Videojuegos y porno: al cerebro NO le da igual real que imaginario

Creo que soy de los pocos que

NO

dicen eso de:

«al cerebro le da igual real que imaginario».

Supuestas neurocientíficas, «manifestadoras», «gurus de la voluntad» y hasta profesores de meditación lo repiten como un mantra sagrado. Ha llegado incluso a la universidad.

La guerra parece perdida, pero no pasa nada: la historia está llena de pequeños grupos que complican las vicisitudes, se quedan en los bosques y no se dejan invadir. Y en unos añitos, ya se ve la tendencia, todo este corral va a desaparecer. Con tu pasta acaso, pero va a desaparecer.

Antes de explicarte algo, piensa por ti mismo:

¿Te conviene creer eso?

Si lo crees, te vas a sentir muy culpable o muy bobo cada vez que la vida te traiga una dificultad y por lo que fuera, no hayas imaginado lo suficiente.

1. Videojuegos. «Al cerebro le da igual real que imaginario»

Hace 20 años se demonizaron los videojuegos. Matar marcianos, disparar a diestro y siniestro, conducir un F1 en el salón de tu casa con la PS5 solo podía derivar en

pérdida de carácter, bajo autocontrol e incitación a la violencia.

Los puristas de la moral, cierto sector incipiente y blandito de la psicología, los nostálgicos del pasado y la disciplina férrea no se andaban con chiquitas. Alertaban del problema una y otra vez.

En realidad eran incapaces de mirar sin apegos lo que hacía un chaval ahí:

memoria de trabajo acrecentada, alta coordinación visuoespacial, velocidad de reacción, coordinación ojo-mano, mejora en tiempos de respuesta…

No.

Solo podían ver el mal.

En parte se basaban en un absurdo:

  • Creer que un Sapiens no distingue entre imaginación y realidad.
  • Creer que si matas marcianos tienes más probabilidad de ir matando gente por la calle.
  • Creer que la hiperrealidad de los videojuegos iba a confundirnos.

El mal puro se lo estábamos sirviendo en bandeja.

Una excelente catedrática de la UCM y otros investigadores que se rebelaron contra esta estupidez demostraron con ciencia justo lo contrario.

Estudios longitudinales y meta-análisis rigurosos tumbaron esa narrativa alarmista (Drummond et al., 2020). Otro estudio del Oxford Internet Institute (2019) con adolescentes británicos concluyó que

no hay relación

entre tiempo jugando videojuegos violentos y comportamiento agresivo.

Ferguson et al., Lacko et al. 2024 muestran que los videojuegos de acción mejoran habilidades cognitivas reales: atención, percepción espacial y toma de decisiones rápida.

Clasificaron los videojuegos no por “violencia” sino por demanda cognitiva: los de acción rápida potencian precisamente las capacidades que los alarmistas decían que destruían.

OJO:

no soy partidista. Me gustan pero apenas he jugado en mi vida. A ver si puedo jugar un poco más en 2027.

NOTA:

no confundir esto con que una persona por hacer solo eso, no camine o no salga de casa o no abra los libros del colegio.

El cerebro distingue.

Y el imaginario no se traduce automáticamente en real.

2. Otro ejemplo. El Boxeo

Con 16 años me acerqué al gimnasio del Atlético de Madrid. Entrené unas semanas a las órdenes de un viejo entrenador llamado Pedro París. Allí más que ataques de ira callejeros tuve una especie de ensoñación absorción intensa. Curioso: no fue en un templo. Ocurrió al ver a un campeón del mundo saltar a la comba.

En teoría esto era peor que los videojuegos. Imagina a un chaval de 16 años subiéndose a un ring, recibiendo y dando golpes. Según el mantra, su cerebro debería confundirlo con realidad y volverse más violento fuera del gimnasio.

Pero la ciencia dice exactamente lo contrario. Un meta-análisis de 12 estudios con 507 niños y adolescentes (Harwood et al., 2017,

Aggression and Violent Behavior

) encontró un efecto medio significativo (0.65) de las artes marciales tradicionales en la

reducción

de comportamientos externalizantes: agresión, ira y violencia.  Lafuente et al., 2021 confirma que el entrenamiento en artes marciales reduce niveles de ira y agresión, especialmente cuando incluye componentes filosóficos de autocontrol y respeto.

Un caso conocido.

En el Reino Unido se ha recetado boxeo para reducir la violencia. Allá el

knife crime

es un problema real. Lane, 2025, muestra cómo los deportes de combate son una herramienta poderosa para reducir la violencia en jóvenes en riesgo. No solo no aumentan la agresividad, sino que la canalizan y la disminuyen.

Se acaba de lanzar el primer ensayo controlado a gran escala en UK para ver si los programas de boxeo reducen el crimen y la violencia juvenil en chicos de 13-18 años de alto riesgo.

La lógica apuntan a lo mismo: el simulacro controlado de violencia no confunde sino que

disminuye

la violencia real fuera del ring.

«Jose pero conozco tipos neonazis que hacen estas cosas, luego…»
Buen apunte. Pero no es lo mismo que un ya agresor o violento compre un cuchillo a que ir al super a comprar un cuchillo te convierta en agresor. Los estudios citados tienen en cuenta eso.

3. Pornografía

“Si ves porno, el cerebro no distingue y te volverás un depravado que confunde fantasía con realidad y acabará cometiendo agresiones sexuales a diestro y siniestro y cosificando hombres o mujeres.”

Esto lo veremos en

La Comunidad

si algún estudiante lo pide. Trata de discernir no obstante.

4. Consecuencias IMPORTANTES

Creer esa basura te hace perder tiempo y dinero.

  • Te empeora el bienestar y el estrés.
  • Te obsesionas con peligros inexistentes.
  • Te hace sentir culpable por pensar o simular cuando falla.
  • Te pones por encima de los demás, diciendo que eres una crack en ventas cuando en realidad eres la que elige los clientes más fáciles.
  • Te ilusionas con abundancia y sigues en lo mismo.

No me vale imaginar la paella.

Por muy vívida que sea la imagen, no me llena el estómago. El cerebro distingue. No digo que esté mal imaginar, digo que el cerebro ¡claro que distingue! Por la cuenta que nos trae.

No me vale imaginar que estoy con mi familia y abrazarles

. Los receptores del tacto tienen algo que decir. Es fantástico recordarles, pero el cerebro no se lía. Saben cuándo están y cuándo no.

Por la cuenta que nos trae.

El mito dice que la simulación «mala» te convierte en un monstruo  potencia y la simulación positiva en millonario, con éxito, en plena forma de superfitness, con pasta y con abundancia cuántica.

Y lo hace porque «si te emocionas… ocurre».

Follow the money

si quieres saber cómo te engaña quien te dice eso.  Conozco a la más famosa de eso y no es precisamente manifestando

sino manipulando

como consiguió su primera fortuna.

La compasión verdadera está acaso en avisar a tu gente de un peligro, no en blanquear el engaño.

5. ¿De dónde viene esta locura?

Stephen M. Kosslyn demostró con PET (Kosslyn et al., 1993) que

la imaginería mental activa la corteza visual primaria (área V1) de forma topográfica, es decir, casi igual que cuando ves algo real.

La corteza visual se “iluminaba” al imaginar letras, formas o escenas. Algunos lo simplificaron al grito de “¡el cerebro no distingue real de imaginario!” y lo vendieron como verdad absoluta.

Ignoraron (o no sabían) que esa activación es mucho más débil que la perceptual y que el cerebro tiene mecanismos precisos de “reality monitoring” para diferenciarlas.

Estudios posteriores han demostrado que la clave está en la fuerza de la señal sensorial: el cerebro distingue perfectamente y el comportamiento real no se ve afectado automáticamente.

Los estudios iniciales de neuroimagen revelaron un

solapamiento fascinante

entre percepción e imaginería (lo que explica por qué la visualización puede ser una herramienta útil en deporte o rehabilitación), pero

nunca justificaron la conclusión simplista de que “todo es lo mismo”.

6. ¿Quiénes la «expandieron»?

Joseph Murphy (The Power of Your Subconscious Mind, 1963). Eran los 60. Murphy repetía una y otra vez que “la mente subconsciente no distingue entre realidad e imaginación; acepta cualquier imagen o pensamiento que le impresiones como si fuera real”. Podemos entender que era otra época y no había neuroimagen.

Psicología deportiva (años 80-90): Entrenadores y psicólogos deportivos empezaron a decir versiones moderadas y prácticas (“la visualización activa las mismas áreas que la acción real”), pero algunos lo malinterpretaron.

OJO: la visualización activa las mismas áreas que la acción real, ya sabes que con intensidad menor e importante: ¡¡ en gestos que dominas !!

Pero quizá el guru que más ha contribuido a expandir este mito fue un tal

Joe Dispenza

. En sus libros y conferencias repite constantemente que “el cerebro no distingue entre una experiencia real y una vívidamente imaginada”, y lo usa para justificar la meditación, la manifestación y el cambio cuántico de la realidad dirigiéndose a un público que desconoce todo sobre el cerebro. Tanto que en el stage, ha hablado una y otra vez de curación de todo tipo de enfermedades incurables… mediante la visualización intensa. Incluso la ceguera. Sí, has leído bien. Incluso la ceguera.
Creo que aquí aplica lo de «no hay más ciego que el que no quiere ver».

7. La solución

El cerebro distingue. Y espero que tú también.

La vida real se construye con acciones reales, no con pensamientos mágicos ni miedos supersticiosos.

Ningún maestro ni sabio jamás utilizó esto.

Jamás lo leerás en Ramana, en Dogen, en Boddhidharma, en Huineng o en Plotino.

Y ningún neurocientífico (real) te lo va a defender

.

Usa la simulación a tu favor (visualización deportiva, por ejemplo, que sí tiene evidencia moderada de mejora de rendimiento cuando se combina con práctica real).

No hace falta que todo lo que te ocurra haya estado visualizado en tu mente. De hecho, abre bien los ojos, es que no puede ser así.

Con este artículo, ya estás en el pequeño grupo que no se deja invadir.

Para saber mucho más y vivir ligero: La Comunidad
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Sobre pantallas y lo que el cerebro hace con ellas, escribí también sobre retirar la pantalla durante veintiún días y lo que aparece debajo.

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
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Dr. Jose Sánchez

Neurocientífico social, doctor en psicología y profesor universitario. Autor de «Mente Salvaje» y «Empatía en un mundo que duele».

Si esto te ha servido...

Escribo cada semana sobre la ciencia de la mente y la sabiduría de la vida.

Y si quieres entrenarlo con otros, no solo leerlo, está Entrena tu Mente – La Comunidad.

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