Los cuatro tipos de orgullo (y por qué no son una identidad)

Lo ves cada día…
Orgulloso de ser hombre, de ser mujer. De ser hetero, lesbiana hasta los huesos, homosexual o trans.De ser español, italiano, catalán, andaluz.De ser de izquierdas, del PSOE «hasta la muerte».De Sánchez y su manual de resistencia.Del PP. De Ayuso porque dice lo que «piensa». O de Vox, que «no se callan».De Podemos, que «están» con el pueblo.Del Atleti, o madridista, del Barsa.De amar los toros y la caza del zorro. Y de hasta el toro de la Vega.De ser animalista, vegano, y super eco friendly.De ser católico y del papa León.De ser ateo, que es claramente lo sensato.De mi barrio y sus fiestas…
Lee hasta abajo.
Te ofrezco una posibilidad.
Y es que quizá este listado de arriba NO SEA del todo ORGULLO sino otra cosa.
El ORGULLO es una emoción muy curiosa.
Me he dedicado a investigarla en el 🧠 varios años de mi vida.
Me sorprende que el ORGULLO, una emoción, por tanto algo inestable y temporal, se transforme y use como una IDENTIDAD.
Considero que es un error y que trae consecuencias implícitas.
Primero hay que conocer que el ORGULLO no es monolítico.
No es tanto sobre qué te sientes orgulloso… sino qué tipo de orgullo aplicas. Eso lo cambia todo.
En ciencia he investigado y publicado sobre todos los tipos:
el orgullo Auténtico (beta), vinculado al esfuerzo y recompensa,el orgullo Hubris (alfa), relacionado con «porque yo lo valgo»,el orgullo Grupal, donde parte mi esfuerzo se une al del colectivo,y el orgullo Vicario, ese que sientes cuando alguien de tu grupo hace algo pero tú no (Nadal ganando Roland Garros y uno orgulloso de ser español desde casa).
Segundo. El Orgullo y la Vergüenza se pueden ver como dos polos de una misma dimensión de validación social por parte de otros. Es la tesis de Snyczer, un conocido investigador. Somos máquinas de status.
Basta que baje a la piscina y me pongan mala cara cinco desconocidos y dos en el ascensor para sentir una especie de vergüenza.
Basta que me saluden efusivamente esos mismo cinco y me digan «hombre Jose, gusto verte» para sentir una especie de orgullo por validación social.
Por este segundo aspecto ya entiendes el apego infinito que generan las redes sociales y el ser, o pretender, o actuar como un «influencer».
OJO: Las emociones sociales no se generan solo porque yo evalúo el entorno y siento X y mi cerebro produce una emoción. Basta que el entorno te evalúe para que tú sientas X (por eso hay casos de gente que se declara culpable de delitos que no cometió).
Tercero. La rapidez. Demostramos en el laboratorio que el cerebro comienza a computar comparaciones sociales vinculadas a orgullo o vergüenza en tan solo 250 ms. tras una situación social comparativa. ¡En un cuarto de segundo!
Esta ahí, en un cerebro donde lo SOCIAL es lo primero.
Lo emocional o racional va después, aunque tratemos de justificarlo con explicaciones o «sentimientos».
Cuarto, ya citado. Una emoción es breve. Es su naturaleza. Crees que te vas a divorciar :), pero pasan 10 minutos y es la mujer de tu vida. Le cortarías el pescuezo a ese indeseable y 15 minutos más tarde comprendes que hizo lo que pudo. Insultaste tres semanas al presidente, al ministro y a la de tu Comunidad por sus in-competencias en Educación, y una vez estás sereno, reconoces que no hay trigo limpio en ningún lado, o que simplemente no tienes datos para juzgar.
Con todo ello, veo, estimo, reclamo, me sorprendo, analizo, comparto que…
A. Al confundir una emoción con una identidad, «actuamos» más que somos.
Imagínate que tu identidad fuera la alegría. Sería imposible. Acabarías agotado. No solo eso, cometerías muchísimos errores en tareas de atención y concentración y análisis. Es más, te adaptarías fatal a los entornos. Y parecerías superficial a la mayoría.
Imagina  usas la tristeza como identidad. Buff, sería de nuevo imposible.
La emoción como identidad, sea la que sea, exige un sobreesfuerzo, una pose, una performance constante.
Eso no es posible con el orgullo Grupal ni con el Auténtico.
Solo es posible con el orgullo Hubris, la desmesura de la que avisaban los griegos.
En ciencia sabemos que el Hubris es una forma de narcisismo evidente.
Se cierra el círculo. El orgullo porque yo lo valgo. Orgullo que emerge por lo que soy, o sea sin esfuerzo, hubris.
Como ser niño de papá y estar orgulloso de ser rico.
O trabajar en la empresa del papi e ir de innovadora mundial.
O tener genes de alto y estar orgulloso de medir 2 metros.
O que te gusten los chicos, las chicas, o los dos y estar orgulloso del deseo.
Orgulloso de tener sed a este paso cuando estoy seco.
Pues vale, molt be.
No es orgullo beta, auténtico, social: ¡es puro Hubris!
Es peligroso que como sociedad la identidad esté en una emoción.
Y que la identidad no refleje la valía sino el «porque yo lo digo».
Como individuos también.
No hay nada más aburrido que alguien permanentemente reclamándose a sí mismo con orgullo Hubris.
Problema: el hubris no se cura.
B. La identidad como juego de suma cero.
Cuando las identidades sociales se llenan de emoción, de Hubris, éstas se vuelven morales.
Peligro extremo
Por razones morales como defender el bien, se ha cometido históricamente mucho mal.
Por moralidad superior se adoctrina a otros en el camino «correcto». Baste recordar el caso de Noelia y su eutanasia y los que sabían lo que hay que hacer al 100% con su vida.
¿Qué ocurre? Que entonces los otros son inferiores, moralmente expulsables y potenciales depredadores, manipuladores, ladrones, vagos,  maleantes y gandules.
Que parte de la sociedad atribuya de partida características de pureza o superioridad moral a determinados grupos por Edad, Género, Geografía, Status económico, Ideología política o religiosa, en ambos lados del espectro, es un retraso considerable.
C. El bypass del vicario
Me sorprendía de pequeño aquellas personas que les vale lo vicario. Que lloran de alegría cuando gana su equipo o su partido, o se deprimen días cuando pierde, aunque en realidad ellos no forman parte del equipo.
Mi hipótesis es que es una manera de cohesión social del endogrupo y sobre todo de poder sentir un trocito de una emoción preciosa, el orgullo auténtico, en este caso a través de otros, o sea, los tuyos.
Claro, era más fácil ver a Indurain subiendo La Plagne como una moto sin levantarse del sillín, que irte con la bici a La Morcuera y generar orgullo auténtico. El vicario no es malo, puede motivar a intentar hacerlo por uno mismo. Al sentirte bien e identificarte con lo que hace el otro, anima a intentarlo.
El problema actual es que el vicario refleja al Hubris, no el auténtico.
Si la sociedad premia + el hubris y la desmesura, si valora la estridencia o la estupidez,si la película Idiocracia se queda corta (¡¡aconsejable!!),si a los divulgadores se les considera expertos,si la corrupción está a la orden del día,si diciendo que bebas agua salada o que detectas mentiras te forras,si estás a 10.000 euros del «éxito» por un par de cirugías estéticas,si por ser la ex, del cuñado de la tía, del primo de la cantautora, tienes likes,si se confunde lo «mainstream» como bueno por ser «mainstream»,si mola más un combate de boxeo entre youtubers que no saben boxear que entre campeones del mundo,si no hace falta solfeo ni tocar un instrumento para ser músico,si te dan un millón de euros por un libro malo y defiendes que es literatura para el pueblo,si te entrevistan en prime time siendo futbolista para mostrarte como catedrático en dermatología…
No es precisamente el orgullo auténtico el que se promociona, o el que se refleja en el vicario. Es solo el HUBRIS.
D. ¿Qué hacemos con todo eso?
¿Le decimos a los niños en los colegios que lo cuenta es «porque yo lo valgo»? ¿O que el orgullo viene del esfuerzo y del reconocimiento que la sociedad valora por ello?
¿Metemos la lógica del algoritmo en el colegio?Imagina que en el cole digamos que 2+2 = 26000 y que el Quijote lo escribió Madonna. Y eso genera muchas risas, incluso un montón de mensajes entre niños que dicen al compañero «eres un Einstein, bro», «grande tío», «ey madonnino sancho panza».
¿Quieres el algoritmo como forma de recompensa en el colegio de tu hijo?
¿Que le enseñen copywriting al niño porque «las matemáticas no sirven»?
¿Enseñamos que no hay que meter la mano en la caja?¿Ponemos de reflejo a los ministros que se van de «putas», a los empresarios que se forraron con las mascarillas mientras la gente moría? ¿O les decimos que no se debe robar por principio moral universal?
¿Alguien se atreve a promover un educación basada en HUBRIS?
¿Qué tal una selectividad donde el que diga la mayor burrada entra en el doble grado de Matemáticas y Física?
APLICACION DIRECTA:
No es tanto de qué estás orgulloso sino qué tipo de orgullo aplicas.
Importante. El orgullo auténtico NO puede emerger de lo que ya eres sin esfuerzo.
Surgió en los grupos humanos primitivos como forma de cohesión social, de premiar al que se arriesga, al que ayuda, al que mejora, al que cuida, al que es esfuerza y de esta manera aumentaba la supervivencia y habilidad del grupo.
El Homo Sapiens NO hubiera sobrevivido en una sociedad Hubris.
Orgullo, vergüenza, culpa y empatía auténticas fueron los motores del desarrollo y cohesión del colectivo.
Por ello…
No me siento especialmente orgulloso (auténtico) por ser hombre o madrileño. Ni por ser mujer si lo fuera. Por la sencilla razón de que no lo he elegido ni tengo que hacer esfuerzo para tener próstata y haber sido bañado en testosterona en el vientre de mi madre para que el gen SrY del cromosoma Y se expresara.
Porque podría haber nacido en Italia o en Burkina Fasso. Y eso no significa que no me guste mi ciudad, o que me emocione Sabina cuando capta ese Madrid como nadie. Es decir, siento simpatía, arraigo, identidad relativizada, no nuclear.
Pero sí puedo sentir orgullo auténtico de haber conseguido un cinturón negro  de Taekwondo a los 21 años. O de ir a los campeonatos de España de Lucha Libre Olímpica con 26, habiendo empezado a los 23. O haber estudiado grados, masters y bla, bla, bla.
Problema. Volviendo a Snyczer. No solo vale tu esfuerzo, hace falta que la sociedad lo premie o lo reconozca. Si falla esa parte, y actualmente está floja por decirlo suave, es desastroso para la motivación de las personas.
Conocemos las consecuencias del orgullo Hubris.
Confusión con la identidad, delirios de grandeza, ansiedad y obsesión por el poder, el status, la validación social o la pasta, manipulación de otros, incapacidad de gestionar el error o las relaciones.
Los hubris no viven mejor, sino en perpetua tensión. Un auténtico desastre.
Es estudios realizados en UK hace ya 15 años se demuestra que casi todos los presidentes de UK y USA desde 1900 sufrían de estos delirios de grandeza. Y no eran los de izquierdas o derechas, sino todos. Hasta se enumeran los 14 signos de este llamado síndrome de Hubris.
En definitiva:
me importa un comino si alguien se siente o no orgulloso.
O si hace de ello una identidad especial.
O si le otorga una moral superior.
O se pone de víctima y si le cuestionas su rol te censura.
Solo me interesa si tu orgullo es Auténtico o puro Hubris.
Si participas del Grupal o si te inspira el Vicario.
Y eso se ve en 5 segundos.
Que el vicario te anime al esfuerzo.
Que tus identidades jamás superen al Ser.
Que puedas esforzarte y tu grupo lo valore.
Que la desmesura nunca pueda tentarte.
PD1: «¿y el orgullo sobre tu hijo es una categoría?» No. Es una mezcla de grupal (algo participas para que haya hecho lo que haya hecho) y es un vicario intenso (por similitud genética o de grupo nuclear, como la pareja)
PD2: abajo una figura del orgullo de la que estoy especialmente orgulloso. ¡Años de esfuerzo!

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Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

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Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

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