La mente está CON el cerebro

En defensa del rigor (II)

Parte de lo que aquí compartiré tiene su origen en alguna charla – paseo con una amiga que profesa estas tesis.
Queda cool decir que la mente es «no local». Que la conciencia no está en el cerebro sino que lo atraviesa o usa «como una antena». Que el cerebro es el hardware y la mente un software que se puede «descargar». Que puedes tocar un láser desde otra habitación.Que se sale del cuerpo durante un paro cardíaco y puedes «volver».Que tu mente viaja si te trasplantan un corazón a otra persona.Que las mentes se sincronizan por entrelazamiento cuántico. Que con todo esto estamos en un nuevo paradigma.Que la ciencia es vieja y limitada y hay «poderes ocultos».Que la verdadera espiritualidad es esto y no lo que los maestros ancestrales nos han enseñado.Que meditando uno habita este nivel «superior»…
AVISO. Voy con la tesis contraria.
OJO. No soy novato.
Llevo más de 10.000 horas de introspección meditación, más de 10.000 en artes marciales internas y más de 10.000 en ciencia.
He visitado, practicado hasta la extenuación  y conocido in situ a lamas, monjes Shinto, indígenas Lakota, Huicholes años y Shuar años y maestros leyendas de artes marciales internas.He dirigido más de 105 retiros desde 1998, el último hace dos semanas.Me he enterrado unas 300 veces en «el entierro del guerrero».He hecho todos los rituales de los Shuar durante años desde 2007, con dosis poco convencionales por decirlo suave.He vivido estados de consciencia «no ordinarios» en multitud de ocasiones, no una vez, sino muchas. Habito bastante la consciencia ordinaria, esa que sabe que lo que hay es lo que es.Hago estas cosas desde los 17 años donde me metí en el garaje de mi padre a hacer un retiro de oscuridad. No es algo nuevo, de un curso de formación, viene desde la adolescencia.Soy neurocientífico además y valoro el rigor y la falsabilidad como método.Soy poco comercial eso sí. No lo sé todo, evidentemente, pero no soy un novato ni hablo de teorías sino de vivencias que muy pocas personas han intentado siquiera una vez en su día. Quizá toda esa experiencia, poco habitual, sirva para ilustrar desde dónde escribo.
Aunque lo parezca las ideas «cool» de arriba no son nuevas.
William James, uno de los padres de la psicología,  especuló en 1898 con que el cerebro podría tener una función «transmisiva» en vez de productiva de modo que la conciencia existiría en otro plano y el cerebro la canalizaría, como una lente canaliza la luz. Era la época del espiritismo por cierto y a James le atraía, aunque llegó, a pesar de su grandeza a conclusiones espurias.
Aldous Huxley sentía que el cerebro no genera la mente sino que la filtra, y las drogas o la meditación abren el grifo. Metáfora de ese gran escritor.
Una versión moderna es del cardiólogo Pim van Lommel, a partir de los primeros estudios sobre experiencias cercanas a la muerte. Él dijo lo del software – hardware… lástima que el cerebro se parezca poco a un ordenador.
Rupert Sheldrake lo intentó con su «resonancia mórfica».
Luego estaba el ecosistema del Institute of Noetic Sciences donde trabaja Dean Radin, el del láser.
Todos estos autores los leíamos hace 25 años cuando uno buscaba a tope qué es y qué no es la espiritualidad.
En realidad como nadie ha explicado todavía cómo la actividad neuronal produce experiencia subjetiva («problema difícil» de la conciencia, Chalmers, 1995) siempre se puede decir que la neurociencia correlaciona pero no demuestra. De este modo lo de la radio o alma o software puede seguir siendo una hipótesis.
Pero conviene matizar ese salto.
De «no sabemos cómo el cerebro produce la mente» a «la mente no está en el cerebro»
es como decir:
«no sabemos cómo se originó la vida» a pasar a «llegó en un ovni».
La ignorancia sobre el mecanismo no es un cheque en blanco. No debería.
La pregunta interesante es otra, y sí tiene respuesta:
¿Se comporta la mente como algo alojado en el cerebro,
o como algo que solo pasa por él?
O la que le decía a mi amiga:
¿Para qué demonios tenemos un cerebro que evolutivamente consume 20% de oxígeno y glucosa si no hace falta para nada?
Ella nunca contesta a eso. Meter «alma» o «radio» no soluciona el problema, crea otro más, como veremos.
Te propongo 4 mecanismos para esa pregunta:
1. Lesionar el cerebro

Si el cerebro fuera una radio o la mente fuera un «alma» que no precisa de cuerpo, romperla debe bajar el volumen pero «nunca cambiar la letra de la canción».
He enseñado 3 años la asignatura de neuropsicología y demuestra lo contrario.
Ejemplos (hay miles).
Una lesión en el área de Broca (BA 44-45) no reduce la conciencia. Simplemente te falla la sintaxis pero comprendes el lenguaje. En Wernicke (BA 22), viceversa. ¡Hiperespecífico!
Una lesión en el giro fusiforme produce prosopagnosia: el paciente no reconoce la cara de sus amigos, pero sí el movimiento, el cuerpo, el tono de voz, el pelo. ¡No ves caras pero ves el resto!
En el síndrome de Capgras reconoces la cara pero no sientes emoción o familiaridad, y la persona dice que su esposa e hijos son dobles  (Ellis y Young, 1990).
El famoso cráneo de Phineas Gage en 1848 atravesado por una barra de hierro no le quitó memoria ni lenguaje. Pero sí le cambió la personalidad.  «Gage ya no es Gage», escribió su médico (Harlow, 1868; Damasio, 1994).
El doctor Scoville extirpó a Henry Molaison los hipocampos en 1953. A partir de ahí no podía formar recuerdos nuevos. Se quedó intacto todo lo demás (Scoville y Milner, 1957).
Las radios no funcionan así: no existe el tornillo que, al aflojarse, hace que la emisora siga sonando pero mienta o cambie el idioma de la canción.
Una «entidad metafísica» que entrara y saliera del cuerpo no se vería afectada por las lesiones del mismo.
La suma de miles de experimentos y detalles en esto apuntan a que cerebro y mente son uno.
Ni rastro de hardware – software independientes.
2. Pasamos a estimular el cerebro

Wilder Penfield, operando epilépticos despiertos en Montreal, tocaba la corteza temporal con un electrodo y los pacientes oían una melodía o revivían una escena; tocaba dos milímetros más allá y aparecía otra (Penfield y Perot, 1963).
La estimulación cerebral profunda para el Parkinson produce, como efecto adverso documentado, cambios de personalidad, hipomanía o ludopatía según dónde quede el electrodo y cuánta corriente pase. Corriente eléctrica en un tejido concreto afecta a un contenido mental preciso.
La estimulación magnética transcraneal (TMS, pulsos magnéticos que inducen corriente en la corteza sin abrir el cráneo) sobre la corteza prefrontal dorsolateral izquierda es terapia aprobada desde 2008 para la depresión resistente a fármacos. Se encontró que ese punto anticorrelaciona con el cíngulo anterior subgenual (BA24/25). El protocolo SAINT de Stanford localiza el punto exacto en el cerebro del paciente, y al estimularlo en sesiones intensivas alcanza en un ensayo aleatorizado un 79% de remisiones frente al 13% del placebo en depresión resistente (Cole et al., 2022). Echa un ojo a connectoma.org, la meritoria e innovadora empresa que lo hace en España.
O sea que la desesperanza mental puede remitir al inducir corriente en milímetros concretos de la corteza cerebral.  
Vaya… igual la mente está con, en, desde el cerebro.
3. Cambiar la química del cerebro

En cada quirófano y hospital todo anestesista apaga la consciencia con propofol y la vuelve a encender a voluntad con extrema fiabilidad (Brown, 2010).
Bastan unos miligramos de una molécula que modula receptores GABA y la experiencia subjetiva cesa. No se va a otro plano, es que no se es durante ese rato. El paciente despierta sin haber estado en ninguna parte. Exactamente como en el sueño NO REM por cierto.
A mi amiga hiper creyente en cosas mega cuánticas la digo:
«¿Por qué no investigas colonoscopias? Tienes a miles de personas a diario, una muestra por tanto increíble, a las que se les «apaga» la consciencia y según tú, están en otra parte… ¡que nunca recuerdan!».
No hacen falta «experiencias cercanas a la muerte» ni «infartos de urgencia» ni «experiencia especial por infecciones bacterianas en coma»…
¡¡ colonoscopias señores !!
No me sabe contestar…
Los psicodélicos del del chamán hacen lo inverso.
El agonista del receptor 5-HT2A en el cerebro medio hace que la consciencia cambie radicalmente. Se documenta a diario en ciencia actualmente.
Cuando tomé peyote en 2003 en el desierto de Wirikuta por primera vez, la sustancia modificó mi estado de consciencia de forma radical solo cuando atravesó la barrera hematoencefálica del cerebro.
Si la mente no precisa del cerebro porque es «no local», ¿porqué el peyote la altera de forma precisa?
La enfermedad de Alzheimer y cualquier neurodegenerativa.  A medida que las sinapsis mueren, la persona y sus recuerdos, su carácter, e incluso el reconocimiento de sus familiares se disuelve en proporción al tejido perdido.
Si la mente no precisa del cerebro, ¿porqué se pierde la mente si el cerebro se destruye?
Si la mente no estuviera en el cerebro no le afectaría un cambio químico en el mismo. La evidencia es abrumadora.
4. Leer el cerebro
Esto es nuevo, y me temo, que definitivo.
Mi amiga dice que la mente está fuera del cerebro, que es «no local». Vaya…
Entonces como es «no local» y está fuera del cerebro, si leo el cerebro no encuentro mente.
Veamos.
A día de hoy existen decodificadores entrenados que mediante fMRI (resonancia funcional) reconstruyen del flujo sanguíneo cerebral de una persona que escucha o imagina una historia el significado aproximado de esa historia. Y se hace ¡¡frase a frase, sin tocar al sujeto!! (Tang et al., 2023, Nature Neuroscience).
Esto acaba de empezar por cierto. En 10 años muy probablemente se pueda leer la mente a niveles insospechados con un EEG. ¡Ya hay lecturas de EEG mientras duermes que decodifican contenidos aproximados de los sueños!
Si la mente no tuviera que ver con el cerebro como manifiestan alegremente hoy en día tantos y tantos divulgadores,
¿cómo es que leyendo la actividad eléctrica del cerebro descifro la mente?
Los interfaces cerebro-máquina permiten a pacientes con parálisis total escribir o hablar mediante la lectura directa de su corteza motora. El pensamiento se lee desde la biología con electrodos y estadística, y no se ha leído jamás ¡¡cero veces, en ciento cincuenta años de intentos!! desde fuera de ella.
El espectacular caso de Tilley Lockey
En Ginebra en el congreso de AI for Good 2025 lo vi con mis propios ojos.
Tilley tiene unos brazos biónicos que los mueve con la mente. ¿Cómo mueve sus brazos biónicos?
Piensa «cerrar» y la mano se cierra. La mano funciona incluso separada del brazo: la deja sobre la mesa, se concentra, y los dedos se mueven a distancia.
Tilly perdió los antebrazos a los 15 meses por una septicemia meningocócica de cepa B (en 2007 no existía aún la vacuna que hoy protege a los bebés del calendario).
Pero conserva la musculatura del antebrazo residual, y esos músculos siguen cableados al sistema nervioso.
Cuando ella quiere cerrar la mano, su corteza motora dispara, la orden baja por la vía corticoespinal, las motoneuronas se activan y los músculos del muñón se contraen aunque ya no haya mano que mover. Esa contracción genera una señal eléctrica de microvoltios en la piel.
Los electrodos la captan, un procesador la clasifica y la traduce a patrones de agarre, y unos motores obedecen. Intención → corteza → nervio → músculo → electrodo → motor.
¿Y la mano que se mueve separada del brazo? Radio. Los sensores del encaje transmiten la orden por radiofrecuencia.
Vaya, la mente de Tilley Lockey es local… La intención de mover la mano activa su sistema nervioso y la ciencia decodifica esas señales para activar unos motores, de forma directa o por radio. Vaya, vaya…
Igual el género cuántico cool supra consciente super software se vienen al AI for Good conmigo a ver a Tilley.
Compartí un video de Tilley aquí
En resumen de todo lo visto:
¿Se comporta la mente como algo alojado en el cerebro, o como algo que solo pasa por él?
Tras las numerosas pruebas al LESIONAR, ESTIMULAR, CAMBIAR QUIMICA y LEER el cerebro,
la mente…  SÍ se comporta como algo que está en el cerebro o con el cerebro.
NOTA:
a. Creer lo «no local» no te hace más especial, ni más espiritual.
b. No cambias tu estado de consciencia ni tu vida por creer en «no localidad».
c. Sin rigor eso sí, difícilmente podrás avanzar en claridad y conocimiento de la propia mente.
Hay que entrenarla, sin duda,
pero cuidado con qué estímulos la riegas.
Desgraciadamente la claridad en estos tiempos escasea.
Si prefieres llenarla de magufadas cuánticas, de falsos doctorados, de espiritualidad confundida con creencias estrambóticas adelante.
Yo entreno la mente de muchos aquí.
Con rigor, humildad y honestidad.
Con acompañamiento real.
PD: Ante la suma de evidencias… no dan su brazo a torcer. Te empiezan a hablar de experimentos «ocultos», conspiraciones en contra de la «verdad»… En realidad son 7-8 fakes que repiten siempre. Será en la parte III
Algunas referencias utilizadas
James, W. (1898). Human Immortality: Two Supposed Objections to the Doctrine. Houghton Mifflin. Huxley, A. (1954). Las puertas de la percepción. Clark, A. & Chalmers, D. (1998). The extended mind. Analysis, 58(1), 7–19. Harlow, J. M. (1868). Recovery from the passage of an iron bar through the head. Publications of the Massachusetts Medical Society. · Scoville, W. B. & Milner, B. (1957). Loss of recent memory after bilateral hippocampal lesions. Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, 20, 11–21. (El paciente H. M.) Ellis, H. D. & Young, A. W. (1990). Accounting for delusional misidentifications. British Journal of Psychiatry, 157, 239–248. (Síndrome de Capgras.) Penfield, W. & Perot, P. (1963). The brain’s record of auditory and visual experience. Brain, 86, 595–696. Brown, E. N., Lydic, R. & Schiff, N. D. (2010). General anesthesia, sleep, and coma. New England Journal of Medicine, 363, 2638–2650. Tang, J., LeBel, A., Jain, S. & Huth, A. G. (2023). Semantic reconstruction of continuous language from non-invasive brain recordings. Nature Neuroscience, 26, 858–866. Walleczek, J. & von Stillfried, N. (2019). False-positive effect in the Radin double-slit experiment on observer consciousness. Frontiers in Psychology, 10, 1891. Bem, D. J. (2011). Feeling the future. Journal of Personality and Social Psychology, 100(3), 407–425. Ritchie, S. J., Wiseman, R. & French, C. C. (2012). Failing the future. PLoS ONE, 7(3), e33423Galak, J. et al. (2012). Correcting the past. JPSP, 103(6), 933–948. Milton, J. & Wiseman, R. (1999). Does psi exist? Lack of replication of an anomalous process of information transfer. Psychological Bulletin, 125(4), 387–391. Jeffers, S. (2003). Physics and claims for anomalous effects related to consciousness. Journal of Consciousness Studies, 10(6-7). (Sobre PEAR; el laboratorio cerró en 2007.) Marks, D. & Colwell, J. (2000). The psychic staring effect: an artifact of pseudo randomization. Skeptical Inquirer, 24(5), 41–49. van Lommel, P. et al. (2001). Near-death experience in survivors of cardiac arrest: a prospective study in the Netherlands. The Lancet, 358, 2039–2045.

Serie «En defensa del rigor»: I. La estafa de la medicina cuántica · II. La mente está CON el cerebro · III. Experimentos no locales

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Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

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