El sábado pasado me animé bastante en una visita al teatro.
Ya te contaré en breve cuando esté disponible la grabación.
Merece la pena.
El ánimo subió porque alguien me recordó una cruda realidad:
la verdad te hace perder incluso amigos.
Un ejemplo. El otro día envié un newsletter explicando que el rezo es social más que espiritual. Espero que lo hayas leído.
Defendía la función beneficiosa del rezo para el creyente y explicaba con referencias de investigaciones, no con opinión, cómo el rezo activa regiones del cerebro social, mientras que la experiencia espiritual nada que ver con ello. Por tanto, el rezo es social, no tanto espiritual.
Se dieron de baja de este newsletter 17 personas, algo poco habitual.
No es que me preocupe porque no escribo nunca trending topic para ganar likes o followers, ni hago frases de lunes, ni reels esperables de superación, ni nada parecido. Prefiero morir de pie que vivir arrodillado :).
Además es que NO pretendo agradar a muchos, sino ser relevante para unos cuantos.
En este caso la verdad de las investigaciones que compartí, publicadas en PLOSOne y SCAN, dos revistas de mucho calado, no gustan.
Y mira que avisé :).
Estamos ante una degradación del cerebro social.
Cada vez nos molesta más aceptar hechos si no encajan con nuestras tripas. Eso de pensar, cuestionar, modificar estructuras es de otros tiempos.
Lo veo en ejercicios que he enseñado durante años a grupos.
Antes, en torno a 2000-2010 las personas se definían más por rasgos del carácter (responsable, serio, meticuloso), emociones (cariñoso, amable, risueño, fácil), incluso por sus pasiones (músico, pintor, profesor) o por sus virtudes (generoso, leal) y acciones (deportista, dinámico, tranquilo, casero, fiestero). Incluso aunque costaba te compartían pequeños frenos (dubitativo, algo rencoroso, rumiativo, agorero, un poco pesimista, demasiado reservado).
Al final decían «ah y del Real Madrid», o «creyente» o «laico» o similares. Era un complemento.
Ahora cuando hago el ejercicio (me cuesta mucho más), todo son identidades sociales (ejemplo: amante de la caza del zorro, hasta la médula del Liverpool, protestante, de los Tories). Pongo un ejemplo poco habitual para nosotros para que no se malinterprete.
La identidad ahora es el núcleo. Las psicólogas a veces andan perdidas con la palabra. Lógicamente la atribuyen a una narrativa… buff. Poca gente se para a dudar de si la identidad es en realidad una narrativa, o si hay que construir una «nueva identidad», «quién» la construye y similares. Se repite lo que otros hacen sin más. La identidad es también una identidad de apego.
Esa narrativa resulta que ahora es empática y moral. Gran peligro.
¿Por qué?
Porque cualquier comentario o duda se interpreta como traición.
Reflexionar es ya un atentado moral.
Este es un aspecto NO bello de la empatía.
Sobre empatía recuerda que hay un montón de videos en Instagram de divulgadores. Con comentarios a diario y comunicación super cool. Para gente que le encanta aprender en RRSS.
Para la gente que cree que aprender es en otros lugares comento que:
Basados en investigaciones hay pocos.
Y descritos por personas que investigan aún menos.
Y que te avisen de que la empatía tiene una dimensión muy peligrosa, lo decimos aún menos personas.
En Empatía en un mundo que duele te cuento todo sobre esa dimensión.
Si no la conoces, la empatía no te va a servir, incluso aunque sientas y comprendas al otro.
Por cierto, a los lectores en breve les enviaré una ampliación.
Quiero compartir un análisis que no cabía en el libro.
¿Quién es más empático: los hombres o las mujeres?
«¿Y cómo es que puedes escribir a los lectores?»
Porque tienen un QR donde comparto referencias y estudios y si quieren recibir actualizaciones lo pueden hacer. Es un libro vivo, eso pretendo.
Puedes complementar sobre lo absurdo de la identidad, el error de la nueva identidad y similares con Mente Salvaje.
Es un libro de aventuras en una primera lectura.
Pero en la segunda lectura, es un libro para cuestionar, reflexionar y caer al poso genuino de la consciencia. El que lee despacio puede ver que NO hace falta dar sentido, ni desde un yo ni desde un «otro», ni desde una vía psicológica, para ese poso.
Espero haberte aportado algo con este escrito:
qué nos define, cómo nos definíamos, el problema de la identidad, la empatía peligrosa actual.
Y espero que la verdad siga siendo relevante para ti.
Dr. Jose Sánchez
Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».
Si esto te ha servido...
Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.
Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.


