para el bebé.
Es cierto que los sistemas vivos también funcionan con “patrones eléctricos y campos electromagnéticos”. De hecho se mide desde hace más de 100 años oye. Se llaman electrocardiograma (1903) y mi querido electroencefalograma (1924). No tiene que ver con cuántica claro.
4 “El corazón genera un campo eléctrico medible”.
Claro, ¿cómo no va a generarlo alma de cántaro si tiene neuronas?
Con esto se excita mucha gente, les pone a mil atribuir al corazón lo que no hace. Es un gran absurdo.
El corazón tiene 40 mil neuronas, una ridiculez. La mosca de la fruta, 100 mil. El cerebro, 86 mil millones.
Pero no solo eso, es que esas neuronas no se dedican a la consciencia, ni las emociones, ni la atención, ni la cognición.
¿Influye en el cerebro? Sí, claro, el organismo está conectado. El estómago también influye, el intestino, el pulmón, los órganos.
Pero eso no quiere decir que la emoción, o la intuición estén en el corazón. Las neuronas del corazón se dedican al latido, son un puñetero minúsculo ganglio y poco más. Sí claro ese pulso sube al cerebro, y correlaciona con sus potenciales. Pero es como el sensor de temperatura que envía la información a tu aparato de aire acondicionado. Ya sé que está de moda, pero al César lo que es del César.
¿Y su campo magnético?
Pues oye, hay que volver al bachillerato. Ley de Biot y Savat, que decrece con el cuadrado o el cubo de la distancia. Es decir que a 10 cms del pecho el campo magnético del corazón es despreciable. Sí, sí, ya sé que has visto videos donde un “campo del corazón magnético” se extiende metros y se relaciona con la “empatía”. Por cierto, campo magnético es de magnetismo, no de cuántica. Lo sabe cualquier estudiante de bachiller.
Qué pena porque a este paso, van a decir que como emites calor cuando abrazas es radioterapia.
5 El observador crea la realidad.
Esta es la típica. Frasecita de clickbait.
Sí, sí, elobservador crea la realidad, diceny de ahí deduces que la conciencia moldea la materia y, por extensión, comercial claro, la salud.
Pero en física, “observación” significa interacción física que se registra (un fotón que golpea), no contemplación consciente.
Murray Gell-Mann, Nobel de Física, tenía un nombre técnico para este género de extrapolaciones: quantum flapdoodle, algo así como “paparruchas cuánticas” (Gell-Mann, 1994).
Cuando alguien te hable de frecuencias sanadoras, pídele tres números:
qué magnitud oscila, a cuántos hercios, y con qué instrumento se mide.
OJO. El tambor chamánico, como vimos, sí tiene respuestas: golpes a 4,5 Hz, se mide con un micrófono y arrastra oscilaciones corticales que registra un EEG.
Las plantas de poder tienen toda una farmacología que comentamos y que al modificar el funcionamiento del cerebro participan en numerosos estados de consciencia.
El observador, en meditación, es la consciencia en sí misma. Su magia es atestiguarlo, no que te cure de lo incurable. Incluso los fenómenos más extraños de nuestra consciencia no implican pseudo palabrería cuántica. Ni prescindir del sistema nervioso.
Todo sistema que afirme que la conciencia, la vibración o las emociones causan la enfermedad contiene su reverso lleno de perversidad: el enfermo es responsable de estar enfermo y por tanto el que no se cura es responsable de no curarse.
No vibró lo suficiente. No soltó el rencor. No hizo bien el trabajo con sus creencias limitantes. No desbloqueó el bloqueo «subconsciente».
El sistema es infalsable (no hay observación posible que lo refute).
Es decir, si mejoras, funcionó;
si no mejoras, tú lo bloqueaste,
y la infalsabilidad que sería defunción de la propuesta toda la vida…
ahora es modelo de negocio.
El fracaso del producto se convierte en ¡¡defecto del cliente!!
Susan Sontag escribió en La enfermedad y sus metáforas (1978), redactado mientras estaba en quimio y escuchaba que el cáncer era la enfermedad de los que reprimen emociones, que las teorías que hacen al paciente autor de su tumor no son inocentes. En efecto, añaden al sufrimiento físico un sufrimiento moral, y trasladan la carga de la prueba al enfermo.
¿Por qué sucede esto?
Se lo explicaba hace unos días a una psicóloga poco interesada en la falsabilidad (qué pena y qué peligro).
En psicología social se estudia la hipótesis del mundo justo.
Nuestra necesidad de creer que a la gente le pasa lo que merece es altísima cuando no podemos hacer nada por ayudar de verdad.
Admitir que el azar, la vida, el “karma” reparte tumores, accidentes, desgracias sin mirar motivos y merecimientos, nos parece intolerable.
Culpar al enfermo es el precio que pagamos por sentirnos a salvo: si él enfermó por su baja vibración, a mí, que vibro chachi, no me tocará.
¿Y qué dicen los datos?
Petticrew y co. hace ya muchoen el BMJ (2002) NO encontraron evidencia consistente de que el estilo de afrontamiento (el “espíritu de lucha”) influya en la supervivencia o la recurrencia del cáncer.
Otro más. Coyne (2007) muestran que NO hay efecto de la psicoterapia sobre la supervivencia.
Uno demoledor, de los que no gustan a los que inflan cuánticamente el poder de la “mente” y “las emociones”.
El título lo dice todo: ”Positive psychology in cancer care: bad science, exaggerated claims, and unproven medicine”. Revisa por ti mismo: Coyne y Tennen (2010, Annals of Behavioral Medicine).
Un extra. Jokela et al. (2014, British Journal of Cancer): 42.843 personas, 2.156 cánceres incidentes. Ningún rasgo de personalidad se asoció ni con la incidencia ni con la mortalidad por cáncer.
Es decir, tu cáncer no avanza porque te permites estar triste.
Lo siento, pero la tristeza del enfermo no es una negligencia terapéutica.
Si alguien te lo sugiere por cualquier dolor o enfermedad, mándale a freír espárragos.
Steve Jobs, pospuso nueve meses la cirugía de su tumor pancreático. Una pena para él y para el mundo.
“Jose ¿¿Pero hay relación mente cuerpo no?? “
Claro. De cajón además en tanto es UNO y no DOS como argumento siempre.
Pero esa relación NO es a través de hacerme sentirme culpable.
NO a través del “corazón”.
Los resultados tienen tamaños de efecto LEVES.
Y con CERO CUANTICA.
El estrés crónico eleva el cortisol. El cortisol regula a la baja funciones inmunes. De ahí a enfermarse a lo bestia va un mundo (Cohen et al., 1991). El Mindfulness y la relajación reducen la ansiedad, la presión arterial o el dolor crónico, pero de forma modesta. Cualquier ritual terapéutico en sí (la atención sostenida, el relato que da sentido, el tacto, la expectativa, una hora de escucha pagada frente a los siete minutos de la consulta de primaria, un neurofeedback que no hace nada pero que te pone musiquita en ondas alfa) mueve algo tu fisiología y claro “sales mejor”. Pero una cosa es cambiar un estado ahora, y otra cambiar un rasgo.
Sale caro además, porque un baño caliente con sales y Pink Floyd de fondo hace lo mismo.
Ahora bien: nada de lo anterior es cuántico.
Es bioquímica de toda la vida, condicionamiento pavloviano, expectativa, aprendizaje, neurociencia básica.
Es muy diferente “el estrés modula tu inmunidad” (cierto) a “tu conciencia crea tu enfermedad y puede curarla” (falso) (Hróbjartsson y Gøtzsche 2010).
La trampa es perversa.
Si hay mejoría se atribuye al poder de la consciencia.
Si no la hay es fracaso del enfermo.
La “cocreación cuántica de tu realidad” es la culpa de toda la vida, esa que nos implantaron siglos y siglos, pero ahora en nombre de burbuja pseudocientífica.
¿Por qué escribo esto?
Entre otras cosas, porque Montse, Juanjo y Aurora fallecieron de cánceres y trasplantes en 2001, 2004 y 2012. Eran buenísima gente. Gente cuántica les sacaron la pasta, les hicieron sentir culpables y les dijeron que tenían emociones reprimidas. O que su alma había elegido enfermar y salvajadas parecidas a ese que sufre. Donde hacía falta silencio, encontraron juicio. Y en esas circunstancias de absoluta necesidad y dolor era durísimo ayudarles a discernir sobre esto.
En Mente Salvaje describo en un capítulo todo un periplo personal durísimo por este tipo de ideas. Y cómo, cuando estamos débiles, es fácil perder el juicio.
La libertad de expresión NO justifica el blanqueamiento del engaño.
Espero. Al menos no para este que escribe.
¿Y la espiritualidad Jose tiene que ver con esto?
Cero patatero.
La gente cree que esto es un debate entre ciencia «vieja» y «nuevos paradigmas» para personas «abiertas».
En realidad, es una pelea entre la espiritualidad genuina y los charlatanes. O entre el rigor y el «todo vale porque yo lo digo».
La espiritualidad no tiene nada que ver con esto porque:
Por definición, disolución yo – mundo no necesita «cuántica».Por historia, dado que grandes maestros tuvieron enfermedades.Por lógica, dado que la cuántica tiene 125 años y la espiritualidad miles.Por respeto, dado que la práctica del silencio no exige ecuaciones.Por experiencia directa personal: ni lamas, ni monjes Shinto, ni leyendas de las artes marciales internas, ni indígenas Lakota, Huicholes o Shuar me han hablado o sugerido jamás nada sobre ello. y estos de tontos no tienen un pelo, y de espiritualidad saben lo que no está escrito.
«Ya pero la ciencia es limitada».
Esto es de traca. Que un termómetro solo mida temperatura (ciencia), no convierte a una báscula rota en medidora del latido cardiaco (bullshit).
La ciencia es limitada, ¡como la religión, el arte o la filosofía oye!
Lo que es infinito es el atrevimiento y la golfería.
Referencias
Tegmark, M. (2000). Importance of quantum decoherence in brain processes. Physical Review E, 61, 4194–4206. Lambert, N. et al. (2013). Quantum biology. Nature Physics, 9, 10–18. Hore, P. J. & Mouritsen, H. (2016). The radical-pair mechanism of magnetoreception. Annual Review of Biophysics, 45, 299–344. Petticrew, M., Bell, R. & Hunter, D. (2002). Influence of psychological coping on survival and recurrence in people with cancer: systematic review. BMJ, 325, 1066. Coyne, J. C., Stefanek, M. & Palmer, S. C. (2007). Psychotherapy and survival in cancer: the conflict between hope and evidence. Psychological Bulletin, 133(3), 367–394. James C. Coyne, Howard Tennen, Positive Psychology in Cancer Care: Bad Science, Exaggerated Claims, and Unproven Medicine, Annals of Behavioral Medicine, Volume 39, Issue 1, February 2010, Pages 16–26, https://doi.org/10.1007/s12160-009-9154-z Johnson, S. B. et al. (2018a). Use of alternative medicine for cancer and its impact on survival. JNCI, 110(1), 121–124. Johnson, S. B. et al. (2018b). Complementary medicine, refusal of conventional cancer therapy, and survival among patients with curable cancers. JAMA Oncology, 4(10), 1375–1381. Jokela et al. (2014, British Journal of Cancer) . https://www.nature.com/articles/bjc201458 Isaacson, W. (2011). Steve Jobs. Debate. (Sobre los nueve meses de retraso quirúrgico.) Sobre R. G. Hamer y la “Nueva Medicina Germánica”: inhabilitación y casos documentados; véase el resumen del Ministerio de Sanidad y la hemeroteca del caso Olivia Pilhar. Cohen, S., Tyrrell, D. A. & Smith, A. P. (1991). Psychological stress and susceptibility to the common cold. New England Journal of Medicine, 325, 606–612. Kaptchuk, T. J. et al. (2010). Placebos without deception: a randomized controlled trial in irritable bowel syndrome. PLoS ONE, 5(12), e15591. Hróbjartsson, A. & Gøtzsche, P. C. (2010). Placebo interventions for all clinical conditions. Cochrane Database of Systematic Reviews, CD003974.
Serie «En defensa del rigor»: I. La estafa de la medicina cuántica · II. La mente está CON el cerebro · III. Experimentos no locales
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
Si esto te ha servido...
Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.


