pero nunca 7
Me gusta pensar que tenemos 3 en relación al tipo de estímulos físicos:
Luz (visión)Sustancias químicas (olfato, gusto, sensores internos)Estímulos mecánicos (tacto, oído)
Podríamos decir también que 5, por costumbre y porque Aristóteles lo dijo:
vista, oído, tacto, gusto y olfato.
Ahora hay cierta moda en algunas terapias, neurociencias varias, o relación con el espacio o lo corporal y se dice que hay 7 sentidos. Queda chulo como super novedad bubble science 2.0.
Suelen añadir la propiocepción (noción de la propia postura) e interocepción (noción de las sensaciones internas).
OJO. Probablemente se añadan esos dos, dado que el cuerpo se suele sobreinterpretar con alegría y atrevimiento como:
almacén de emociones (como si el cuerpo «guardara» la cuenta)
«código» de lectura no verbal, (como si el rostro expresara emociones)repositorio de traumas (como si los impactos estuvieran ahí)o sensor de verdad (como si por sentir lo que siento = verdadero)
Sin discernir, esas cuatro son bastante peligrosas y además duales.
Es curioso se añade la propiocepción o la interocepción pero NO se incluye el sentido del equilibrio…
Tenemos todo un sistema vestibular que mide aceleraciones lineales y angulares, con estructuras y células especializadas y únicas (utrículo, sáculo y canales semicirculares). Lo digo porque es imposible separar el equilibrio de la propiocepción.
No me negarás que de ampliar la lista, un candidato muy firme, científico, estable y preciso es el DOLOR. Llevamos ya 9.
Por eso decía que 3, quizá 5, nunca 7, acaso 9.
Podemos ampliar el listado, por ejemplo la TEMPERATURA y en función del criterio, llegar hasta 21 ó 33 sentidos.
La cuestión, como siempre, no es el número sino el por qué.
La tentación es pensar que los SENTIDOS tienen una FUNCION para la SUPERVIVENCIA.
Es un error, parecido a que «la cara expresa una emoción con significado».
La visión sí nos lo parece un tanto ya que ayuda a modelar el entorno externo.
Pero el gusto no interpreta sino que valora. No te dice «esto es quinina», sino que escupes lo amargo. Su función es motivacional (rico o asqueroso antes de saber qué es), no representacional.
La interocepción no tiene que ver con el mundo en absoluto. Monitoriza el medio interno (azúcar, presión arterial, oxígeno) para regular el organismo. No interpreta nada externo; mantiene el medio interno.
El equilibrio (vestibular) no interpreta ni informa, más bien controla. Estabiliza la mirada y la postura en tiempo real, casi sin llegar a la conciencia (salvo que hagas Tai Chi jeje). No es una fuente de conocimiento sobre el mundo.
El dolor no describe ni informa de la lesión. De nuevo motivacional, más que representar algo.
El oído localiza fuentes, distingue, pero no representa.
La temperatura no interpreta, te ayuda a regular.
Contar sentidos es una forma equivocada de plantear la cuestión.
Implica creer que hay un flujo ascendente puro con:
estímulo –> receptor –> canal –> registro –> y una etapa central y final comandada por un Yo que lee lo que ha llegado.
Quien cuenta sentidos cree, sin decirlo, que la mente está organizada de abajo arriba, que la realidad está ahí afuera.
La mente más bien está organizada en torno a:
«¿qué modelo único explica mejorlo que aparece en este entorno (social)?»
En realidad la consciencia es UNITARIA e INTEGRADA.
Vives una sola construcción que es la que mejor reconcilia gusto, olfato, oído, visión, equilibrio, dolor, temperatura, interocepción…
La unidad de tu experiencia es una propiedad de la inferencia que hace el cerebro de cómo espera que sea el mundo, no de las entradas «sensoriales».
Las aplicaciones son INFINITAS.
Si fuera a construir un edificio, no pensaría en suma de sentidos, o en decir que los edificios también «se sienten con el cuerpo», sino en entender cómo el organismo anticipa y predice la relación emocional – cognitiva – social con el mismo.
Si observo personas no busco jamás significados en sus gestos o posturas matizados por el contexto, ni emociones reales que se ocultan debajo de la cara. ¡Esto es de locos! Evidentemente no.
Si ayudara a mentes no interpretaría palabras sino modelos del mundo que sufren cuando el detector de humos, deudas, esperanzas y amenazas no acierta en sus predicciones.
Si medito no pretendo alcanzar estados, asegurar el + allá futuro o reducir el stress sino más bien atestiguar el + acá presente y la constatación de que en efecto toda experiencia es en sí misma unitaria y plena, ni fragmentada ni a falta de…
No cuentes sentidos de la misma forma que no cuentas las hojas del árbol.
Más bien, siente su savia.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
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